Si usted quisiera que una obra –un parque, un conjunto residencial o un proyecto a gran escala– estuviera pensada para las mujeres, podría descargar de manera gratuita en internet una caja de herramientas digitales que le ayudaría en su propósito. Se trata de Her City, uno de los últimos proyectos lanzados por ONU-Hábitat para impulsar el desarrollo de ciudades inclusivas y que comprendan la importancia del diseño urbano con enfoque de género.
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Pareciera una exageración decir que las ciudades no están pensadas para la mujeres, pero es un realidad. Datos de Her City indican que, a partir de los ocho años, los niños comienzan a dominar el 80 % del espacio público “y las niñas expresan que se sienten significativamente más inseguras y excluidas”.
Si usted quisiera ejemplos más concretos, trate de pensar qué tan fácil es en su barrio ir con un cochecito de bebé –si hay rampas suficientes, si hay buenos andenes–, qué tan buena iluminación nocturna hay en el espacio público, qué tan engorroso o no es poder llegar caminando a labores cotidianas –como hacer compras, ir a la farmacia, llevar a los niños al colegio, ir al médico– y qué tan frecuente es la pregunta: ¿vas sola a la calle?, ¿quieres que te acompañe?
Para Elin Andersdotter Fabre, coordinadora del proyecto Her City desde ONU-Hábitat, estas inequidades parten desde el diseño. “Sin ser provocativos, podríamos decir que casi todas las ciudades en el mundo han sido planeadas por hombres, así es como la profesión funcionó por siglos. A pesar de que en la profesión ya hay mujeres, hay aún una mayoría o una fuerte influencia masculina”, le dijo Andersdotter a EL TIEMPO.
Esto tampoco es percepción. En Colombia, por ejemplo, el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura reportó en 2019 que de cada 10 arquitectos en Colombia, solo tres eran mujeres. Aunque, dicen, la brecha podría reducirse: “La presencia femenina es mayor entre profesionales con 1 a 5 años de experiencia: alcanza un 41.8% en comparación con el 58.2% que representan los hombres. Esta decrece a medida que aumentan los años de experiencia, lo que demuestra que con el paso del tiempo sí se ha cerrado poco a poco la brecha de género”.
Esa falta de voces y manos que comprendan la vida de una mujer en una ciudad está pasándole cuenta de cobro a la mitad de la población. Para eso, una alianza entre ONU-Hábitat y el centro de pensamiento Global Utmaning creó Her City, una plataforma gratuita que junta, en un solo lugar, una variedad de herramientas para poner el género en la planeación de proyectos.
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La herramienta, a través de una guía online, tiene nueve bloques de construcción que representan las tres fases de un proceso de desarrollo urbano: el assesment, el diseño y la implementación.
“Her City fue desarrollada porque no había un cuerpo de conocimiento consolidado o un método coherente. También, al formularla, se trató de identificar vacíos y desarrollar herramientas para garantizar un proceso con variedad de posibilidades”, anota Andersdotter y asegura que Her City consiste en “juntar lo que ya existía en el mismo lugar y asegurarnos de que fuera gratuito y accesible a cualquiera, a cualquier persona que trabaje mejorando espacios para cualquier ciudad en el mundo. Ya nadie tendrá que ‘reinventar la rueda’ ”.
Her City es tan comprensible e intuitivo que incluso puede ser utilizado por ciudadanos que quieran mejorar un espacio o, incluso, identificar si es apto o no para mujeres de todas las edades.
Lo único que debe hacer una persona interesada es ingresar a www.hercity.unhabitat.org, registrarse y dar clic en ‘Start’. Luego puede comenzar a navegar por el proceso de nueve bloques. Cada bloque tiene un tiempo de duración estimado para cumplir una serie de pasos que se alimentan de guías y herramientas digitales consolidadas por el equipo de Her City.
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Podríamos decir que casi todas las ciudades en el mundo han sido planeadas por hombres
Aunque Her City funciona en inglés, Andersdotter asegura que el código abierto permitiría hacerlo accesible a otros idiomas y plataformas: “Existe la posibilidad de que si tienes una alcaldía en Colombia que le gustaría usar Her City en español, podría entrar y tomar las partes relevante y publicarlo en su web, porque es código abierto”.
Completar todos los pasos tomaría, al menos, seis meses. Sin embargo, los bloques podrían utilizarse de manera aislada, bien sea para resolver problemas específicos o, sencillamente, para aprender.
