‘Tengo 85 años y no he podido disfrutar de mi pensión’

‘Tengo 85 años y no he podido disfrutar de mi pensión’

Por el incumplimiento de la EPS de su hijo, este anciano gasta su pensión en atenciones médicas.

Jaime Villegas

Jaime Villegas Botero, nacido el 18 de febrero de 1934, es un antioqueño que ha estado prácticamente toda su vida en Bogotá.

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Archivo particular

Por: Carol Malaver
24 de mayo 2019 , 12:51 p.m.

Jaime Villegas Botero, nacido el 18 de febrero de 1934, es un antioqueño que ha estado prácticamente toda su vida en Bogotá. “Aquí me casé con la señora Mariela Arredondo de Villegas. Ella era dos años menor que yo y murió hace tres años y medio”.

Con ella, tuvo cinco hijos: Claudia Helena, Jaime Mauricio, Juan Carlos, Jorge Humberto, quien murió de leucemia, y Ximena. Todos Villegas Arredondo.

Fue un hombre muy trabajador que dedicó todo su tiempo a la venta de equipos de oficina. “Primero, trabajé con Olivetti y luego, durante muchos años, de forma independiente. Por último, trabajé con Ofimarcas hasta que el médico me prohibió manejar y ponerme corbata”, contó Jaime.

Por eso, desde hace 12 años, dejó de visitar a sus clientes y terminó por quedarse en su casa. “Yo viví en barrios como La Alhambra y Santa Bárbara, pero por cosas de la vida, todo cambió”, agregó el abuelo.

Esta familia siempre ha sufrido la enfermedad de uno de sus miembros. “Juan Carlos, mi hijo de 55 años, padeció de polio antes de cumplir el año. Eso le afectó varios movimientos de su cuerpo, tuvo que usar caminadores y bastones y desde que sufrió un accidente en el baño, silla de ruedas”. Todo eso, unido a su problema de peso, ha empeorado las cosas. Depende de otras personas para movilizarse.

Pero, como si eso no fuera ya suficiente, en el año 2012, Juan Carlos comenzó a tener episodios de agresividad con su padre, que en esa época sufría de infecciones pulmonares y urinarias muy frecuentes.

“El día más terrible fue cuando agredió a mi papá con su bastón, lo tiró al piso y todo. Desde ese día, nos daba pánico que él se quedara solo con mis padres porque nos tocó llamar a la policía y a una ambulancia para que lo llevaran a la clínica Montserrat”, contó Claudia Villegas, la hija mayor de Jaime.

Allá estuvo hospitalizado tres meses, tiempo que cubría la empresa de medicina prepagada Medplus, pero luego les dijeron que más tiempo no se podía autorizar. “Eso fue muy duro porque los médicos dijeron que ellos, mi padre y mi hermano, no podían vivir juntos pues Juan Carlos necesitaba un lugar en donde estuvieran pendientes de suministrarle los medicamentos de forma adecuada. A él le diagnosticaron trastorno bipolar y también esquizofrenia”, contó Claudia.

Luego de ese dictamen, su familia entendió por qué Juan Carlos había tenido tantos problemas de rebeldía, por qué no había querido terminar el colegio y por qué padecía de tantos problemas de adaptación social con su círculo cercano. “Inicialmente, su EPS era Cafesalud, que luego se convirtió en Medimás. Con ambas ha sido un problema”, dijo la hija de Jaime.

Juan Carlos logró una pensión mínima por incapacidad permanente debido a sus problemas mentales, pero claramente ese dinero no cubre los costosos tratamientos para sus enfermedades. “Luego de que se acabó el beneficio con la prepagada, nos recomendaron hablar con la EPS para tramitar su atención en un centro especializado”, dijo Claudia.

No obstante, con el tiempo, la salud de los padres se debilitaba y su familia se vio en la obligación de internarlos en un hogar geriátrico en donde tendrían atención especializada las 24 horas del día. “A mí se me facilitaba verlos todos los días, pero eso creó un hueco económico en la familia muy difícil de manejar. Por mamá y papá nos tocaba pagar una mensualidad de 7 millones de pesos”.

