Secciones
Síguenos en:
La vida de un joven afectado por la crisis que ha dejado el covid-19
Julián Mateo Martínez Rosso

Julián Mateo Martínez Rosso, de 23 años, teme que el próximo semestre no pueda ingresar a estudiar o le sea difícil encontrar un trabajo.

Foto:

Milton Díaz. EL TIEMPO

La vida de un joven afectado por la crisis que ha dejado el covid-19

Esta es la historia de Julián Mateo Martínez, un joven cuya familia padece una crisis económica. 

Sin estudio, sin empleo, viendo la pobreza en la que cayeron sus familias a causa del covid-19. No es fácil ser joven en Bogotá. De hecho, hoy, unos 320.000 pasan sus días buscando oportunidades en internet, mal pagos, estafados y, al tiempo, soñando con estudiar, con tener alguna oportunidad que llene sus expectativas. Esta es la población que hoy necesita ayuda. 

Julián Mateo Martínez Rosso, de 23 años, tuvo la fortuna de estudiar sociología y teología, pero ahora, por la crisis económica en la que cayó su familia a causa del covid-19, y el orden público, tiene miedo de no poder costear el semestre que viene.

(Le puede interesar: Se radicó ante el Concejo de Bogotá el proyecto de rescate social)

Aunque la capital ha conseguido avances importantes en el acceso de los niños al sistema de educación oficial, pasando de una matrícula de 785.000 estudiantes en 2019 a 797.000 este año, todavía hay mucho por hacer. De hecho, según la Encuesta Multipropósito, en 2017 había registros de unos 46.210 niños, entre los 5 y los 16 años, que no se encontraban estudiando porque no les interesaba, por falta de dinero o por costos educativos altos. Este fenómeno se intensifica en las zonas rurales de Bogotá. Allí, el porcentaje de personas de 5 a 16 años que no asiste al colegio es de un 4,5 % más alto, frente a un 3,5 % en la zona urbana. Y si todavía hay mucho por hacer en esta última etapa, ni se diga en cuanto a ampliar las oportunidades para que los jóvenes puedan continuar con sus estudios técnicos o profesionales y en áreas que necesite el mercado.

Bogotá tiene dos millones de jóvenes de entre 14 y 28 años de edad, de los cuales el 16,6 % corresponde a quienes no estudian ni trabajan, unos 320.000, que hoy, en gran medida por la emergencia sanitaria, están fuera de la economía, de la educación formal e incluso de la toma de decisiones ciudadanas. La pobreza y la exclusión han tocado sus puertas.

“Vivo con mi papá, mi mamá y mis dos hermanos en el barrio Ciudad Berna, en el sur. Ella es maestra hace 20 años y él tiene una empresa de confección de uniformes deportivos. Pero en estos últimos meses, el covid-19 y todo lo que está pasando afectó sus trabajos y por ende a nosotros, mis tres hermanos y yo”.

El número total de ocupados en Bogotá para 2020 descendió 558.000, pasando de 4,1 millones a 3,6 millones en 2019. En 2020 hubo 810.000 desempleados en Bogotá, entre estos 342.000 jóvenes de 14 a 28 años, 93.500 más que el 2019, es decir, una tasa de desempleo sin precedentes para los jóvenes del 27,6 %.

“Aunque mis padres pagan mi estudio, yo trabajé durante tres años en una cafetería para costear mis otros gastos, pero debido al covid-19, ese negocio quebró y ahora me encuentro desempleado y sin un peso”.

En el distrito, solamente el 43,4 % de los jóvenes ingresan a la educación superior, el 23,4 % se gradúa y el 6 % trabaja en lo que estudió

“Estamos pasando por uno de los años más difíciles. Hemos hablado con mi familia de la posibilidad de que tenga que aplazar el semestre. Eso me afectaría porque me siento bien estudiando y estoy a punto de terminar mi carrera. Mi hermano también está en la U. Esto me genera temor, incertidumbre”.

De acuerdo con estadísticas de educación superior en Colombia del Ministerio de Educación Nacional (MEN), en Bogotá se gradúan al año unos 77.000 jóvenes de la educación media y de estos solo el 46 % hacen tránsito inmediato a la educación superior, según cifras de 2019. Es decir, 1 de cada 2 jóvenes no accede a la educación. Y las causas son muchas: económicas, poblacionales, académicas, laborales, entre otras.

