¿Estamos preparados para la vida en los rascacielos?

¿Estamos preparados para la vida en los rascacielos?

Expertos dicen lo que falta para que la tecnología resuelva los movimientos verticales en edificios.

Rascacielos del mundo

En Asia, las ciudades se han desarrollado de manera vertical, lo que según expertos ha generado el Homo verticalis, un ciudadano que empieza a interactuar de nueva forma en su espacio urbano.

Foto:

Bloomberg

Por: Felipe Motoa Franco
17 de enero 2019 , 10:15 p.m.

En el año 2100 ceca del 100 por ciento de la población mundial habitará en las ciudades; en el 2050 esa cifra pasará del 70 por ciento. Entonces las urbes, para ser más resilientes y ofrecer mejor calidad de vida, tendrán que haberse densificado y crecido hacia arriba (edificios).

Frente a ese panorama, parece inevitable que las interacciones sociales no solo se desarrollarán de manera horizontal o expandida (nuestros desplazamientos habituales en las zonas urbanas los realizamos en ese plano), sino también en el plano vertical: subiendo y descendiendo en rascacielos o edificaciones de múltiples pisos.

¿Estamos preparados para ese tipo de movimientos?, ¿cómo será la planeación urbana para que los ciudadanos puedan tener calidad de vida en este crecimiento-movimiento hacia arriba?, ¿cómo será la movilidad individual en estos entornos? Esas son las preguntas que dos analistas, Roland Bouffanais y Sun Sun Lim, se plantean en un artículo publicado en la revista especializa Scientific American.

Los especialistas recuerdan que grandes problemas de las urbes del siglo XX recaen en que se construyeron hacia los lados, expandiéndose, con los fallos en movilidad que esto trajo. Por eso, desde finales de ese siglo y durante el actual, en especial en Asia, el crecimiento urbano se ha basado en ciudades verticales. Ahora, la mayor parte del big data o grandes bases de datos de los movimientos cotidianos de la gente, por ejemplo Google Maps, se recolecta con base en desplazamientos hacia adelante y hacia los lados. Esto significa que no hay un análisis preciso de cómo se mueve –y moverá– la gente en las estructuras elevadas.

Bouffanais y Lim también cuestionan qué pasara cuando un ser humano, sentado en un café de una gran torre, mire hacia otra y encuentre algo –una persona, un sitio, una posibilidad de esparcimiento– a lo cual quiera acceder. En la calle tradicional, ese individuo simplemente caminaría, cruzaría la calle o el espacio que lo separa de su objetivo; pero en un rascacielos tendrá que bajar para volver a subir, ¿o habrá puentes múltiples entre torres, a 40, 50, 60 metros de altura? “Situaciones como estas tendrán que ser pensadas y resueltas, incluso desde ya, por los planificadores urbanos”, advierten los expertos.

Un sinónimo contemporáneo de calidad de vida es la ‘caminabilidad’ de las ciudades, el poder ir a pie por extensos territorios, deambulando y dejándose sorprender por la dinámica urbana y social, apuntan los estudiosos: “Pero la perspectiva de subir y bajar escalas, o encerrarse en ascensores todo el tiempo para ir de aquí a allá, cambiará el paradigma”, alertan Bouffanais y Lim. “Tal vez sea el momento de conjugar elevadores y escalinatas con andenes y ventanales que miren hacia el exterior (y en el que ¿el caminante? pueda ver hacia el vacío, hacia las nubes, hacia el cielo, hacia el horizonte, complementa el periodista)”, apuntan.

También coinciden en que es una necesidad el que sean los planificadores urbanos, y no el comercio, quienes definan o exijan este tipo de desarrollos, pues “hoy es evidente que, por ejemplo, los grandes centros comerciales se diseñan para que la gente permanezca en entornos muy limitados de espacio y no puedan gozar del placer de deambular sin rumbo, ni pretensión de compra –al mejor estilo del flâneur, caminante o paseante que describía el poeta Charles Baudelaire en el siglo XIX–”, concretan.

Luego, para lograr ese ideal, advierte el artículo, será necesario que diseñadores y quienes dictan política, puedan acceder a información compleja (big data), lo que a su vez obliga a que se desarrollen los dispositivos que midan las formas de vida en tres dimensiones: arriba-abajo, adelante-atrás y lado-lado. “Solo entonces pasaremos a entendernos como Homo verticalis y no solo como Homo sapiens, una nueva generación de caminantes”, destacaron.

FELIPE MOTOA FRANCO
En Twitter: @felipemotoa​

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