El fenómeno de la naturaleza que asustó a campesinos en Boyacá

El fenómeno de la naturaleza que asustó a campesinos en Boyacá

En la vereda San Roque, en el municipio de Santana, sus pobladores solo hablan de este episodio.

Fenómenos

Varios habitantes de la zona grabaron el vendaval con sus celulares.

Foto:

Archivo particular

Por: Especial para EL TIEMPO
16 de junio 2020 , 01:22 a.m.

"Uy Dios, el sol se devolvió y ahora está alumbrando como envuelto en candela". La afirmación de Marquitos, un campesino nato que hasta este sábado 13 de junio creía haberlo visto todo, nos alertó a los que estábamos en la casa resguardándonos de un torrencial aguacero que incluía fuertes vientos y tormenta eléctrica.

De inmediato corrimos desde el comedor a una de las entradas de la parte inferior de la casa del campo. Nos subimos a una silla y comenzamos a grabar. Parece que la naturaleza se hubiera dado cuenta de esto y mostró ante la cámara el punto mas agresivo de su vendaval.

Video
Vendaval

El vendaval fue grabado por un testigo. 

Al mirar hacia el fondo encontramos valientes árboles que se sostuvieron en pie y sin tenerle miedo a la fuerte lluvia, y menos al silbido del viento, cumplieron con su tarea de barreras vivas.

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Pero la mirada esculcó más hacia el fondo. En lo profundo del occidente apareció el sol que nos describió Marquitos. Una bola color naranja, limpia, brillante, seguía alumbrando.  Eso sí que es raro.
 
Hoy en la vereda San Roque, en Santana (Boyacá), es el tema de conversación en caminos, trapiches, cortes de caña y cuanta actividad productiva se mantiene pese a la pandemia.
 
"Yo vi una bola de fuego que nos encandiló y no dejó ver nada. Solo hasta el otro día nos dimos cuenta de que la enramada del trapiche (así le dicen en este sector a los techos amplios que cubren la construcción donde se fabrica la panela) no contaba con más de 40 tejas de zinc", contó Juan, un vecino.

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Su esposa fue más explicita sobre el miedo que les generó el fenómeno y que les impidió revisar los daños.
 
"Pero si es que cuando 'descampó' ya eran como las seis y media y estaba oscuro, oscuro. Eso Juan solo dijo que el mundo se iba a acabar, que lo mejor era entrar a la casa y más bien madrugar a ver los estragos del ventarrón".
 
Más abajo pocos hablan del otro trapiche que perdió las tejas recién puestas que reemplazaron las que se llevó el viento ocho días, cuando sobre la una de la tarde otra tormenta afectó la zona.

Vendaval

En el municipio de San José de Pare, en Boyacá, el vendaval hizo estragos en varias viviendas.

Foto:

Archivo particular

Vendaval

Habitantes de la vereda San Roque, en Santana, grabaron con sus celulares los estragos que dejó a su paso el fenómeno natural.

Foto:

Archivo particular

Vendaval

El municipio de San José de Pare fue uno de los que más afectaciones presentó tras el paso del vendaval.

Foto:

Archivo particular

También prestan poca atención al hecho de encontrar en los caminos las copas de árboles gigantes que contaron con menos suerte de los de la casa y, por resistir, perdieron las ramas, perdieron la copa, y sin cabeza hoy ya son solo troncos que serán derribados para leña.

"¡Miren el sol, miren el sol!", exclama Joaquina, una empleada de una hacienda, al recordar aterrada lo que presenció. Dijo que entró en pánico cuando comprobó que, después de cerrar todas las puertas de la casa para protegerse, descubrió que los rayos de luz seguían entrando por las ventanas.

"Al principio, los que estaban conmigo no me hicieron caso, pero cuando vieron eso todos quedaron callados y 'paniquiados', hasta que uno solo nos tranquilizó y dijo que la cosa era sencilla: simplemente por donde se ocultaba el sol no estaba lloviendo".
 
Muchos guardan en sus teléfonos fotografías para recordar el día que el sol presenció con su luz anaranjada los 45 minutos que, en la tierra, un aguacero acompañado de fuertes vientos, ensordecedores truenos y relámpagos que iluminan por un instante y de manera sorpresiva más que iluminar causan terror (¿sería uno de esos destellos con estruendo incluido que cayó cerca, lo que llevó a Juan a afirmar que vio una bola de Candela?) dejó graves daños en más de 200 casas de cuatro municipios que conforman la hermosa Hoya del río Suárez, entre los departamentos de Boyacá y Santander.
 
Nadie por ahora ha explicado el fenómeno que hoy tiene asustados a los habitantes de esta región, incluso más que las consecuencias de la pandemia. O tal vez, entra en el registro de un nuevo hecho que, unido a las dificultades que enfrenta el mundo, aumenta la leyenda y por eso muchos se acuerdan, se persignan, elevan la mirada al cielo y rezan pasito para que la naturaleza no envíe tantas pruebas que, como a Juan, los haga creer que “el mundo se va a acabar” o como Marquitos que hoy aun piensa, que el sábado pasado el sol no solo detuvo su marcha en el horizonte sino que se devolvió para dejar ver los estragos de otra fuerte tormenta.

Especial para EL TIEMPO
Twitter: @BogotaET

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