A todo esto se suman los cierres de empresas y comercio debido a la pandemia y las protestas. El panorama no puede ser peor.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó que, en abril de 2021, Bogotá tuvo una tasa de desempleo del 18,9 %, y de este porcentaje los jóvenes ponen su cuota.

(También puede leer: Una generación en crisis: así fue cómo el covid golpeó el empleo joven)

Las cifras de desempleo se dispararon con la llegada de la pandemia. De acuerdo con el más reciente informe sobre el mercado laboral de los jóvenes, el desempleo en esta población llegó a 23,9 % en el primer trimestre del año, es decir que 1,65 millones de colombianos de entre 14 y 28 años de edad clasificaron como desocupados. De estos jóvenes sin empleo, 409.591 (25 %) están en Bogotá.

“Desde mi posición veo varios problemas: muchos jóvenes encuentran barreras para entrar a estudiar, sin esto sus aspiraciones laborales están reducidas, por otro lado, las empresas nos están pidiendo 15 años de experiencia, eso es ilógico, y el Gobierno nos da herramientas para adquirirla, y, finalmente, muchos jóvenes están perdidos y ni siquiera saben qué quieren estudiar. Todo eso debe cambiar”.

La capital no solo alberga a la mayoría de jóvenes sin empleo, sino que también registra el mayor aumento de desempleo juvenil al comparar los datos de los primeros tres meses de 2021 con los del mismo periodo de 2020. Según las cifras del Dane, la variación fue de 60,16 %. “Es muy difícil conseguir empleo”.

(Además: ¿Bogotá es una ciudad universitaria?)

Esta situación también la han advertido los gremios. Según Asobares, los más de 14 meses de restricciones, especialmente a los bares y discotecas del país, han dejado profundas secuelas con el cierre definitivo de más de 29.000 establecimientos, lo cual implicó la pérdida de cerca de 180.000 empleos directos e indirectos de toda la cadena de la noche, que incluye staff de servicio de mesa y bar, músicos, artistas, DJ, proveedores, entre otros. Estos, mayoritariamente, eran ocupados por mujeres (58,1 %) y jóvenes de entre 18 y 28 años, en una industria que genera el 32,58 % del primer empleo. “La economía nocturna ha pagado los platos rotos”, dijo David Contreras, presidente nacional Asobares.

Según cálculos de Fenalco Bogotá-Cundinamarca, en el transcurso del año, especialmente durante enero y abril, debido a las restricciones para evitar el contagio de covid-19, y en mayo, mes en el que hubo afectaciones por manifestaciones y actos vandálicos, se han cerrado de manera definitiva cerca de 6.000 establecimientos comerciales, especialmente pequeños negocios de menos de 10 empleados, lo que implica una gran afectación social de las familias, que pasan a engrosar las cifras de desempleo. “Yo estoy de acuerdo con la mayoría de las peticiones de los jóvenes en el paro. Con lo que no estoy de acuerdo es que cojan las manifestaciones de excusa para divertirse, tomar y consumir drogas y muchos menos que respondan a la violencia de algunos miembros de la Fuerza Pública con más violencia. Lo que nosotros necesitamos es que las empresas y el Gobierno nos llenen de oportunidades”.

Esta es la historia de un solo joven, cuya familia ha sido golpeada por la pandemia. “Hemos pasado por bajones emocionales donde la familia, sola, ha buscado la forma de salir adelante. Pero nosotros necesitamos apoyo psicológico. Los jóvenes necesitamos ser escuchados”.

¿Qué oportunidades hay para los jóvenes en la capital?

De acuerdo con la Secretaría de Educación (SED), existe un portafolio en programas técnico profesional, tecnólogo y universitario en instituciones de educación superior (IES). También hay apoyo financiero no solo para la matrícula, sino para otros gastos, como movilidad, textos y alimentación.

Los fondos de financiamiento pueden ser hasta 100 % condonables y, dependiendo del fondo, financian desde 2,5 hasta 11 salarios mínimos legales mensuales vigentes (s. m. m. l. v.) para la matrícula y hasta 2 s. m. m. l. v. para sostenimiento. Una vez el estudiante se convierta en un bachiller egresado de un colegio del Distrito puede participar en la asignación de los beneficios que se otorgan luego de que se agoten procesos de convocatorias a los cuales debe postularse el interesado.

