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En las entrañas del viejo hospital San Juan de Dios en Bogotá
Este es el edificio principal del San Juan de Dios que será demolido

Esta es la torre central, una edificación que sirvió, durante décadas, para la atención de los más vulnerables. En total son 24 edificios de los cuales seis se van a demoler y 17 son patrimoniales.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

En las entrañas del viejo hospital San Juan de Dios en Bogotá

Un recorrido por el edificio principal da cuenta de la metástasis que lo acerca a la demolición.

A simple vista no parece, pero el edificio de nueve pisos donde funcionó uno de los hospitales más importantes y simbólicos para la atención de las personas más vulnerables de la ciudad, del siglo pasado, está podrido en sus entrañas. Los más de 17 años de abandono, de corrupción, de ineficiencia administrativa y de falta de voluntad política hicieron metástasis. Lo van a demoler.

El deterioro de 17 años de abandono en el San Juan de Dios

Fueron 17 años de abandono. En 1999 fue cerrado al público.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Para poder ingresar hay que utilizar tapabocas, extremar medidas, no tocar nada y tener cuidado de donde se pisa porque por todo lado hay riesgo de infección.

Al iniciar el recorrido hay una sorpresa ante tanta desolación: en el primer piso nos recibe una escultura del maestro Miguel Sopó, Mujer y el Niño, que en realidad, según las reseñas, fue la primera talla que se hizo en mármol.

San Juan de Dios

Escultura del maestro Sopó (1918 - 2014) en el hall principal del viejo edificio principal del hospital San Juan de Dios

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Piso a piso, aparecen cientos de esqueletos de palomas al lado de botellas con alcohol que pueden llevar el mismo tiempo, canecas con desperdicios, licor barato, jeringas, colchones podridos y carcomidos por las ratas, pisos sin fondo, camillas, colchones y colchonetas intocables, ascensores que llevan al vacío, puntillas podridas que sobresalen de vigas caídas y paredes que se derriten de la humedad, reflejo de una edificación que se cerró hace tantos años y que aún hace esfuerzos por mantenerse en pie.

Así está el San Juan de Dios

Este es el reflejo de la ineficiencia administrativa, la corrupción y la falta de voluntad política que carcomieron el San Juan de Dios.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Esta construcción principal no tiene normas de sismorresistencia, según estudio de la Universidad de los Andes, y tampoco cumple con las medidas actuales hospitalarias como para pensar en un reforzamiento estructural, dice el Distrito. Además, añade la fuente oficial, saldría más caro que demolerlo y hacerlo nuevo.

En estos terrenos, según la reseña histórica que cuelga de un pendón gigante instalado en La Capilla  -otro de los 17 bienes de conservación que están al interior del complejo-, se instaló el primer y más grande pabellón de cirugía plástica del país y se creó el programa de madre canguro en el pabellón de neonatos del Instituto Materno Infantil. Así mismo, fue el laboratorio del médico Manuel Elkin Patarroyo; el lugar de trabajo del médico Salomón Hakim, quien creó la válvula para hidrocefalia de presión normal, y donde el doctor José del Carmen Acosta realizó la primera cesárea segmentada en el país, entre otros logros de la medicina.

San Juan de Dios en el abandono

Esta es una imagen recurrente en los medios de comunicación de Bogotá, que reflejan el abandono en el que quedó el emblemático San Juan de Dios.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

En sus paredes aún se alcanzan a leer los agradecimientos que cientos de estudiantes de medicina le hicieron a sus queridos y respetados profesores en la época de esplendor del San Juan de Dios. No en vano llegó a ser, en su momento, el más moderno de los centros hospitalarios de Latinoamérica.

Los antecedentes se remontan a 1564 cuando se funda el primer hospital detrás de la Catedral primada. Luego, en 1729, el único médico de toda la ciudad, Fray Pedro Villamor,  hizo aportes para comprar un espacio al lado del río San Francisco para 12 camas, una iglesia, vivienda de religiosos, sala de enfermería, campo santo y huerta con agua.

Diez años después (1739), continúa la reseña, el hospital San Pedro queda a cargo de la orden hospitalaria San Juan de Dios y desde ese momento recoge su nombre actual que da inicio a una época dorada. 

En 1925 nacen los primeros niños en el Materno Infantil. En 1926 Vicente Samper Madrid dona terrenos para la sede de investigación y área administrativa, durante el Bogotazo, el San Juan deja sus puertas abiertas para la atención de los heridos, en el 2002 la ley 753 lo declara patrimonio histórico y cultural de la Nación por sus grandes aportes a la historia del país.

Tras el cierre hubo debates, denuncias de irregularidades, protestas, manifestaciones, choques entre la policía y civiles que reclamaban por el cierre y sus derechos laborales.

El abandono del San Juan de Dios en Bogotá

Después de 17 años de abandono, ahora la actual administración de Peñalosa, logró que el Concejo de Bogotá le aprobara recursos para que hiciera una torre moderna para el año 2022.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Pero nadie puede olvidar los logros como tampoco el debate político que hay detrás de este símbolo.