El equipo de especialistas en Her City, incluso, ofrece entrenamientos regionales de manera gratuita. Los interesados pueden enterarse de las actividades programadas a través de las cuentas de Her City en Facebook, Instagram y Twitter.
Y, fuera de estos espacios, las ciudades también pueden solicitar ayuda para aplicar bloques específicos. “Es poner a disposición expertos y herramientas gratuitas, ¿cuánto crees que costarían los consultores para algo así?”, resalta Andersdotter.
Her City se lanzó en el marco del Día Internacional de la Mujer, es decir, lleva poco más de tres meses al aire. Pero ya ha tenido alcances importantes: a la fecha, tiene 112 proyectos registrados y 511 participantes inscritos de 230 ciudades en 79 países. Datos facilitados en mayo por la plataforma indican que de todos los usuarios, 24 % corresponde a sociedad civil y que las regiones con mayor participación son Europa, América Latina y Oriente Medio. Hasta el mes pasado, Colombia sumaba seis proyectos.
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“Tenemos muchas iniciativas que usan Her City como una forma de influir y mostrar cómo deberían hacerse las cosas sin que su proyecto tenga, necesariamente, un presupuesto. A veces se usa para alertar y decir ‘así es como nos gustaría que fuera’ o ‘por favor, encontremos fondos para hacerlo que pase, juntos’ ”, agrega Andersdotter.
Hoy por hoy, Hey City tiene un enfoque concentrado en mujeres y sus edades; es decir, la forma en que una niña, joven, mujer o adulta mayor viven la ciudad y lo que pueden requerir en servicios. Sin embargo, el equipo no descarta avanzar hacia una interseccionalidad explícita, o sea, avanzar hacia herramientas que incluyan a mujeres de minorías o poblaciones muy específicas (afros, migrantes, diversas, etc.).

Pareciera una exageración decir que las ciudades no están pensadas para la mujeres, pero es un realidad.
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Andersdotter resalta que planear una ciudad con mirada de mujer no significa la exclusión de los hombres: “No es poner poblaciones una en contra de la otra. La gente pensaba que si la ciudad se diseñaba para mujeres, eso significaría mandar a los hombres a un lado, pero ese no es el punto: si planeas una ciudad para hombres, puede que no funcione para mujeres. Pero si planeas una ciudad para las mujeres, aún funciona para los hombres; no será menos inclusivo”.
Lo cierto es que al tener una ciudad con mejores espacios públicos, mejor transporte público y movilidad peatonal, mejor iluminación y espacios inclusivos, se beneficiará a todos.
Así lo reconoció la directora ejecutiva de ONU-Hábitat, Maimunah Mohd Sharif, en el documento de presentación de Her City: “Una ciudad solo puede tener inclusión, equidad y prosperidad de género si todos se esfuerzan en mejorar los derechos de las mujeres, su participación, su toma de decisiones y su acceso a servicios. La igualdad para las mujeres en un mundo urbano es progreso para todos”.
La movilidad: mientras los hombres suelen movilizarse de un punto ‘A’ a un punto ‘B’, es decir, de la casa al trabajo; las mujeres hacen múltiples paradas por razones de cuidado: o sea, antes de ir al trabajo o volver a casa, pasan a hacer compras, llevar a los niños al colegio o a los mayores a citas médicas. Está demostrado que esta movilidad del cuidado opera en horarios distintos y en recorridos más cortos y no lineales.
El estar: Andersdotter resalta que la permanencia en un espacio, en el caso de las mujeres, suele estar condicionada a una oferta de mobiliario urbano cómodo, seguro y libre de basuras o puntos que faciliten a agresores ocultarse.
Peatonalidad: en Bogotá, de cada 10 viajes a pie, 6 son hechos por mujeres y esta es, además, la primera forma de movilidad de adultos mayores y niños. Para el caso de las mujeres, es clave una infraestructura peatonal con rampas, señalización, seguridad vial, seguridad personal e iluminación.
La noche: distintos colectivos de urbanismo feministas alrededor del mundo han resaltado la importancia de trabajar sobre espacios para todos y todas en las noches. En Bogotá existe el estudio Me Muevo Segura, hecho entre la Secretaría Distrital de la Mujer, Tumi y la GIZ, que revela que tres de cada cuatro mujeres consideran que la noche en la capital es peligrosa y que su pico de sensación de inseguridad es a las 9 de la noche.
ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes


