El aprendizaje cooperativo es la esencia del Liceo Luther King

El aprendizaje cooperativo es la esencia del Liceo Luther King

Por medio de vivencias y  trabajo en equipo, el colegio busca que sus estudiantes ‘cumplan sueños’.

Cincuenta estudiantes hacen parte de la banda marcial del Liceo Luther King.

Cincuenta estudiantes hacen parte de la banda marcial del Liceo Luther King.

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EL TIEMPO

Por: Bogotá 
01 de noviembre 2018 , 11:02 p.m.

A diferencia de muchos colegios, en el Liceo Luther King, ubicado en el barrio Catalina de Kennedy, en Bogotá, aprender cálculo y física no es difícil.

El profesor Hernán Sierra Vargas hace de estas clases una aventura lúdica y divertida que transcurre entre las historias y experiencias de la vida diaria que pone de ejemplo a sus estudiantes, cuenta Estefanía Alfonso Gómez, personera de la institución.

Durante sus 39 años de trayectoria ha cumplido el anhelo de quien fue premio nobel de paz en 1964 y activista por los derechos humanos, Martin Luther King, que alguna vez dijo: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”, filosofía en la que se inspira el colegio “que promulga y vive”, y que tiene como base de su enseñanza la responsabilidad y la libertad del ser humano, dice Vilma Moscoso, rectora de la institución.

Con estos principios se forman sus alumnos a partir de la experiencia significativa. Un enfoque pedagógico que se centra “en los modelos metodológicos de enseñanza para la comprensión y el aprendizaje cooperativo, que contribuyen a la construcción de los conocimientos y valores que ya tienen aprendidos quienes llegan al Luther King para fortalecer su rendimiento académico y social”, afirma Marlén Valbuena, coordinadora académica del centro educativo.

De esta manera, la institución se preocupa por mejorar el proceso educativo, personal y social en cada uno de sus estudiantes. Su interés radica en que los niños y jóvenes comprendan e interpreten los contenidos de cada una de las materias del currículo escolar, y que a través del trabajo en equipo se destaquen en las tareas que les ponen sus docentes.

Para Diana Carolina Olaya, psicoorientadora del colegio, el apoyo de los mejores estudiantes a aquellos a los que se les dificulta aprender o son dispersos es fundamental, ya que “es una labor colaborativa que fomenta la responsabilidad individual, el respeto hacia los demás y les permite lograr el cumplimiento de los objetivos académicos que tiene cada grado”.

El colegio, que se fundó en 1979 de la mano de Nhur María Mena de Moscoso y su esposo, Enrique Javier Moscoso Lara, le apostó a desarrollar una educación católica, con eficiencia y calidad para formar ciudadanos de bien, competentes, comprometidos, creativos, con valores y buenos hábitos. Esto lo logró en 1994, año en el que se graduó la primera promoción de bachilleres.

Al menos 30 docentes son los encargados de enseñar a los más de 570 estudiantes de preescolar hasta bachillerato las materias obligatorias y complementarias del Proyecto Educativo Institucional (PEI)
. Ellos educan a partir de los postulados que promulga el Liceo Luther King y que desarrollan en las aulas de clase. Giovanna Rodríguez, docente de Biología y Ambiental, cuenta que “primero se evalúa el conocimiento que traen los alumnos desde sus casas. A partir de allí se inician estrategias pedagógicas de aprendizaje, como la sensibilización a través de caminatas o ir al parque para sembrar árboles. Todo se hace desde el método vivencial”.

Es una labor colaborativa que fomenta la responsabilidad individual, el respeto hacia los demás y les permite lograr el cumplimiento de los objetivos académicos que tiene cada grado

Cada año se realiza una salida pedagógica a lugares cerca de la capital, como La Mesa, Anapoima o Cachipay. El propósito es que los educandos se “concienticen del medioambiente, conozcan lugares, respiren un nuevo aire, mejoren su estado físico y aprendan sobre el ecosistema que los rodea”, sostiene Rodríguez.

Además, los estudiantes de esta institución tienen la oportunidad de pertenecer a la tuna infantil, banda marcial y grupo de danzas, y hacer porrismo. Incluso, distintas modalidades deportivas, como fútbol, patinaje, baloncesto y natación, tienen un lugar importante. Por eso, el colegio se encarga de patrocinar estas actividades, que para la rectora Moscoso es una forma de “ayudarles a cumplir sus sueños”.

