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El Tropicario del Jardín Botánico: Colombia en un pedazo de Bogotá
El Tropicario está ubicado en el Jardín Botánico de Bogotá, en la calle 63 n.º 68-95, en la localidad de Engativá.

El Tropicario está ubicado en el Jardín Botánico de Bogotá, en la calle 63 n.º 68-95, en la localidad de Engativá.

Foto:

Milton Díaz / EL TIEMPO

Jardín Botánico

El Tropicario del Jardín Botánico: Colombia en un pedazo de Bogotá

Una infraestructura donde se representan varios ecosistemas que se encuentran amenazados en el país.

Una inmensa infraestructura elogiada por su arquitectura, adornada de puntos para evitar que los pájaros se golpeen sorprende a los visitantes del Jardín Botánico de Bogotá. Basta con caminar por entre los árboles mientras se respira aire puro. De repente, aparece.

Se trata del Tropicario del Jardín Botánico, un centro de investigación con estrategias de conservación de la flora y espacios innovadores para recrear las condiciones que se presentan naturalmente en los ecosistemas exhibidos. Está ubicado en la calle 63 n.º 68-95.

Los invernaderos de vidrio tienen alturas variables, el más grande de todos es el de la selva húmeda, con una altura de 20 metros, y el más pequeño, el de las plantas útiles, mide 8 metros. El área total de los domos es de 2.600 metros cuadrados.

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Siempre hay amables guías que tienen la información en la cabeza para explicar la razón de ser de este espacio atestado de verde. “Aquí podrán ver cuáles son los ecosistemas que están amenazados. También van a encontrar plantas de todo el país, es como si fuera un viaje por Colombia en un pequeño espacio de Bogotá”, dijo uno de ellos. Actualmente, tiene 52 especies de plantas en alguna categoría de amenaza.

La idea de este proyecto es representar algunos de los ecosistemas más amenazados del país y dar un paso más para la conservación de las especies en riesgo de desaparecer. Esto se hará desde la investigación científica, pero también desde lo pedagógico, explicaron voceros del Jardín Botánico. Uno de los primeros espacios es el de la selva húmeda, que tiene plantas del Chocó y del Amazonas. Hay una representación de los cuatro manglares de Colombia y una cascada que recuerda a la serranía del Baudó del Pacífico colombiano.

En este espacio se les explica a las personas que el clima mundial depende de la conservación del Amazonas y que mantener su conectividad resulta fundamental, de ahí los esfuerzos actuales del establecimiento del corredor amazónico. Esta zona presenta actualmente las tasas más altas de deforestación del país y requiere de grandes esfuerzos de todos los actores nacionales para controlar esta tragedia. Otro problema es el saqueo selectivo de especies nativas de gran valor comercial y los escasos esfuerzos de plantación.

Ahora no hay necesidad de pedir cita en la página para adquirir las boletas.

Foto:

MIlton Díaz

Paso a paso hay nuevas sorpresas y la cabeza se llena de conocimiento. De un momento a otro comienza a llover dentro del recinto, se escuchan los sonidos de la selva. “Es muy bonito que la gente viva una experiencia en el Tropicario. Quisimos recrear las condiciones húmedas y de alta temperatura de la selva. Los visitantes podrán vivir las sensaciones de la humedad”.

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Y luego, a tan solo unos pasos, está el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más estropeados de Colombia y el mundo con menos del 4 por ciento de su cobertura original en el país. No solo está en grave riesgo, sino que además es uno de los menos conocidos.

Cada uno de los espacios cuenta con diversos apoyos pedagógicos para que los visitantes se informen. En este, por ejemplo, se explican detalles de la región y los lugares más representativos de esta. “Explicamos sobre la diversidad y matices de ese bosque seco, hablamos de cañón del Chicamocha, la Alta Guajira, entre otros”. Es muy importante que la gente se detenga en cada espacio para que primero haga un trabajo de contextualización.

