Neuroeducación, la apuesta del colegio Santa Ángela Merici

Neuroeducación, la apuesta del colegio Santa Ángela Merici

Se destaca por sus puntajes en pruebas nacionales y por clases que dictan a máximo 30 estudiantes.

Colegio Santa Ángela Merici

El colegio está ubicado en el kilómetro 12+600 de la vía Bogotá-Medellín.

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César Melgarejo / ELTIEMPO

Por: Bogotá
25 de enero 2018 , 08:14 p.m.

Una granja a pocos metros del aula de clase, una huerta donde se aprende del cultivo cundiboyacense, clases con menos de 30 estudiantes por salón y aulas sin puertas para los estudiantes de primaria son algunas de las características de uno de los mejores colegios de Madrid, Cundinamarca.

Santa Ángela de Merici es una institución educativa que lleva 28 años enseñándoles a niños, niñas y jóvenes de Bogotá y de los municipios de Mosquera, Madrid, Funza y El Rosal. Su metodología se basa en la neuroeducación, esto es, en generar experiencias que motiven y generen conexiones cerebrales que faciliten el proceso de aprendizaje.

A los docentes les ha servido tanto el método que algunos de los estudiantes de grado 11 han logrado puntajes muy superiores en las pruebas Saber Pro, aunque por sus condiciones socioeconómicas no pueden acceder al programa Ser Pilo Paga. “Además, en las clases incluimos otro componente importante: la ‘gamificación’, que quiere decir aprender jugando, pero no solo por diversión, sino con un objetivo pedagógico claro”, explicó Orlando Cruz, rector de la institución.

Por ejemplo, el año pasado, a los menores de primaria les diseñaron un cajero virtual en el que hacían operaciones matemáticas de suma y resta de dinero, y así no aprendían de manera mecánica estas operaciones básicas. “Hemos hecho mercados para reforzar estas temáticas, y allí los estudiantes no solo se divierten, sino que se motivan”, señaló Cruz.

El campus del colegio está ubicado en el kilómetro 12+600 vía Bogotá-Medellín, en el cruce de La Punta-Tenjo. Allí operan hace 10 años, cuando el colegio se trasladó de Ciudadela Colsubsidio, en Engativá, donde hoy queda su sede de preescolar.

Sus comienzos

Lo que hoy es uno de los colegios potencia de Madrid comenzó con una casa en la que la pareja de esposos Numael Díaz y Gloria Patricia Mantilla cuidaban a unos niños de Engativá. Esto ante la necesidad que tenían algunos de sus vecinos que debían salir a trabajar.

Con el tiempo, otros padres de familia decidieron encomendarles la misión de cuidar a sus pequeños, así que en 1990 la familia Díaz Mantilla, junto con sus tres hijos, emprendieron la labor de abrir una institución para preescolar y primaria en Ciudadela Colsubsidio.

Eligieron el nombre de Santa Ángela Merici en honor de la italiana que dedicó su vida a cuidar a su comunidad en el siglo XVI; hoy, la institución educativa cuenta con 300 estudiantes, y tienen solo un curso por grado, pues, “cuando se cuenta con grupos más pequeños es más fácil identificar los problemas familiares que pueden afectar a los estudiantes o las dificultades de aprendizaje que llegan a tener. Así se identifican de manera temprana y se puede trabajar en ello”, explicó Orlando Cruz, quien hace tres años es su rector, pero que en más de una década en el colegio ha dictado clases de español, sociales e informática.

Las aulas de este plantel, que en su mayor parte están iluminadas con luz natural, tienen espacios amplios, y en los salones de primaria no hay puertas “porque no queremos que se vean los escenarios como un lugar encerrado. Están diseñados de tal manera que el ruido de un aula no llega a la otra, y esto ayuda a la autonomía de los estudiantes”, indicó Cruz.

Allí no solo se encuentran estudiantes como María Alejandra Parra Maldonado, de 14 años y quien quiere estudiar Biología Marina, sino padres de familia como Yesid Parra, quienes también tienen vía libre para acompañarlos en el plantel.

A comienzos de este año, Parra estuvo dictándoles una clase de barreras comunicativas entre estudiantes y profesores a los docentes de la institución, pues la idea es que, como padres, también participen en las actividades del colegio.

