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Bogotá

'Ojalá en la recuperación de las ciudades se ponga a la mujer en el centro'

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La directora de ONU Hábitat, Maimunah Mohd Sharif, estuvo en Colombia esta semana. 

ana puentes
Maimunah Mohd Sharif nunca había estado en Colombia, pero su paso por ciudades como Cartagena, Barranquilla y Bogotá le dio una idea de cómo los líderes locales y las comunidades están tratando de recuperarse económica y socialmente del golpe del covid-19
En la última semana, Maimunah, directora mundial de ONU Hábitat, conoció la implementación de Casa Digna, Vida Digna, un programa del Ministerio de Vivienda, en el barrio San José, Cartagena; firmó una carta de intención con la capital de Bolívar para implementar el Block by Block, una estrategia de cocreación de espacio público con las comunidades a través del videojuego Minecraft; participó en la Asamblea General de Ministros y Autoridades Máximas de Vivienda y el Urbanismo de América Latina y El Caribe (Minurvi); fue condecorada con la Cruz de Boyacá por el presidente Iván Duque e inauguró en Barranquilla el primer Centro IntegrHa-bitat del mundo, un programa que integra a migrantes con población anfitriona en barrios.
Luego, ya en Bogotá, antes de reunirse con la alcaldesa Claudia López para conocer el Sistema Distrital de Cuidado y el nuevo Museo de la Ciudad Autoconstruida en Ciudad Bolívar, abrió un espacio en su agenda para conversar con EL TIEMPO sobre la recuperación urbana y sobre el liderazgo femenino en procesos de urbanismo. Después de todo, además de su liderazgo en ONU Hábitat, Maimunah es uno de los referentes globales de urbanismo con perspectiva de género.

¿El covid-19 sacó algo bueno de las ciudades?

El covid-19 hizo evidente las debilidades del sistema de asistencia, en términos de infraestructura de salud, de infraestructura de vivienda y de los servicios básicos como agua, electricidad, sanidad, movilidad. Pero también nos dio la oportunidad de recuperarnos mejor. Si ves las estadísticas, las ciudades fueron el epicentro del covid-19. El 96 por ciento del covid sucede en las ciudades.
Pero las ciudades también son el motor de crecimiento, 70 por ciento de la población del mundo vivirá en las ciudades para 2050. Así mismo, las ciudades también generan 70 por ciento del PIB del mundo. Las ciudades también consumen el 70 por ciento de la energía y producen el 70 por ciento de las emisiones de carbono. Juegan un papel muy importante no solo durante el covid-19, sino también en lo que viene después, lo que llamamos the green recovery, the green resilient cities. Hasta ahora, 75 por ciento de la infraestructura que van a necesitar las ciudades para 2050 no se ha construido aún. 
Esa infraestructura puede ser vivienda, puede ser de sanitización, área industrial, de turismo, de movilidad… Ahora es el momento para repensar de qué se trata esa ‘green recovery’, mirar en las herramientas y en las pautas qué entendemos por infraestructura verde, qué entendemos por vivienda verde.

¿Qué lecciones las ciudades no han aprendido en medio de la pandemia? ¿En qué nos seguimos equivocando?

Una lección aprendida es para los gobernantes. El Secretario General mencionó el nuevo contrato social entre el gobierno global, nacional y local, refiriéndose al contrato social como la provisión de los bienes públicos. Antes del covid-19, muchos países pensaban que los centros de salud eran un deber del gobierno nacional, ahora con el covid-19, creo que debería ser parte del presupuesto, de la inversión del gobierno nacional proveer infraestructura en salud a nivel local.
Segundo, en términos de entrega de bienes, cuando hablas de eso está relacionado con la planeación. La urbanización sin planeación y sin gestión causa dispersión urbana o urbanización caótica, causa tugurios o asentamientos informales. Hay 800 millones de personas alrededor del mundo que aún viven en asentamientos informales, la mitad de la población del mundo aún no tiene suministro de agua potable, y la mitad de la población aún está desconectada de internet. Hablamos de digitalización, de internet, de trabajar o estudiar en casa durante el confinamiento, pero aún tenemos desconectada a la mitad de la población.
Con el covid-19 tenemos que pensar en la nueva forma del contrato social, en la nueva forma de conectar el gobierno global, nacional y local y también con el sector privado en términos de financiación y con las comunidades y la gente. Porque creemos que las ciudades son para la gente: el covid-19 realmente nos mostró que estamos tratando con personas, pero creo que hasta cierto punto no estábamos planeando las ciudades con la gente en el centro de las decisiones. 

