Incendio vuelve a destapar drama de familias emberas en Bogotá

Incendio vuelve a destapar drama de familias emberas en Bogotá

Cerca de 200 miembros de este pueblo indígena deben reubicarse en nuevos inquilinatos.

Emberas

Cerca de 50 familias residían en estas casas coloniales de dos pisos.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: María Fernanda Orjuela- EL TIEMPO ZONA 
01 de octubre 2018 , 10:00 p.m.

Hacia las 8:30 de la noche del domingo, un cuarto de un segundo piso, en una casa colonial del sector de San Bernardo, en la carrera tercera con calle 11 de la localidad de Santa Fe, se incendió.

El infierno se fue propagando por los dos pisos de la estructura, que estaba dividida en veinte habitaciones aproximadamente. Las llamas devoraron sin piedad las escasas pertenencias de personas que habían pagado 12.000 pesos para pasar la noche.

Entre esos inquilinos, 200 eran de la comunidad emberaMadres embarazadas con bebés en brazos, abuelos y niños salieron con sus pertenencias a observar cómo las flamas de casi seis metros salían por el techo de su refugio.

El firmamento de la capital los cobijó durante la madrugada: en el suelo del andén de la carrera tercera, dichas familias esperaron a que amaneciera.

Jhudith Rúa es una de los administradores de los inmuebles afectados. Aunque su predio no se quemó, el agua utilizada por el cuerpo de Bomberos de Bogotá, que actuaron con el apoyo de dos máquinas extintoras, una unidad especializada en rescate, dos carrotanques, dos camionetas y 40 bomberos, inundó uno de los pisos.

Esta mujer aseguró que cerca de 150 indígenas desalojaron las casas. “Son familias completas; hay unas que van de cuatro a diez personas”.

De acuerdo con Juan Carlos Díaz, coordinador de gestión del riesgo de la Secretaría de Integración Social, 29 personas vivían en el primer piso de la estructura en donde se provocó la catástrofe.

Ninguna de estas resultó lesionada de este incidente, además, las pertenencias de la comunidad embera no se vieron perjudicadas

“Ninguna de estas resultó lesionada de este incidente, además, las pertenencias de la comunidad embera no se vieron perjudicadas”, comentó el funcionario.

El coordinador comentó que 55 personas recibieron ayudas humanitarias directas, consistentes en una sudadera, una blusa, ropa interior y un kit de aseo personal; puesto que, al ser inquilinatos, los residentes no eran propietarios. Además, señaló que los miembros de esta comunidad se pueden acercar al hogar de paso día-noche Bakatá, ubicado en la calle 10 con carrera 17.

El Instituto Distrital para la Gestión del Riesgo (Idiger) selló las viviendas dañadas y restringió el ingreso a estas. Al ser edificaciones de patrimonio histórico, su reparación puede tardar hasta seis meses.

Un nuevo hogar de paso

Diana Patricia no pudo conciliar el sueño. Durante la noche estaba alerta a ver dónde podía arrastrar sus pertenencias para que su bebé de cuatro meses pudiera dormir.
Desde que llegó a la ciudad en diciembre del 2017, su alojamiento era un dormitorio de 3 x 2 metros, en la carrera tercera con calle 11. Hoy no sabe dónde podrá alojarse con su esposo, tres niñas y su suegra.

“En este lugar nos cobraban 11.000 pesos; era uno de los más baratos, y en ocasiones nos quedábamos colgados en el arriendo”, comentó Patricia.

Las llamas se llevaron el mercado que tenían para la subsistencia de estos días. Ella y sus familiares son oriundos del Chocó, pero según cuenta, son ajenos a los procesos de retorno liderados por la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación y la Unidad para las Víctimas, en los que el pasado lunes 24 de septiembre, 571 indígenas regresaron a sus territorios en Risaralda. De acuerdo con Ramón Alberto Rodríguez, director de la Unidad para las Víctimas, se espera que para finales de este mes se haga el retorno –al departamento del Chocó– y reubicación de 100 núcleos familiares que se encuentran en Bogotá.

Héctor Sintua es embera y trabaja como gestor de salud en la SubRed occidente. Sintua llegó a este punto en el centro de la ciudad para reunirse con su pueblo y otros líderes de esta comunidad. La radiografía que encontró fue: familias que se atiborraban en los andenes con maletas, cocinas portátiles con sus respectivas pipetas de gas y algunos que se abrigaban con las cobijas que tenían a la mano en el momento del incidente.

Para este indígena, la reubicación de sus compañeros no será una tarea fácil, ya que solo en San Bernardo, existen 300 miembros de este pueblo.

“Esta es una zona en la que no hay espacio suficiente para nosotros; es apretado, los cuartos que quedan disponibles son insuficientes para albergar a todas las personas que llegan del territorio”, afirmó Héctor.

De otro lado, el acceso a servicios públicos se dificulta por el hacinamiento; “muchos no tienen ni agua para preparar los alimentos del día; además, la atención en salud es precaria”, agregó.

De acuerdo con el subdirector de la Dirección de Asuntos Étnicos de la Secretaría de Gobierno, Eddy Xavier Bermúdez, entre junio y agosto del año pasado se censaron 738 emberas en Bogotá.

MARÍA FERNANDA ORJUELA 
REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA 
En Twitter: @mafelona 
marorj@eltiempo.com 

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