‘Los hechos vandálicos en ningún caso representan a la mayoría’

‘Los hechos vandálicos en ningún caso representan a la mayoría’

H. Murrain, experto en cultura ciudadana, explica efectos negativos de actores ajenos a la protesta.

Paro en Bogotá

El experto en cultura ciudadana Henry Murrain dice que no se puede deslegitimar la protesta artística llena de contenido social. 

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EL TIEMPO: César Melgarejo

Por: Redacción Bogotá
02 de diciembre 2019 , 08:29 p.m.

Henry Murrain, director de Corpovisionarios, habló de la polarización que se avivó con las protestas, del por qué la violencia en ningún caso es la solución, y condenó el vandalismo que no representa a quienes se manifiestan en paz.

¿Cómo hacer que actores externos no deslegitimen la protesta social?
El derecho a la protesta es fundamental en una democracia moderna. Así se dan a conocer los descontentos de la sociedad. Ahora bien, ese derecho no puede ser ilimitado, llegar al punto de que se legitime la afectación al derecho de los otros. Eso sí, es importante entender que la movilización ciudadana de los últimos días se ha caracterizado por estrategias creativas en las que el arte y la cultura han sido protagonistas. Esto hay que rescatarlo, merecen aplausos. Se han planteado problemáticas legítimas, que deben ser atendidas.

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¿Por qué TransMilenio se ha convertido en blanco de todo tipo de protestas?
Hay que hacer una diferenciación. Una cosa es bloquear la prestación del servicio y otra, vandalizar las estaciones y los buses. Lo primero genera una afectación a miles de ciudadanos que usan ese sistema de transporte, el más importante de la ciudad, y esto es muy cuestionable. Uno ve ríos de personas caminando hacia su casa en trayectos de dos o tres horas porque no hubo TransMilenio. Esto no podemos defenderlo porque se afecta el derecho fundamental de los demás, como el derecho al trabajo o a la movilidad.

Este sistema atiende a miles de bogotanos humildes que día a día se transportan a sus trabajos, a sus lugares de estudio, a sus sitios de reunión. Ese es un aspecto problemático de las movilizaciones que debemos discutir, y llegar a un acuerdo con los manifestantes. Ahora, la vandalización del mobiliario público es una situación excepcional, es algo minoritario que no representa a la mayoría. Los actos de los vándalos no representan el espíritu del movimiento ciudadano que se está viviendo en la ciudad.

Henry Murraín, director de Corpovisionarios

Henry Murraín, director de Corpovisionarios.

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Carlos Ortega. EL TIEMPO

Pero los ciudadanos quieren saber quién es esa minoría que destruye...
Sí, y frente a eso hay que tener certezas, porque se han generado muchas opiniones. Algunos analistas dicen que quienes originan los actos violentos son miembros de la extrema izquierda, milicias del Eln que se infiltran en las marchas, mientras que otros han planteado que son infiltrados de la extrema derecha que buscan deslegitimar la protesta. La ciudadanía merece saber cuáles son los resultados de las investigaciones, quiénes están detrás de la destrucción.

¿Un personaje como la youtuber Daneidy Barrera, que destruye un TransMilenio, le hace daño a la protesta legítima?
Esa es una consecuencia de esta explosión de ciudadanía digital que ha democratizado múltiples formas de liderazgo. Esto tiene pros y contras, como toda herramienta de comunicación. Existen líderes que han utilizado las redes sociales para hacer pedagogía o reflexión, otros no tienen una dimensión muy constructiva.

Lo que pasó con ‘Epa Colombia’ es que incurrió en actos de transgresión flagrante que la comprometieron en una situación indeseable. Ahí hubo una torpeza básica, pues ella se expuso y declaró públicamente un delito y torpeza en la medida que no es claro qué quería promover dentro de la discusión cívica actual. Los ciudadanos tienen la capacidad de detectar esas torpezas, y no creo que la influencia de ella sea tal como algunos creen. A algunos les da risa; a otros, burla, y a la mayoría, pesar.

¿Cómo luchar contra la polarización?
Reflexionando. La sociedad está cayendo en una simplificación radical. Siento que el debate se ha venido desarrollando en términos de quién está con los policías y quién con la ciudadanía que marcha. Es una caricatura que nos pone en una dicotomía absurda. Si usted tiene algo de empatía con los policías, es porque usted no está con los ciudadanos que protestan, y si usted muestra empatía con los ciudadanos, entonces es que usted desconoce y deshumaniza a los policías. Esto hay que romperlo porque estas discusiones no sirven para dialogar, sino para descalificar a los bandos.

¿El Esmad se ha extralimitado?
Los policías y los ciudadanos han salido heridos en las protestas. Esto hay que rechazarlo. Dicho esto, hay que advertir que los policías no son ciudadanos cualesquiera, se supone que se han formado en aspectos que la gran mayoría no. Aunque no es correcto que un joven de 14 o 15 años reaccione agresivo y desproporcionado porque se sintió atacado, ni que se exceda en sus palabras, pues se puede entender más que un agente del Esmad que está entrenado para no sucumbir a la agresión termine accionando todo su equipamiento en contra de otro ser humano.

Ellos están para cuidar de los ciudadanos. Hay videos que muestra cómo algunos miembros del Esmad reaccionan con una violencia injustificada. En un país que está en una agenda de posconflicto, de reconciliación y de paz, este tipo de acciones deben ponerse en el foco del debate. Hay que analizar lo que Medicina Legal denominó un homicidio, el de Dilan. No puede ser que un joven muera por un actor de la Fuerza Pública. Eso sí, en ambos casos, el peor error que se puede cometer es generalizar.

¿La llamada noche del miedo mostró el riesgo de una ciudad mal informada?
Ese es uno de los riesgos de la hiperconexión de los seres humanos. Hubo una situación de pánico colectivo suscitada por unas acciones particulares que se maximizaron a través de las redes sociales en Bogotá y Cali. Hubo actos puntuales para crear pánico. Los medios deben aprender más de este tipo de dinámicas, revisar con más detalle la realidad.

¿Los jóvenes sienten que les quitan su futuro?
Sí. Esta mañana pensaba que un joven de 16 años básicamente ha vivido toda su vida atravesada por dos periodos presidenciales, dos de Álvaro Uribe y dos de Juan Manuel Santos, en los que el país se ha venido polarizando en una narrativa que casi que ha buscado fraguar dos bandos en el país. Esto debe ser materia de análisis, y su activismo debe ser reconocido.

¿El Gobierno les ha respondido?
No. La magnitud de las protestas y el tamaño de la movilización aún no se corresponden con una respuesta del Gobierno Nacional. La sensación es que el Presidente está un poco atrincherado, que no está entendiendo la multiplicidad de demandas de la ciudadanía. Durante más de 50 años tuvimos conflictos que, en parte, se dieron por no sabernos escuchar.

BOGOTÁ@BogotaET

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