‘Caminamos por los cerros para crear el Sendero de las Mariposas’

‘Caminamos por los cerros para crear el Sendero de las Mariposas’

EL TIEMPO habló con los arquitectos que diseñaron uno de los proyectos insignia de la Alcaldía.

Sendero de las Mariposas

El sendero tendrá más de 100 kilómetros de extensión por los cerros; 86 % del proyecto se construiría sobre caminos existentes y cumpliendo con las normas ambientales.

Foto:

Cortesía TALLER Arquitectos

Por: Bogotá
18 de noviembre 2019 , 09:53 a.m.

El sendero de las Mariposas, una de las banderas de la alcaldía de Enrique Peñalosa, que conectará con un camino peatonal de más de 100 kilómetros a Usme y Usaquén a través de los cerros orientales, ha sido un proyecto de amores y odios cuyo destino no se conoce a un mes y medio de que comience la nueva administración.

Peñalosa, por su parte, ha calificado este proyecto de “revolucionario”. Además, ha destacado sus ventajas en términos de gestión del riesgo y acceso a los espacios naturales de Bogotá. Pero su insistencia le ha costado críticas de distintos sectores y hasta haberse perdido ocho horas entre las montañas cuando reconocía el sendero.

Hace unas semanas, en plena reunión preliminar de empalme con Claudia López, Peñalosa soltó un nuevo detalle: el sendero sería construido por el Batallón de Ingenieros del Ejército.

Aunque hasta que la Anla no defina si dará o no la licencia ambiental, el proceso seguirá en pausa. Hace un mes, la Anla suspendió la audiencia pública debido a un fallo que acogía una tutela presentada por un veedor ciudadano que pedía tener toda la información del caso antes de la reunión. 

María Mercedes Maldonado, una de las integrantes de la Veeduría de los Cerros, apunta con preocupación que “no hay certeza sobre la magnitud de la obra, y no se acompaña de la capacidad de carga” y que “se plantea una estructura invasiva que desconoce las disposiciones legales que hay sobre los cerros y abandona lo que se debía hacer sobre la franja de adecuación”. Agrega que la Anla apeló el fallo de la audiencia y que, hasta el momento, no se tiene fallo en segunda instancia ni nueva fecha tentativa de la audiencia que es paso previo a la emisión de la licencia.

Claudia López, en su momento, en una entrevista con EL TIEMPO, lo calificó como algo más parecido “a una avenida que un sendero” y aseguró que revisaría el caso. “La palabra ‘sendero’ en esta administración ha tenido un contenido engañoso. Que iban a hacer un sendero fue lo que les dijeron a Suba y Engativá para meter concreto al humedal Tibabuyes”, dijo López. En la misma entrevista agregó: "Yo amo los cerros orientales, si algo extraño en estos años es no poder subir a la quebrada de La Vieja y Las Delicias, que tienen literalmente unos senderos ambientales rústicos, empedrados, relativamente pequeños, que no son cemento, que no tienen una gota de cemento con ninguna excusa, lo que hay hoy en La Vieja o en Las Delicias es más parecido a un sendero ambiental que eso que llaman sendero de Las Mariposas, de manera que es un proyecto que vamos a revisar". 

Para resolver estas y otras inquietudes, EL TIEMPO conversó con Julián Restrepo (J. R.)y Manuela Mosquera (M. M.), parte del equipo de TALLER Arquitectos, el estudio detrás del diseño arquitectónico del sendero. Vale destacar que Restrepo y Pablo Forero, otro de los arquitectos, están viendo cómo en Shenzen (China) se materializa uno de sus diseños: el Parque Deportivo y Forestal de Guangming Town.

Sendero de las Mariposas

El equipo de TALLER Arquitectos está compuesto por Julián Restrepo y Forero, ambos dirigidos por Manuela Mosquera. Hay, además consultores como Lina Prieto, Luis Adrián Pulido y Gerardo Lora. 

Foto:

Cortesía TALLER Arquitectos

¿Cómo fue el proceso de diseño del Sendero?

JR: Nos metimos en la montaña durante tres años para conocer el territorio y mapearlo. Allí mismo diseñamos el sendero. Cuando uno hace este tipo de proyectos trabaja a muchas escalas de manera simultánea y el trabajo de campo es casi o más valioso que el de oficina. Como los cerros son dinámicos y la vegetación está cambiando todo el tiempo, esas salidas de campo te ayudan a verificar temas que en el escritorio son muy engañosos.