También explican la importancia de la flora. “Por ejemplo, acá está el barrigón del Chicamocha, un árbol muy amenazado, muy emblemático en el país. Solo existe acá, en el cañón”, dice el guía. Los espectadores pueden ver una representación de esta especie mientras crecen los árboles originales que fueron sembrados.

Luego parece que se llega a La Guajira, donde predominan las cactáceas, que se caracterizan por acumular agua y nutrientes en sus tejidos, así, pueden adaptarse sin problema al hábitat en el que se encuentren. Gracias a ello, sobreviven en terrenos áridos y secos. “Solo se encuentran a nivel silvestre en las Américas y se adaptan a condiciones muy extremas”.

Hay un pequeño espacio para las plantas de poder como la coca o la marihuana. Aquí no se representa un ecosistema, sino que se agrupan plantas que a lo largo de la historia han tenido diferentes usos y que son sagradas para las comunidades indígenas. “Para los uitotos, la coca representa una lengua, eso simboliza la palabras y los representa porque ellos son un pueblo de palabra”, dijo la guía.

En otro rincón están las plantas útiles, entre las cuales sobresalen las medicinales, las alimenticias y aquellas que se usan como fibras naturales.

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Los espacios verdes atraen a turistas nacionales y extranjeros.

Foto:

MIlton Díaz

Pronto el clima cambia de calor a frío. Hemos llegado al superpáramo. En este, uno de los puntos más llamativos, los guías explican que el acelerado cambio climático actual influye drásticamente en los ecosistemas de alta montaña, como los glaciares. “Su rápida desaparición y la lenta capacidad de colonización de nuevas áreas descubiertas de las especies vegetales del superpáramo sugieren que este será uno de los ecosistemas más amenazados por el cambio climático en el corto plazo”, explican los educadores.

En este lugar, pequeñas lagunillas y piedras les permite a los visitantes darse una idea de cómo son estos territorios.

Para los expertos del Jardín Botánico, Colombia se proyecta como uno de los países que alimentará al mundo en los años venideros, su diversidad de plantas promisorias son sin duda un capital latente que espera ser desarrollado.

El Tropicario del Jardín Botánico de Bogotá fue merecedor del Premio Mundial de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ2020). El jurado calificador determinó que el proyecto se enfoca en situaciones sociales y ambientales que afectan favorablemente a nivel planetario y desarrolla oportunidades para el bienestar general.
Actualmente, cuenta con una representación de cerca de 285 especies vivas. Todas diferentes, distribuidas en cada uno de los ecosistemas priorizados y con orígenes de diferentes regiones del país.

Este proyecto hace grandes esfuerzos para conseguir y propagar las plantas exhibidas y para mantenerlas en un clima contrastante como es el de Bogotá. Sin duda, un buen plan.

Costos y horarios de la visita 

Los guías son los encargados de darles toda la información y contexto a los visitantes.

Foto:

MIlton Díaz

Desde el pasado 8 de junio, el Jardín Botánico informó que ya no es necesario realizar reserva a través de la página web. Las entradas se pueden adquirir directamente en la taquilla de la entidad.

Se amplían los horarios de atención, de martes a viernes, de 8 a. m. a 5 p. m. Los sábados, domingos y festivos, el horario de atención será de 9 a. m. a 5 p. m.
La entidad realiza mantenimiento el primer día hábil de la semana, durante el cual no hay atención al público.

Los valores de ingreso al Jardín Botánico y al Tropicario, para nacionales y extranjeros, son los siguientes:

Nacionales (de 5 años en adelante) $ 5.000
(Menores de 5 años y mayores de 62 años) gratis.
Ingreso al Jardín Botánico: $ 5.000
Ingreso al Tropicario:
$ 5.000

Extranjeros
Ingreso al Jardín Botánico: $ 5.000
Ingreso al Tropicario:
$ 10.000

Está prohibido el ingreso de mascotas.

Carol Malaver.
Subeditora Bogotá. EL TIEMPO.
Twitter: @CarolMalaver
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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