La pandemia puso en evidencia la necesidad de reducir el número de asentamientos informales y de dar calidad de vida en la vivienda, ¿cómo la ONU está trabajando por eso?

Hay 800 millones de personas alrededor del mundo que aún viven en asentamientos informales. La vivienda es una de las prioridades de ONU Hábitat porque estamos tratando con asentamientos humanos y nuestro mandato es más que dar techo, hay que dar vivienda con sustento, es decir, trabajo, suministros o provisiones, sanidad, un ambiente verde y limpio y, al mismo tiempo, oportunidades para que la gente pueda avanzar.
Hace 14 años, en ONU Hábitat nosotros empezamos The Participatory Slum Upgrading Programme. Y nos gustaría escalarlo en transformación de asentamientos informales.
El martes, por ejemplo, estuve en Barranquilla y para mí ahí hay asentamientos informales. Fuimos a dos sitios, uno para conectar con los asentamientos y otro para conectar con un lugar donde había migrantes y una comunidad anfitriona. Y creamos un centro en alianza con Acnur y la Unión Europea: integrHa-bitat. 
Directora Ejecutiva de ONU- Hábitat, Maimunah Mohd Sharif en Cartagena

Directora Ejecutiva de ONU- Hábitat, Maimunah Mohd Sharif en Cartagena

Foto:Distrito de Cartagena

Para mí es un área donde estamos viendo cómo podemos integrar la comunidad anfitriona y los migrantes. Después fuimos a una villa, donde se convirtió una edificación en espacio público y también para los niños y la comunidad y estaban muy felices.
Para mí, la transformación no es solo proveer la vivienda, sino el entorno de cohesión social, es importante integrar la cultura, la gente.

Ojalá hagamos ciudades sin asentamientos informales. Quizá la meta está muy alta, pero movámonos hacia eso

Me gustaría dar unas estadísticas: se estima que en América Latina el 82 por ciento de las personas viven en las ciudades, mientras que 1 de cada 5 vive en asentamientos informales y cerca de 55 por ciento de ellos vive en condiciones de hacinamiento.
Durante el covid, inmediatamente en marzo de 2020 nosotros lanzamos nuestro plan de respuesta al covid-19, 1,3 millones de dólares, sobre todo para la provisión de servicios públicos como agua. En abril lanzamos el programa a mediano y largo plazo. Y la mayoría de estos proyectos son en los asentamientos más vulnerables. Nos dimos cuenta de que las personas más vulnerables al cambio climático y al covid-19 son las personas que viven allí. Son los que menos causan el cambio climático, pero son los más afectados.
Ojalá hagamos ciudades sin asentamientos informales. Quizá la meta está muy alta, pero movámonos hacia eso.

Las ciudades se han vuelto protagonistas en decisiones de contención del virus y reactivación económica. ¿Qué liderazgos locales le han llamado la atención?

Este año hicimos estudios en 1.700 ciudades durante la pandemia, la publicación se llamó ‘Cities and pandemics: towards a more just, green and healthy future’. Diría que cada ciudad hacía su mejor intento para manejar la situación.
Durante la pandemia tuvimos muchos webinar, discusiones online sobre qué hacer, y en nuestro estudio nos dimos cuenta de que esas ciudades que tenían liderazgos, que tenían un sistema o procedimiento para responder lo hacían mejor que otras ciudades no tan activas.
Por ejemplo, en Nairobi (África), una ciudad muy cercana a ONU Hábitat, inmediatamente creamos el equipo y juntos trabajamos para manejar la pandemia. También Sudáfrica reaccionó rápido. Al igual que mis buenos amigos de Freetown (Sierra Leona). Ella (la alcaldesa Yvonne Aki-Sawyerr) es muy activa en preguntar qué va luego, cómo hacer esto, cómo hacer lo otro
En Asia, ciudades como Surabaya (Indonesia) también hicieron su mejor intento. En Colombia pienso que hay ciudades como Bogotá, donde la alcaldesa (Claudia López) ha tomado una acción muy rápido en lidiar con la pandemia.
También se destacan ciudades como París, Montreal, Milán.
Hubo un llamado de atención. Tengo una red con ellos y trataban de venir a nosotros, que deberíamos hacer, qué viene luego, qué paso deberíamos seguir. Algo que me gusta resaltar aquí es la importancia de tener los datos.
Desde la ONU, hemos propuesto cuatro áreas para actualizar: una es cómo podemos rediseñar las ciudades, hay áreas donde tenemos que mirar más a fondo para lograr el green recovery. Lo segundo es cómo podemos abordar la pobreza, la brecha entre ricos y pobres. Lo tercero tiene que ver con el nuevo modelo de recuperación y de economía. El cuarto es la gobernanza y los sistemas.