Esta semana el Concejo de Bogotá aprobó 432.000 millones de pesos para que el Distrito licite la demolición del edificio principal que no tiene ningún valor patrimonial y de otras seis edificaciones menores, y la construcción de una moderna infraestructura en cumplimiento de la ley 735 y de fallos que ordenan recuperar en su integridad el complejo compuesto por 24 edificios, de los cuales 17 son patrimoniales.

“Será un edificio de ocho pisos con 316 camas individuales, siete quirófanos, una central de urgencias, acceso a ambulancias y de vehículos por sótano, equipos de última tecnología, resonadores, tomógrafo, angiógrafo y enfocado en enfermedades crónicas de adultos mayores”, dijo el secretario de Salud, Luis Gonzalo Morales.

Las otras edificaciones sin valor servirán para construir allí un Centro de Atención Prioritaria (Caps) para la atención ambulatoria y por la mitad de los terrenos pasará una alameda peatonal que conectará a los vecinos del barrios Policarpa ( de la calle 2 a al sur) con los del San Bernardo (de la calle 1a al norte).

Así es el complejo San Juan de Dios

Este es uno de los caminos que conectan con los pabellones del San Juan de Dios. El nuevo proyecto contempla una alameda para conectar los barrios Policarpa con el San Bernardo.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Frente a las críticas que ha hecho el concejal del partido ASI, Juan Carlos Flórez, uno de los opositores del alcalde Peñalosa, de que se trata de la reposición del hospital Santa Clara y no de la recuperación integral del San Juan de Dios, el secretario Morales señala que en “la nueva edificación va a funcionar un hospital de alto nivel de complejidad especializado en adultos mayores que será operado por el actual hospital Santa Clara”.

Y en cuanto al presunto trancón financiero que dice Flórez que hay en salud, Morales contesta que, “por el contrario, será necesario tener más recursos para poder construir los hospitales Simón Bolívar y para el Materno Infantil”.

Además, aclaró el funcionario, el nuevo hospital Santa Clara será una institución pública operada por la Subred Centro Oriente, que hoy es y seguirá siendo una institución pública.

El actual hospital Santa Clara, que es también un pabellón patrimonial, entrará más adelante a reforzamientos y luego se decidirá y continúa como un gran centro de rehabilitación para personas que son adictas a las sustancias ilegales. 


¿Qué va a pasar con los pabellones patrimoniales?

Para tener una idea de cuáles son los patrimoniales, el primero de ellos es el Materno Infantil, un edificio que está en la carrera 10 con calle 1 costado oriental. Es de color crema con bordes verdes y que funciona de forma parcial. La idea, en el futuro, es construir un nuevo Materno en la cancha de fútbol que hay en el complejo del San Juan de Dios.

Hay tres pabellones franceses que no se ven desde la calle, además el edificio fundacional, el Inmunológico (donde el médico Manuel Elkin Patarroyo tuvo su laboratorio), San Roque y San Jorge que hacen juego con el fundacional. 

La Capilla, uno de los 17 bienes patrimoniales del San Juan de Dios

En 20 años, el Distrito deberá invertir, según orden judicial, más de $ 300.000 millones para recuperar los bienes patrimoniales. Seis ya están en buen estado. Los otros están en cuidados intensivos.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO.

Además pertenecen a este complejo La Capilla, el Convento, el centro dermatológico federico Lleras Acosta, también está el ancianato de la Gobernación de Cundinamarca y un Jardín Social del Distrito.

La dueña de todo este terreno es la Empresa de renovación Urbana (ERU), entidad del distrito, que hoy está en cabeza de Úrsula Ablanque. Según la información oficial, no hay ni un solo lío legal de predios ni tampoco prestacional con los trabajadores que durante años se quedaron a vivir en este sitio pero que ya fueron reubicados.

Aún quedan cuatro familias que, de acuerdo a la información entregada, se logró demostrar que tenían propiedades y que no  estaban en condición de vulnerabilidad, razón por la cual son catalogados como invasores. Las otras 24 familias fueron indemnizadas.

Así se ven los predios patrimoniales del San Juan de Dios

No dejan de asombrar los interiores de los predios patrimoniales que guarda el San Juan de Dios, protegidos por la ley.

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Archivo EL TIEMPO

Sobre los bienes de conservación patrimonial,  Ablanque recuerda que hay un fallo que obliga a invertir 700.000 millones de pesos de los cuales poco más de 300.000 millones los tiene que desembolsar el Distrito en los próximos 20 años, es decir unos  17.000 millones por año.

"En este momento sí estamos adelantando primeros auxilios -en los bienes que necesitan atención de urgencia- por seguridad de las personas que visitan el complejo y para protección de los bienes -evitar que se sigan deteriorando-. Hay seis edificios funcionando y luego haremos rehabilitación profunda a los demás edificios que así lo requieran", puntualizó la funcionaria. 

HUGO PARRA
Redactor BOGOTÁ

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