“Siempre tenemos las puertas abiertas, y esto facilita la integración entre papás e hijos. Mi hija toda su vida ha estudiado aquí, y hoy, por ejemplo, no deja de hablarme de la importancia de reciclar, de cuidar el medioambiente, y se comporta de manera muy respetuosa en cualquier espacio en el que está. Eso es lo que me gusta, que los forman como buenas personas”, señaló Parra.

Hoy dice que su hija es una de las más animalistas. “Nos insiste mucho en el cuidado de los animales, y por eso sabe que la Biología Marina es lo que quiere para su vida”, explicó.

Escuchan ideas

Esteban Pinto lleva cuatro años trabajando como profesor de Educación Física en Santa Ángela Merici y asegura que una de las cosas que le llaman la atención es que en la institución saben escuchar ideas.

“Yo trabajaba en escuelas deportivas, donde se forma a quienes entrenan enfocados en la competencia. En este colegio cambia el enfoque porque ya no importa esto, sino la integración y el trabajo de grupo, y entender que no todos tienen las mismas habilidades, pero que el deporte se puede acercar a ellos”, concluyó Pinto.

Lo que viene para la institución

En el predio en el que hoy funcionan las sedes primaria y secundaria del colegio Santa Ángela Merici se construirá un complejo deportivo para mejorar las habilidades de los estudiantes.

Según indicó Orlando Cruz, rector de esta institución educativa, se tiene programado un plan de intervención para crear un nuevo edificio en el que habrá canchas de squash, una piscina, una cancha de fútbol sintético, un gimnasio y un salón de espejos para disciplinas como la danza.

Aproximadamente en tres años, los estudiantes de Santa Ángela Merici podrán gozar de estas nuevas instalaciones recreativas.

Semillero de talentos en comunicaciones y medioambiente

Aprovechando el clima de la región, un invernadero y una huerta fueron instalados en el colegio para que los estudiantes se familiaricen con el área de Ciencias Naturales, pero de manera práctica. El espacio, adecuado entre otros materiales con plástico que reciclaron los estudiantes de grado 7.° del colegio Santa Ángela Merici, les permite aprender sobre técnicas de cultivo y desarrollo de huertas.

“Esto pone a los jóvenes en contexto acerca de dónde viene la comida. En los talleres también aprenden sobre la protección del medioambiente, porque son ellos quienes cuidan de la huerta”, explicó Orlando Cruz, rector de la institución.

Este es solo uno de los semilleros de aprendizaje con los que cuenta el colegio, pues cada año los estudiantes desarrollan proyectos de diferentes áreas. La huerta, por ejemplo, está a cargo de los estudiantes de grado 8.°, y son ellos quienes, en compañía de sus docentes de Biología, aprenden sobre el arado de la tierra, la siembra y el funcionamiento de las semillas y los tiempos de las cosechas.

Pero estos conocimientos no son posibles si antes los estudiantes de 7.° no trabajan en el reciclaje. A ellos les enseñan cómo reutilizar materiales que son desechados, aunque aún tengan vida útil.

En grado 6.°, los más pequeños del bachillerato se concentran en el cuidado de animales en la granja, que tiene conejos, gansos, codornices, gallinas, una vaca, un camuro y hasta un cerdo de raza vietnamita.

A partir de 9.°, el énfasis de los proyectos se centra en la comunicación, y por eso se dedican a nutrir de contenidos la emisora escolar. “Aunque algunos estudiantes son tímidos al principio para hablar frente a los micrófonos, encuentran después que son buenos para hacer entrevistas, y eso les genera confianza”, señaló el director del colegio.

En grado 10.° se desarrollan dos revistas al año, con las que se busca que los jóvenes no solo pongan en práctica sus habilidades de escritura, sino también de análisis en temas que afectan sus entornos. Finalmente, en 11, los jóvenes se le miden a pararse frente a las cámaras para generar contenidos en un canal de YouTube que abrió la institución.

Óscar Bautista es docente de Sociales y está a cargo del proyecto. “Es interesante porque los medios audiovisuales han ganado, hoy más que nunca, una importancia a la hora de comunicarnos y de generar debate. Eso es lo que hacemos con los jóvenes, y, sobre todo, los formamos para que desarrollen criterio a la hora de hablar”, explicó el profesor, quien destacó la disposición que tienen los estudiantes para participar en la creación de videos.

“Esto los motiva a leer, a preguntar y a desarrollar habilidades comunicativas”, recalcó el educador.

BOGOTÁ

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