Estas prácticas se realizan en convenio con escuelas deportivas. Así, cada jueves, los alumnos que escogen natación asisten a un club con piscina climatizada en el barrio Normandía de Bogotá, quienes los llevan y traen nuevamente al centro educativo.

El inglés como segundo idioma es una ventaja de los estudiantes del Luther King, quienes cursan cinco horas semanales. Vilma Moscoso asegura: “Está en proceso un convenio institucional con el objetivo de fortalecer esta área del bilingüismo que es tan importante para el futuro profesional y laboral de cada uno de nuestros bachilleres”.

Centros de interés que fortalecen talentos

El modelo ‘enseñanza para la comprensión’, además de fortalecer los conocimientos de cada estudiante del Liceo Luther King, desarrolla en ellos sus habilidades y talentos.

Por ello, este centro educativo diseñó un programa pedagógico que se llama Centros de Interés, una materia más que hace parte del currículo escolar y en la que interactúan y comparten grupos de al menos 20 estudiantes.

Los alumnos tienen la posibilidad, al iniciar el año escolar, de escoger un centro de interés que se adapte a sus gustos. Estos se enseñan semanalmente, cada viernes, durante las dos últimas horas de clase. Allí pueden aprenden música, danzas, artes, manicura, pedicura, culinaria, deportes, pintura en tela, manualidades y hasta arte country.

De esta manera, la formación de los estudiantes del Luther King es integral porque “promueve personas capaces de ser agentes de cambio y transformación de su entorno, desarrollando sus capacidades intelectuales, sociales, culturales y artísticas, que les permiten apropiarse del conocimiento, la ciencia, la tecnología y, con criterio ético, aplicarlas en la cotidianidad”, sostiene la rectora Vilma Moscoso.

Por otro lado, desde el ámbito psicológico, para Diana Olaya, psicoorientadora de la institución, los centros de interés “les permiten relajarse, crecer como personas, descubrirse, entender a los demás, salir de su zona de confort y retarse a sí mismos como complemento para su proyecto de vida”.Por esta razón, los egresados de este colegio se destacan por su desempeño en diversas áreas del conocimiento.

A través de la tecnología e informática, los más pequeños aprenden significativamente y fortalecen su trabajo en equipo.

A través de la tecnología e informática, los más pequeños aprenden significativamente y fortalecen su trabajo en equipo.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Los beneficios de aprender el uso sano del tiempo libre

Entre sus objetivos institucionales están los de formar responsabilidad y capacidad en los estudiantes para asumir compromisos frente a sus deberes y derechos con autonomía, además de incentivar en ellos un “buen desempeño con eficacia y eficiencia en el ámbito laboral y social”, con el objetivo de orientarlos y dirigirlos en su proceso hacia la educación superior y dimensión profesional.

Así, desde sus proyectos pedagógicos se incentiva en sus alumnos la participación en diferentes actividades que les permitan aprender a aprender, aprender a comprender, aprender a hacer, aprender a relacionarse, aprender a elegir y aprender a ser, convirtiéndose en agentes transformadores, cuenta Marlén Valbuena, coordinadora del Liceo Luther King.

Con una sede de preescolar y primaria y otra de bachillerato; tres aulas de sistemas; laboratorios de ciencias, química y física; biblioteca y asesoría de tareas, sus educandos tienen las herramientas para fortalecer sus habilidades académicas y convertirse en “lo que quieren ser”, dice Olaya.

Estudiantes de los grados 10.° y 11.° se preparan con simulacros y repaso de todas las materias para las pruebas Saber 11.

Estudiantes de los grados 10.° y 11.° se preparan con simulacros y repaso de todas las materias para las pruebas Saber 11.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Por esto también, de manera activa, hacen parte de los concursos de ortografía, poesía, deletreo en inglés y dibujo; olimpiadas de lógica matemática; talleres en formación integral en valores; la feria de la ciencia e investigación; english day; simulacros de pruebas Saber 11 y muestra empresarial.

La rectora sostiene que de esta manera se capacita al estudiante y se lo involucra en actividades relacionadas con el “sano uso del tiempo libre y la prevención de las problemáticas sociales que afectan a la comunidad en general”.

Es una formación que se complementa con los proyectos A vivir con valores; Vivamos nuestro idioma; Cátedra Bogotá; ecológico y ambiental; cultural y deportivo; Cátedra de la paz; afrocolombianidad y competencias ciudadanas.

Redacción Bogotá 
Zaida Liliana Piñeros 

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