El multimillonario costo que deja la indisciplina ciudadana

El multimillonario costo que deja la indisciplina ciudadana

Colarse, botar basura y no pagar impuestos, obligan a gastar en acciones que podrían evitarse.

Colados

Esta escena es cotidiana en cualquiera de las 138 estaciones con las cuales cuenta el sistema troncal.

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Por: Hugo Parra
10 de febrero 2019 , 09:58 a.m.

Nadie se lo imagina, pero la mala conducta, la indisciplina o lo que otros llaman la falta de corresponsabilidad ciudadana no solo afectan el sentido de pertenencia, la confianza institucional y la convivencia entre los vecinos –a tal punto que muchos casos llegan hasta los estrados judiciales–, sino que también sacuden las arcas del Distrito. En otras palabras, golpea el bolsillo de los contribuyentes.

Las cifras son grandes e incalculables. Para tener una idea de lo que estamos hablando, al mes la ciudad tiene que desembolsar cerca de 1.000 millones de pesos para quitar vallas, desmontar pendones, levantar avisos ilegales y limpiar y pintar los postes infestados de afiches, que no solo causan contaminación visual y afectan el paisaje urbano, sino que generan sensación de inseguridad.

Este cálculo es solo una mínima parte de lo que marca el indicador de la inconsciencia y falta de civismo, educación y cultura ciudadana.

EL TIEMPO hizo un barrido por diferentes entidades y descubrió que Bogotá se gasta miles de millones de pesos en temas que son, en la mayoría de los casos, culpa de ciudadanos sin escrúpulos, problemáticos, irresponsables o apáticos frente al devenir de la ciudad.

Juan Manuel García, gerente general de Aguas de Bogotá, informó que al año son 56.000 millones de pesos los que se gastan para atender situaciones fruto del mal comportamiento de la gente. Por ejemplo, 30.000 millones se van en sacar los residuos sólidos (lodos y basuras) de canales y quebradas.

En el último año se han retirado más de 135.000 toneladas de desechos arrojados por la ciudadanía, equivalentes a dos veces el tamaño del estadio El Campín. Los otros 20.000 millones de pesos se van en limpieza y traslado de lo que se retira de las alcantarillas.

En los últimos tres meses se han sacado más de 20.000 toneladas de desechos, esto es, mil volquetas cargadas. Y en la recolección de basuras en los humedales –sitios de amortiguamiento de las crecientes y fuente de vida de flora y fauna, incluidas las aves migratorias– se gastan más de 6.000 millones de pesos.

Como si fuera poco, en el último año se han robado más de 3.455 tapas de sumideros y 1.960 rejillas, que, según la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), han costado cerca de 2.000 millones de pesos. Bogotá cuenta con 9.000 kilómetros de redes, 180.000 sumideros y unos 200.000 pozos de inspección.

Así, sumando, la irresponsabilidad ciudadana pasa cuenta de cobro sin que nadie pregunte en qué se deja de invertir.

Los ciudadanos que están acostumbrados a cometer esta violación de las normas les están quitando recursos a educación, salud, vivienda y bienestar para las personas más vulnerables.

Si los habitantes de Bogotá fueran más conscientes y responsables con su entorno, los gastos generales por limpiar alcantarillas y quebradas no pasarían de 6.000 millones de pesos.

Yanlicer Pérez, subdirector de recolección, barrido y limpieza de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), cuenta que para este 2019 la inversión para la atención de los puntos críticos, es decir, aquellos sitios donde los irresponsables arrojan escombros y basuras, es de 30.000 millones de pesos. Esto sin contar que la sola interventoría puede costar entre 2.000 y 3.000 millones adicionales.

El tema de los colados es otro desangre para la ciudad. Expertos en la materia estiman que en un día se pueden estar colando en TransMilenio y buses del SITP entre 200.000 y 250.000 personas. ¿Cuánto vale eso?

Y durante los últimos 18 meses se tuvieron que desembolsar 7.500 millones de pesos para reparar las puertas automáticas de las estaciones de TM, la mayoría de ellas por mala manipulación o vandalismo de los desadaptados.

Los siniestros viales son otra causa que golpea las arcas distritales. En el 2018, estos incidentes le costaron a la ciudad cerca de un billón de pesos, el 2,87 % del PIB. Según una metodología de costeo hecha por la Universidad de los Andes para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo en costos administrativos se fueron 80.000 millones de pesos; en costos médicos, otros 38.000 millones; en daños a la propiedad, 397.000 millones, y en costos humanos, 576.000 millones de pesos.

Para el alcalde Enrique Peñalosa, todo obedece a un problema de indisciplina ciudadana. “Desde el dueño de la mascota que no recoge el popó del perro, el que arroja escombros en una acera, los empresarios que ponen pasacalles para la venta de apartamentos y oficinas, los que instalan antenas ilegales en espacios públicos, los que arrojan escombros clandestinos o los colados. Es que cuando se habla de indisciplinados estamos hablando de violar la ley, y no se trata de un tema menor”, dijo.

Morosos y accidentados

De este grupo no se salvan los morosos. Según cifras de la Secretaría de Hacienda, en Bogotá hay 800.705 deudores del impuesto predial y de vehículos, que adeudan 3,4 billones de pesos al fisco, el equivalente al presupuesto de una ciudad como Cali en un año.

Todo lo anterior indica que lo que subyace es un verdadero gota a gota de recursos que se pierden o que deben destinarse a reparar lo que destruye la indisciplina ciudadana, fruto de creer que es el Gobierno el que pierde, cuando en realidad pierde la ciudadanía.

“Las normas no se han hecho para amargarle la vida a nadie, sino para que todos vivamos mejor. Y todas esas decenas de miles de millones de pesos se habrían podido invertir en niños, adultos mayores, mujeres, jóvenes... Todos debemos tener en cuenta que la ciudad es nuestra casa, que pasamos más tiempo de nuestra vida despiertos fuera de casa que en la propia vivienda y que es nuestra vida la que está en juego”, agregó Peñalosa.

El director de la fundación Corpovisionarios, Henry Murraín, explica que colarse en TM, no pagar impuestos, no respetar normas de tránsito, entre otros malos comportamientos, “afectan el desempeño de la sociedad y el acceso a riqueza de una ciudad”.

En este sentido, explicó que hoy en Europa está de nuevo la discusión sobre el concepto de capital cívico, y, al respecto, planteó que, pese a los avances, se debe volver a poner la cultura ciudadana en el centro de la discusión y dejar de verla como un tema accesorio.

Según la Secretaría de Cultura, en 2018 “la inversión en distintas dimensiones de la cultura ciudadana fue de alrededor de 400.000 millones de pesos”.

HUGO PARRA
Redactor Bogotá

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