¿Qué le pasa a Bogotá?

¿Qué le pasa a Bogotá?

Son más trabas para hacer algo que instrumentos para intentar hacerlo. Troncal de 7ª, ejemplo claro.

TransMilenio por la carrera 7.ª

Así quedaría el corredor de TransMilenio por la carrera 7.ª.

Foto:

Alcaldía Mayor

Por: Paul Bromberg - Razón Pública
31 de agosto 2019 , 10:27 p.m.

El 24 de abril, el Procurador General de la Nación (PGN) anunció dos decisiones simultáneas: abrir investigación disciplinaria contra la directora del IDU y siete altos funcionarios, y la “solicitud” (bajo amenaza) de suspender la adjudicación de la troncal de la carrera 7.ª, lo cual empezó a hacer difícil que el contrato se firme antes de que termine el gobierno Peñalosa. Algo que se ha visto reforzado por el aval de jueces a dos acciones populares que cuestionan aspectos puntuales de la obra.

Cuando la Procuraduría intervino, una candidata a la Alcaldía de inmediato tuiteó su agradecimiento al ente de control por proteger el patrimonio de los bogotanos frente a un capricho de Peñalosa. Días antes, ella misma había declarado que no abortaría la obra si ya estaba contratada.

‘Caprichos’

Las ciudades del mundo han construido metros porque sus gobernantes tuvieron la voluntad política de hacerlos, no por estar respaldados por documentos técnicos tan contundentes que convenzan a quienes se oponen al proyecto. La oposición se resigna, aunque no completamente, cuando los resultados electorales la ponen en desventaja. ¿Qué diferencia hay entre capricho y voluntad política? ¿Será que capricho es aquello que quieren hacer los otros, pero lo que quiero hacer yo es “evidente y lógico”?

De niño, alrededor de 1960, oí repetidamente comentarios de los adultos sobre dos caprichos: los ‘huecos de Mazuera’ y el embeleco de Rojas de construir un edificio sobredimensionado en las afueras de la ciudad conectado con el centro por una autopista inútil. Hoy son los puentes de la 26, la avenida El Dorado y el aeropuerto El Dorado.

En la carrera 7.ª se ha planteado un muy largo listado de proyectos. En esta lista no hay una sino seis chifladuras (para mencionar solo los más importantes de los últimos años): troncal pesada, troncal liviana con metro por la 9.ª, troncal pesada con metro por la autopista, RegioTram Zipaquirá-carrera 7.ª sin metro, RegioTram con metro por la 9.ª, y una última, según parece la preferida por las mayorías: ¡nada!

El 2 de mayo pasado se preveía que uno de esos caprichos por fin iba a imponerse. Pero no: una semana antes, la PGN nos defendió contra la peligrosa idea de hacer algo, aunque no tiene atribuciones directas para detener la gestión de los gobiernos. Se empleó lo que parece una pirueta.

(Le puede interesar: Estas son las razones por la que la juez 23 suspendió TransMilenio de la carrera séptima)

El 12 de abril se inició indagación preliminar contra funcionarios del Distrito. Aunque en las últimas administraciones esa entidad les ha caído a los alcaldes para suspenderlos o destituirlos, no es usual que investigue de oficio a funcionarios de Bogotá, algo que corresponde más bien a la Personería.

En un tiempo breve si pensamos en la enorme complejidad de un proyecto de 22 kilómetros, el 23 de abril en la tarde se anunció la apertura de investigación disciplinaria, fase superior de un proceso disciplinario al que se llega cuando los funcionarios del organismo de control conceptúan que pudo haber habido dolo o culpa grave, o sea, fechorías o indolencia de funcionarios. A lo que no se hace como la Procuraduría le parece mejor se le llama comportamiento antijurídico, de ahí la falta disciplinaria.

Con la apertura de la investigación disciplinaria se pueden emplear las atribuciones para gobernar en la modalidad de no dejar hacer. La PGN cita la Ley 734 que la habilita para suspender un procedimiento administrativo en los procesos disciplinarios donde “se evidencien circunstancias que puedan conllevar a la vulneración del ordenamiento jurídico o se defraude (ojo, no dice afecte sino defraude, cosa de pillos) el patrimonio público”. Esta figura de sanción-intervención tiene algo de paradójico: sancionar a los funcionarios por algo que podría ocurrir, no por algo que ocurrió, pero esa paradoja da paso a la posibilidad de detener acciones del gobierno.

El cronograma es claro: para intervenir hay que acusar a funcionarios. ‘Ad portas’ de la adjudicación, un hallazgo lleva a la PGN a suspender la licitación de 22 kilómetros en ocho tramos diferentes, porque la PGN no entiende el cruce de la 100 con 7.ª. No parece que el PGN lea el periódico porque no sabe que la ejecución de la obra está en vilo: varios candidatos han anunciado que no continuarían el proyecto si no se han firmado los contratos. Si la señora investigadora tenía dudas, ¿por qué no hizo un poco más de averiguaciones antes de afectar la tranquilidad y el buen nombre de ocho funcionarios? Porque había afán.

¿Parar todo?

Hay que entender el tamaño de aquello de lo que nos protege la Procuraduría. En la comunicación al IDU del 23 de abril y en el comunicado público está el peligro en ciernes, que lleva a tan drástica solicitud bajo amenaza:

–“Una eventual parálisis o demora en la construcción de la obra y/o la necesidad de adelantar obras adicionales”.

–“No se cuenta con certidumbre respecto al tema de la armonización, pues... según los elementos de convicción arrimados al plenario (sic), en su sentir (subrayado mío)... tienen aprobada... la construcción de estación de tren ligero sobre la carrera 7.ª...”.