En pandemia, se puso sobre la mesa el tema del cuidado, en su mayoría, a cargo de las mujeres. ¿Cómo se puede trabajar desde las ciudades para facilitar la vida de las cuidadoras mujeres?

Ese también fue un llamado de atención, el empoderamiento femenino y el rol de las mujeres en las ciudades. A la mujer se la asocia con quien cuida de la salud de otros, y a eso no se le ha dado valor. Sencillamente se dice ‘es tu trabajo’. Y no creo que deba ser así.
Durante mis viajes en pandemia, me di cuenta de que las mujeres son las que llevan el agua hasta la casa, no los hombres. Fui a Burkina Faso y había una mujer, de unos 40 años, esperando cerca de dos horas por agua y, cuando por fin la tuvo, puso el recipiente en su cabeza y emprendió el camino de dos kilómetros para volver a casa.
¿Puedes imaginar el costo de oportunidad solo por tener mejor agua? Eso cuesta más que quien tiene agua en las áreas donde hay acceso. Pagan con tiempo.
Las mujeres también son la fuente del crecimiento económico, tenemos que poder calcular el valor del trabajo de cuidado de las mujeres. No debe haber más trabajo de cuidado gratuito. Los países desarrollados están dando incentivos para ese ‘sector informal’, porque eres mujer eres esposa, tienes que cocinar, tienes que lavar, tienes que hacer todo: es tiempo de buscar el empoderamiento femenino y el compromiso con ellas.
Otro elemento es el empleo, las mujeres perdieron más trabajos que los hombres durante la pandemia porque tenían que cuidar a la familia: ¡pero cuidar a la familia no está calculado en dólares! Lo tercero es la educación.
Nos gustaría ver que durante la recuperación se ponga a las mujeres en el centro. Las ciudades planeadas por mujeres para mujeres son ciudades que funcionan para todos.
Es importante incluir la visión de la mujer, el empoderamiento femenino en cada decisión que se tome.

¿Cómo es una ciudad pensada para las mujeres? ¿Qué elementos materiales e inmateriales debería tener?

Me gustaría compartir mi propia experiencia, que a su vez traje a ONU Hábitat. Yo lancé el Gender Responsive Participatory Planning cuando era alcaldesa y también un modelo de presupuesto participatorio con enfoque de género. Lo traje a ONU Hábitat, al plan estratégico, donde las mujeres, el género, la juventud, las niñas o la discapacidad debían ser cuestiones transversales a todo lo que hagamos. Algo clave es que debemos hablar con la gente, en ONU Hábitat lo llamamos people process. Todo lo que hicimos ayer en IntegrHa-bitat es hablar con la gente a todo nivel: hombres, mujeres, niños, con discapacidad; ellos saben mejor qué quieren, qué necesitan. Por supuesto, no podemos tomar el 100, pero tener esa aproximación de base es muy importante para mí para tener una ciudad más inclusiva.

Memorando de entendimiento con Bogotá

La alcaldesa Claudia López y la directora de ONU Hábitat firmaron un memorando de intención para cooperar en áreas relacionadas con brechas de género, estrategias de movilidad sostenible, hábitat, inclusión y reverdecimiento. 
Visita de la directora de Onu Hábitat al Museo de la Ciudad Autoconstruida.

Visita de la directora de Onu Hábitat al Museo de la Ciudad Autoconstruida.

Foto:Alcaldía de Bogotá

Durante su visita, que incluyó un recorrido en TransMiCable y una visita a la Manzana de Cuidado de Manitas, Maimunah destacó el sistema de cuidado. “Estoy impresionada con este concepto urbano que concentra servicios de cuidado con proximidad. Espero trabajemos juntas alineadas con la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, trinó.
ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes
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