Los criterios para acceder a los fondos y programas incorporan aspectos de mérito y condiciones diferenciales socioeconómicas, académicas, protección especial (discapacidad, grupos étnicos, víctimas del conflicto), territoriales y con un avance que incluye un enfoque de género que da puntajes a mujeres en pobreza multidimensional. Al respecto, es preciso señalar que la asignación del beneficio se encuentra sujeta a la demanda registrada en los procesos de las convocatorias llevadas a cabo y en los cuales los egresados interesados realizan sus postulaciones a las estrategias de acceso.

(Le puede interesar: La heladera que armó su empresa en un camión)

En el 2020, la SED lideró la estrategia #RetoAlaU, que se desarrolló como un programa del plan de reactivación económica y social de la ciudad para impulsar el acceso a educación pertinente y con proyección laboral, permitiendo así aportar a la mitigación de los problemas generados por la pandemia del covid-19.

La estrategia se ha dirigido a la atención de jóvenes de hasta 28 años, egresados de colegios de Bogotá que no se encuentren cotizando a seguridad social y que no hayan realizado procesos formativos en el último año. En este sentido, durante el 2020, la Secretaría de Educación del Distrito adelantó dos convocatorias del programa y se beneficiaron 14.165 jóvenes de la ciudad con oportunidades de capacitación. Ellos podrán certificarse en los programas que adelanten y culminen de manera exitosa. De esta manera, se les brinda herramientas para su futura inserción laboral.

Adicionalmente, las asignaturas son homologables en la institución de educación superior (IES), con lo cual se configura una ruta de aprendizaje para la continuidad de una formación en educación postmedia en el corto plazo.

De acuerdo con una consulta realizada en la plataforma de datos abiertos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), en el 2019, un total de 20 instituciones de educación superior de carácter público funcionan en Bogotá.

¿Qué produjo el paro?

Durante 2021 más de 5.000 estudiantes, del nivel de media, podrán acceder a una asignatura obligatoria de primer o segundo semestre del núcleo básico de las diferentes carreras que ofrecen 9 IES públicas y privadas que acompañan este proceso, permitiendo que los jóvenes se formen una idea sobre la carrera que les interesa estudiar. Estas asignaturas conllevarán a créditos académicos (2, 3 o 4 créditos académicos homologables). De igual forma, estos estudiantes serán priorizados en estrategias de la Agencia Distrital para la Educación Superior la Ciencia y la Tecnología (ATENEA), con el fin de promover su tránsito a la educación superior.

Este año cerca de 34 mil estudiantes de educación media se encuentran matriculados en el programa de doble titulación con el SENA, favoreciendo la movilidad de los estudiantes entre la educación media y otros niveles educativos. Adicionalmente, con el nuevo acuerdo con el SENA, se busca fortalecer el programa para hacerlo más pertinente para los y las jóvenes en el contexto actual y futuro de Bogotá. De hecho, durante el mes de mayo del presente año, se lanzarán dos nuevos programas de "doble titulación: i) Técnico en desarrollo de aplicaciones móviles; ii) Técnico en programación para computación en la nube.

(Además: Las tres santeras que tienen aburridos a vecinos en Fontibón)

En alianza con reconocidas empresas de tecnología, como Amazon Web Services-AWS-, Educate, Oracle Academy, y Open P-TECH, entre otros, se desarrollarán procesos de formación a estudiantes orientados al desarrollo de competencias específicas en áreas asociadas a las nuevas tecnologías de la información y telecomunicaciones en el marco de la cuarta revolución industrial.

La Alcaldía ha establecido una alianza muy relevante con el SENA para permitir que los jóvenes del Distrito puedan acceder a la oferta de programas técnicos y tecnológicos, cursos cortos de oferta complementaria pertinente y alineada a los desafíos del siglo XXI, así como a los servicios de empleo y emprendimiento de esa entidad.

A través de este acuerdo y de las acciones a desarrollar en el marco de los convenios derivados entre cada entidad del Distrito y el SENA, se tiene previsto que en 2021 se beneficiarán alrededor de 102 mil personas, en su mayoría jóvenes y mujeres. En lo corrido del año, más de 43 mil personas ya accedieron a procesos de formación en el marco del convenio.

CAROL MALAVER
Subeditora de Bogotá

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.