Al día siguiente, el representante del fideicomiso del plan parcial declaró que no había problema. Que no se necesita modificar el decreto de plan parcial expedido en 2014, que impone como carga, entre otras, una estación de RegioTram, pues el promotor “desarrollará las obras requeridas dentro del alcance del proyecto para la oportuna implementación del sistema de transporte por la carrera 7.ª determinado por la Administración Distrital”.

Por las declaraciones a la prensa, se ve que el IDU tomó la noticia con tranquilidad, era un asunto de explicar en unos pocos días. Suspendió la adjudicación, esperando las mesas de trabajo. El IDU envió un documento extenso cinco días después a la delegada para la Función Preventiva, aludiendo al disciplinario y solicitud. Vano afán del IDU, pues la Procuraduría no tiene prisa. ¿Cuál es el afán?

Además, la respuesta no hace parte (pero sí) del proceso disciplinario. En este se informa que eventualmente habrá una mesa con la participación del IDU y de los representantes del Plan Parcial de El Pedregal en ejecución, aunque ambas partes hayan afirmado que para ellos todo está claro.

Como el IDU no puede responder a una actuación disciplinaria contra sus directivas, responde por otra vía, con el fin de destrabar la licitación. El cogobierno existe porque solo se despejará el asunto cuando en opinión del gobierno ad hoc de la Procuraduría, todo esté bien armonizado. Y para eso va a tomarse su tiempo mientras lo estudia.

¿Cuál es el lío?

Los planes parciales en general se aprueban tras negociaciones que pueden tardar años entre el Distrito y los promotores. Estos reciben autorización para cierto tipo de construcción privada que les va a reportar beneficios; en compensación por estos beneficios, se le imponen unas cargas para mitigar el impacto que tendrá el uso de los inmuebles ya terminados.

Este tira y afloje supuestamente conduce a un gana-gana que llaman balance equitativo de cargas y beneficios. Las obligaciones de los beneficiarios se describen en obras, pero también se calculan en dinero. Los promotores comentaron en una extensa entrevista el 30 de abril que llevan nueve años en el proyecto, entre la conceptualización, la negociación, la aprobación del plan parcial, la licencia de construcción y las obras que hasta ahora llevan: casi un billón de pesos. Durante esos años ya van en el tercer diseño de armonización, pues el Distrito cambia de idea con el alcalde, ya que en Bogotá cada alcalde viene con su idea para la 7.ª.

Como vamos, vamos bien, pues estamos muy protegidos de hacer algo.

Las contrapartes IDU–Aldea S.A. declaran estar de acuerdo, y explican que lo que no se puede cambiar es el monto en pesos de 2014. Para garantizar el cumplimiento del promotor, hay una cláusula muy fuerte en el Plan Parcial: no puede hacer uso del inmueble sin contar con la certificación de cumplimiento por parte del IDU.

La Procuraduría se tomó su tiempo. De las prisas solo queda el cansancio, y de pronto los contratos firmados. A finales de mayo la delegada para la Función Pública envía un cuestionario, que el IDU responde el 6 de junio. Unas semanas después se iniciaron las mesas de cogobierno. Y hoy, casi cinco meses después del inicio de todo esto, de las tales mesas no ha salido nada.

¿Y del disciplinario? No se sabe, no es público. Es lícito suponer que para quedar bien los funcionarios de la Procuraduría busquen resolver los dos simultáneamente, y lo más conveniente es que de la mesa resulte que algo cambie, porque si no, ¿para qué tanto costo?

Largo de explicar

No era posible explicar este tema tan delicado sin entrar en detalles, y sin tomarnos la licencia de hacer lo mismo que los organismos de control: cuestionar las intenciones. Ellos viven de suponer motivos. Tenemos derecho a juzgar la motivación de los funcionarios de los órganos de control con el mismo rasero con el que ellos atribuyen intenciones dolosas o culposas a los funcionarios.

Aquí no se está juzgando si estamos de acuerdo con TransMilenio pesado por la 7.ª, sino el cogobierno, el control previo del que creímos habernos liberado con la Constitución de 1991. En el control previo, “el bien” es el juicio último de los organismos de control.

Los políticos que se oponen a TM por la 7.ª están de plácemes. Pero la pirueta de la Procuraduría les caerá después, como ha pasado varias veces cuando se abren boquetes.

Aquí no se está juzgando si estamos de acuerdo con TransMilenio pesado por la 7.ª, sino el cogobierno, el control previo del que creímos habernos liberado con la Constitución de 1991

Dos acciones tienen frenado el proyecto

Además de la actuación de la Procuraduría, al proyecto de TransMilenio por la 7.a lo frenan hoy dos acciones populares avaladas por jueces.

En la más reciente de ellas, el juzgado 23 administrativo ordenó suspender la adjudicación de la licitación hasta que se armonicen las obras del Plan Parcial El Pedregal con las de la 7.ª. El asunto principal es si se construye una estación de tren ligero, como está en el Plan Parcial que le aprobaron en el 2014 a los privados, o si se hace una para TransMilenio. La jueza María Teresa Leyes Bonilla dijo que la suspensión regirá hasta que se armonice de manera “adecuada” el Plan El Pedregal o se falle de fondo la acción popular.

La otra acción popular se relaciona con la afectación que tendría el parque Nacional, y la presentó el comité Defendamos la Séptima. En este caso, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca impuso medida cautelar y ordenó suspender cualquier intervención en el parque, “hasta tanto se formule y apruebe el plan director (...) o se profiera sentencia que ponga fin a la controversia”.
El IDU dice que solo afecta ese tramo y no todo el proyecto, por lo cual no debería paralizarse todo el proyecto.

PAUL BROMBERG*
Razón Pública*** Exalcalde de Bogotá y miembro fundador de Razón Pública.
** Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia.

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.