De oficinistas a campesinos de Usme por un fin de semana

De oficinistas a campesinos de Usme por un fin de semana

Más de 200 empleados de empresas privadas y públicas fueron voluntarios por 3 días en la zona rural.

Voluntarios Usme

En la finca de Heinner Ramírez, ocho voluntarios de diferentes empresas ayudaron a recoger las lechugas y los lulos, a labrar la tierra y hasta alimentar los curíes.

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Rafael Jaller Santamaría

Por: Rafael Jaller Santamaría / REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA
24 de junio 2018 , 09:45 p.m.

Parecían niños cuando se iban de excursión con el colegio. Unos revisaban qué les habían empacado sus parejas o padres para mecatear, otros se aseguraban de tener la carpa completa y no faltaba el grupito que quería irse junto en el mismo bus o el que llegó tarde.

Así comenzó el fin de semana para más de 200 empleados de diferentes empresas, quienes cambiaron sus oficinas por el campo, el computador por azadones y el tinto por aguapanela, para ayudar a los campesinos de la localidad de Usme, en el sur de Bogotá.

La cita fue el pasado viernes a las 5 de la mañana en la estación Héroes. Allí, varios articulados de TransMilenio, uno de los aliados de la jornada, transportaron a los voluntarios hasta el Portal Usme, luego otros tres buses los llevaron hasta la vereda El Destino, para completar un recorrido de 35 kilómetros.

Escogimos esta localidad porque es una de las que tiene mayores índices de vulnerabilidad

La fundación de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) invitó a más de 200 empleados de 30 empresas públicas y privadas de Bogotá para que apoyaran los emprendimientos de los habitantes del área rural de Usme.

“Escogimos esta localidad porque es una de las que tiene mayores índices de vulnerabilidad, es receptora de población desplazada del conflicto y porque las personas en Bogotá no tienen tan claro que la ciudad tiene un área rural que produce tantos alimentos”, dijo Isabela Barrios, directora de la Fundación Andi.

Fueron los mismos habitantes del sector los que sugirieron las actividades en la que los oficinistas podrían ayudarlos. Así, que en lugar de estar sentados ocho horas frente a un computador, les tocó cosechar lechugas, abrir zanjas, labrar la tierra, hacer huertas, retirar plantas invasoras con machete, pintar la fachada del colegio y hasta alimentar curíes.

“Uno creería que abrir una zanja es fácil, pero me di cuenta de que no lo es. Me la pasé todo el día echando pica, pero al final lo logramos”, cuenta orgullosa Ángela Suárez, quien trabaja en Usaid Colombia y laboró en la finca de Jorge Huertas.

Además de aportar los voluntarios, las empresas colaboran con los materiales que se necesitan en la jornada. “Sacamos una lista con los materiales que se requieren. En esta ocasión donaron pintura, abono, palas, polisombra (cinta de cerramiento) y el transporte para los voluntarios fue puesto por TransMilenio. También participaron la Alcaldía Mayor y la de Usme, la Secretaría de Integración y el Ejército. Es una conjunción de esfuerzos en donde cada uno pone lo que puede”, cuenta la directora de la Fundación.

Voluntarios Usme

A los trabajadores no les importó el frío, la madrugada o la lluvia durante la jornada, en la que adecuaron invernaderos, abrieron zanjas, hicieron bibliotecas y hasta retiraron plantas invasoras.

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Rafael Jaller Santamaría

La rapidez con la que ocho voluntarios cosecharon las lechugas y labraron la tierra para sembrar unas nuevas sorprendió a Heinner Ramírez. Él, junto a sus dos hermanos, emprendieron con una finca en la que además de cultivar esta hortaliza, también tienen lulo de páramo.

“Estas jornadas nos ayudan mucho a seguir creciendo y las empresas miran el potencial que tenemos para producir alimentos sanos y con la menor cantidad de químicos posibles”, dice Heinner, cuya finca se encarga de proveer más de 250 lechugas semanales a la cadena de comida Home Burgers.

Según este campesino, el secreto de las lechugas que siembran en Usme es que son más crocantes que las tradicionales.

Buscamos fortalecer a estos pequeños agricultores para que puedan establecer relaciones comerciales con las empresas.

Precisamente, además de ayudar a la población en diferentes tareas, el voluntariado lo que busca es que las empresas conozcan las iniciativas que hay en el país y les compren. “Buscamos fortalecer a estos pequeños agricultores para que puedan establecer relaciones comerciales con las empresas. Aquí en Usme, además de las lechugas que se le venden a Home Burgers, tenemos los campesinos que le surten las fresas a Crepes and Wafles”, cuenta Barrios.

En otro frente de trabajo, los voluntarios, junto a miembros del Batallón 13 del Ejército, retiran retamo espinoso, una especie invasora que dificulta la siembra y que el río fluya. La labor es dura, pues despejar un pequeño lote puede tardar varios días.

Uno de los emprendimientos que nace en esta zona rural es convertir el retamo, que se identifica por sus flores amarillas y sus espinas, en biomasa para volverlo papel y venderlo a las empresas.

“Trabajo en una oficina, no conocía Usme y es la primera vez en mi vida que cojo un machete, pero un soldado me enseñó a usarlo. Creo que ese tipo de relaciones que se forman en estos espacios es lo más bonito de la experiencia”, dijo María Pilar Gastelbondo, quien trabaja en Bayer.

Al final de la jornada, poco les importó el cansancio o el frío que se siente en los 3.800 metros de altura en el que se sitúa El Destino. Más de uno quedó sorprendido de que la experiencia que vivió se desarrolló a tan solo 15 minutos de un paradero del SITP.

Admirable lo que hacen los campesinos. Para un citadino hacer esto es duro, pero es una bonita experiencia

“Es admirable lo que hacen los campesinos. Para un citadino hacer esto es duro, pero es una bonita experiencia. Las personas deberían vivir esto aunque sea una vez, yo tengo la fortuna de vivirlo todo un fin de semana”, dijo Arturo Serrano, quien trabaja como psicólogo en la Secretaría de Integración Social.

Voluntarios Usme

Uno de los emprendimientos que nace en esta zona rural es convertir el retamo, en biomasa para volverlo papel y venderlo a las empresas.

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Rafael Jaller Santamaría

Directorio ‘Se le tiene’

En su búsqueda por impulsar las comunidades a las que viajan con voluntarios, la Fundación Andi lanzó un directorio físico con los contactos de diferentes emprendedores.

“Lo que queremos es que las empresas les compren el café, la aromática, los refrigerios, los recuerdos a las personas vulnerables, por eso hicimos el directorio ‘Se le tiene’, en el que agrupamos más de 100 emprendimientos en Bogotá”, dijo Isabela Barrios.

Productos como artesanías, regalos corporativos, confecciones, manufacturas, alimentos o elementos de aseo están en el directorio, que será distribuido por la Andi y también estará disponible en internet.

RAFAEL JALLER SANTAMARÍA
Redacción EL TIEMPO ZONA
Correo: rafjal@eltiempo.com
En Twitter: @rafajaller

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