Ahora, los cerros orientales son el elemento geográfico más importante de nuestra ciudad y cualquier proyecto que se haga allí tiene un peso. Sabíamos que cargábamos una responsabilidad inmensa y, como estamos dispuestos a asumirla, nos propusimos conocer la montaña como si fuera el patio de nuestra casa. Hicimos salidas exploratorias y, luego, conocimos a caminantes que nos enseñaron sobre lo geológico y las comunidades, ellos fueron la clave del éxito del diseño. Tenemos la tranquilidad profesional y ética de que esto se hace de forma responsable.

Caminando con las personas supimos que teníamos un mismo interés: que la montaña sea un lugar seguro para recorrer y que los servicios ecosistémicos no se pierdan y mejoren. Cuando hablamos en ese plano y quitamos lo  político encontramos puntos de coincidencia que hacen que muchos se sumen a estas iniciativas.

MM: Nuestra herramienta principal para diseñar es la misma naturaleza. Si nosotros tenemos el encargo de diseñar un sendero ecológico por supuesto tendremos que integrar la naturaleza a los senderos para que realmente sean atractivoA. Todo nuestro diseño fue cuidadoso: todo el tiempo tratamos de integrarlo y protegerlo. Este proyecto ha sido una oportunidad para que los cerros y Bogotá puedan ser uno otra vez.

¿Por qué se dice que este proyecto es beneficioso para los cerros?

JR: Hay tres razones: gestión de riesgo, restauración ecológica y uso público de los cerros. La primera se basa en que el sendero permite el acceso de Bomberos para atender emergencias, como incendios. La segunda tiene en cuenta que hay especies foráneas plantadas que suponen un riesgo para la vegetación nativa. Y la tercera se debe a que en los últimos años la demanda para senderismo ha crecido de una manera impresionante, pero los senderos que se han habilitado como La Vieja terminan cerrados porque no hay manera de controlar al público. Esta es una oportunidad de hacer las cosas bien. Hay que tener en cuenta que la respuesta en otras partes del mundo no ha sido cerrar los espacios naturales ni decir ‘acá no puede entrar nadie’.

MM: El proyecto busca una interacción entre ciudadanía, medio natural y paisaje. En los recorridos vimos que hay zonas que están teniendo problemas. Hay derrumbes y caídas de árboles. La montaña necesita del cuidado del hombre para que esté bien.

¿Hay referentes exitosos en otros países ?

JR: Costa Rica es un buen ejemplo. Ellos tienen el 25 % de su área como reserva forestal y el senderismo es muy importante. Allá tienen los caminos diseñados de manera ecológica, con materiales permeables y módulos de bienvenida. Y en Brasil, en la Trilha Transcarioca, hay una serie de senderos conectados que complementan la actividad de los cerros de Río de Janeiro. 

MM: Estos referentes de América Latina logran integrar la ciudad con las reservas naturales. Las tendencias en el mundo apuntan a equilibrar el universo artificial y el natural.

Se ha dicho que las estructuras y materiales son agresivos con el ambiente...

JR: El 86 % del sendero se hace sobre caminos existentes y eso mitiga la afectación. Además, los materiales están dentro del plan de manejo ambiental: son permeables, se usa gravilla o tierra compactada con unas canaletas en piedra que conducen el agua. Las estructuras complementarias, como miradores, módulos de bienvenida y aulas ambientales también cumplen la norma según su ubicación (casco urbano o reserva forestal=. Por ejemplo, el módulo que está en la reserva forestal no tiene más de 30 metros cuadrados, está elevado sobre palafitos y usa energías renovables. Vuando estamos hablando de los miradores y las aulas ambientales son instalaciones mínimas en la reserva que por norma no pueden tener más de 9 metros cuadrados

Está el tema de capacidad de carga, ¿los cerros están preparados para recibir tanta gente?

JR: Nosotros solo hicimos el diseño arquitectónico. Luego, hay un equipo de ingenieros que hace el respaldo de licencias ambientales y, después, hay otros grupos que hacen el plan de operación y son los que definen la capacidad de carga. Si se otorga la licencia ambiental se pasa a una siguiente instancia. Lo que hace esta licencia es autorizar la construcción del proyecto, y este necesitaría una operación adicional para operación y mantenimiento.

En cuanto a la carga, cabe decir que esta se analiza y define por tramos y eso tiene que pasar por distintas instancias.

¿Ustedes acompañarán el proceso de construcción?

JR: Nuestro contrato va hasta el diseño. Pero lo que normalmente pasa es que generamos un manual de buenas prácticas de construcción de senderos. Esto es una guía donde está estipulado las diferentes soluciones técnicas en caso de que haya algún cambio importante en ese sector y toque tomar decisiones. Lo que tiene que primar es el cuidado de la montaña.

BOGOTÁ

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