Las claves de la formación en el liceo Rodrigo Arenas Betancourt

Las claves de la formación en el liceo Rodrigo Arenas Betancourt

Está en el barrio Britalia (Kennedy). Se destaca en danza, música, deportes y por su alto nivel. 

Liceo Ricardo Arenas Betancourt

Las actividades del colegio unen a la comunidad y sus estudiantes.

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Liceo Ricardo Arenas Betancourt

Por: Bogotá
21 de septiembre 2018 , 11:04 a.m.

Hace 31 años se gestó el liceo Rodrigo Arenas Betancourt, fundado por las hermanas Cardona Arias, en el barrio Britalia, de la localidad de Kennedy, en el suroccidente.

Comenzó como una obra social en un sector que se fue urbanizando en la ilegalidad y que por no cumplir con los permisos no tenía colegios ni otros servicios. Fue así como las hermanas Cardona solicitaron la licencia y realizaron el papeleo para fundar la institución, que para su primer año de funcionamiento, en 1988, recibió cerca de 189 estudiantes.

Las hermanas María Nelly, Aracelly y Ana Luisa Cardona Arias fueron sus fundadoras. Ellas llegaron en los 80, tras egresar de la Normal de la Presentación de Pensilvania (Caldas) y se dedicaron a educar en el sur de Bogotá.

Ana Luisa, la rectora del colegio, recuerda que desde sus comienzos se planteó que el colegio debía tener una educación basada en el respeto, la tolerancia y la calidad. En 1998 abrieron la sede secundaria y la primera promoción de bachilleres, en el 2004, terminó con un puntaje superior en las pruebas Icfes (hoy llamadas Saber Pro), lo que dio cuenta que el trabajo educativo estaba siendo fructífero. En la actualidad están en A+ (muy superior) en estos exámenes.

El colegio es reconocido en el sector por su rendimiento académico, la disciplina con la que se educan los liceístas y las actividades que manejan, como las deportivas, artísticas y las escuelas de padres, entre otros.

José Arley Ospina, coordinador de articulación y contador del colegio, expuso que uno de sus fuertes es que, además del bachillerato académico, sus egresados salen como técnicos de asistencia administrativa, formación que reciben gracias a la alianza con el Sena.

Al culminar grado 11, tienen la posibilidad de realizar el tecnólogo en esta área, directamente con el Sena, y muchos terminan haciendo su carrera profesional en carreras afines. Según Duberley Chinchilla, a cargo del programa técnico, indicó que del 100 por ciento de los estudiantes, el 75 por ciento continúa en la formación tecnológica en el Sena. A su vez, las clases de los estudiantes están acompañadas por un fuerte énfasis en inglés y en sistemas.

La calidad

Según José Arley Ospina, como uno de los pilares del colegio es la formación con calidad, desde el 2008 el colegio comenzó los procesos de certificación con el Grupo Santillana E. F. Q. M. (European Foundation for Quality Management).

Gracias a ello, alcanzaron la acreditación desde ese año, primero en la categoría Acceso, y luego, en el 2012, llegaron al segundo nivel Camino a la excelencia.
También se le reconoció por la implementación del Proyecto Institucional de Lectura, Escritura y Oralidad (Pileo), con lo cual quedó en el primero lugar en la localidad de Kennedy, y en cuarto a nivel Distrital.

Liceo Ricardo Arenas Betancourt

Liceo Rodrigo Arenas Betancourt.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO.

La inteligencia emocional y la pastoral

Uno de los fuertes del liceo es que no solo se preocupan por mantener el buen rendimiento académico que los caracteriza, sino por la inteligencia emocional de los estudiantes.

Así lo explicó Jairo Salazar, docente y orientador de la institución quien explicó que dentro de las clases de los jóvenes, se les dictan charlas de inteligencia emocional, con especial énfasis en grado sexto, “debido a su edad y al momento en que se encuentran, pues allí pasaron de primaria a bachillerato y esto implica muchos cambios que deben afrontar”, reseñó.

En grado 11, además de esta charla, hay otras de orientación vocacional, que son claves.

Los talleres con padres también son esenciales en el colegio, pues forjan la relación de ellos hacia sus hijos y permiten solucionar conflictos.

Y para reforzar los valores con los que se forman los jóvenes, el padre Yoel Gómez, de la parroquia San Juan Macías, les dicta las clases de religión a los grados 10.° y 11.

Liceo Ricardo Arenas Betancourt

Liceo Rodrigo Arenas Betancourt.

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Liceo Rodrigo Arenas Betancourt.

Deportes y danza son claves

Jesús López lleva 17 años promoviendo la danza y el deporte en el liceo. Gracias ha ello han ganado reconocimiento en Kennedy y han participado en festivales de la localidad, tanto en deportes como en danza.

Por ejemplo, se destacan los torneos que organiza la Asociación de Directivos de colegios Privados (Adicop), en donde el colegio ha competido con otras instituciones privadas de Kennedy en deportes como fútbol, baloncesto, voleibol, atletismo, ajedrez, entre otros.

Sus deportistas se entrenan todos los días, y así también lo hacen los jóvenes de los grupos de danza, quienes han sacado la cara por el colegio, participando en innumerables festivales locales.

Además, cada año se realiza un festival de danza, en el que los jóvenes exponen diversos ritmos del país. El 28 de septiembre se hará en el parque de Villa Anita.

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Liceo Rodrigo Arenas Betancourt.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO.

Simulacro de la ONU

Desde el 2014, el liceo Rodrigo Arenas Betancourt organizó su grupo de jóvenes oradores, quienes han participado en los simulacros distritales y locales de las sesiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En la actualidad son 30 jóvenes los que participan de este equipo, quienes a través del análisis de temas de la nación y del mundo se empoderan. Allí desarrollan habilidades discursivas, propositivas y argumentativas, pues el ejercicio consiste en que los participantes representan a un país que integra la ONU y presenta su posición frente a temas coyunturales, como violencia de género, drogadicción, conflictos armados, entre otros.

El equipo es liderado por la docente Carolina Arévalo, del área de Ciencias Sociales, quien destaca la autonomía de los participantes, para dedicar su tiempo libre a la preparación de debates. María Fernanda Mendoza, una de las estudiantes líderes del equipo, señaló que gracias a este trabajo “mejoramos en expresión oral, redacción, confianza en sí mismo, y sobre todo, nos sensibilizamos con los problemas que nos rodean, o que se presentan en el mundo”, recordó la joven de grado 11.

BOGOTÁ

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