A la par, Juan Carlos tuvo que ser ingresado al hogar protegido llamado Saludarte, mientras que su padre realizaba el trámite con Cafesalud, en ese entonces, para que le reconocieran las mensualidades a pagar por su hijo enfermo. “Nos tocó pasar una tutela y surtir un sinnúmero de vueltas para que la EPS reconociera su obligación, firmara el contrato y pagara las mensualidades. Pero eso se acabó en el año 2016. En enero de ese año, la directora de Saludarte nos dijo que le habían pedido la casa del lugar y que el hogar se acababa”. Ese fue un golpe duro, pues mi hermano mostró muchas mejorías.

Otra vez comenzaba la correría, ahora con la EPS Medimás, para buscar un traslado hacia un lugar en donde Juan Carlos tuviera una buena atención. “Pero lo único que nos respondieron fue que no tenían ningún hogar y que nosotros lo recluyéramos donde quisiéramos para que ellos adelantaran el proceso de vinculación. Eso fue en marzo del año 2016”.

Hemos pasado derechos de petición, tutelas, es decir, todos los recursos para que nos reconozcan lo pagado, pero esto no ha sido posible

Por esta razón, la familia internó a Juan Carlos en el hogar San Michel, donde ha tenido que pagar cuatro millones de pesos mensuales por hospedaje, alimentación, atención médica y terapias. “Mira, desde ese día, hemos pasado derechos de petición, tutelas, es decir, todos los recursos para que nos reconozcan lo pagado, sin embargo esto no ha sido posible”.

Jaime ahora está más enfermo y sin su esposa. Le detectaron un meningioma y pronto tendrá que ser operado. Lo peor es que, a su edad, no puede invertir su pensión en su enfermedad ni en su disfrute porque le ha tocado subsanar todos los gastos de su hijo con la misma.

Con los dolores propios de sus años, le toca radicar papeles y casi que suplicar que le pongan atención a su problema. El trato hacia él, dicen allegados, ha sido inhumano. “Lo único que logró mi papá, hasta ahora, fue el reembolso de 4 meses de los más de 36 que lleva mi hermano allá”.

Se sabe que ya existe una orden judicial que le manda a Medimás pagar, sin embargo, según esta familia, la respuesta fue contundente: no hay plata. “Medimás, cada vez que mi papá pasa un derecho de petición o una cuenta de cobro, le contesta que la está presentando en forma extemporánea porque hay que hacerlo, dicen, dentro de los 15 días de darle de alta al usuario, pero al paciente nunca se le ha dado de alta porque ha estado desde el año 2013 recluido, primero, en Saludarte y, luego, en San Michel. Son trampas del sistema”, dijo su hija.

Todo esto lo ha pagado don Jaime con su salud. “A mi papá le están vulnerando su derecho a una vejez digna. Él tiene que destinar el 100 por ciento de su pensión de jubilación a atender la hospitalización de Juan Carlos en un hogar protegido. Si mi papá no tuviera la posibilidad de que yo lo tuviera en mi casa, no sé qué sería de su vida y de la de mi hermano”, explicó Claudia.

Aunque la familia avanza en el proceso, las medidas nunca llegan a buen término. “Hay una orden de arresto para el representante legal de Medimás, pero ya lo han metido varias veces a la cárcel y, luego, lo vuelven a sacar. Es como una burla”, contó Claudia.

Toda esta situación le ha amargado los años dorados a don Jaime, aunque lo que más le ofende es la forma humillante con la que lo tratan cada vez que se dirige a Medimás a pedir respeto por sus derechos. “Que tristeza que ni un saludo respetuoso le brinden a uno”.

La respuesta de Medimás

EL TIEMPO se comunicó con Medimás. Respondieron que en referencia al caso, se evidenció que el usuario solicita reembolso del valor que ha cancelado como particular por la internación en el Hogar San Michel S. A. S. La EPS dice que el usuario se encuentra afiliado a la entidad Medplus, medicina prepagada a la cual asiste, y que esta le genera una orden médica a un centro de recuperación integral.

“Esta no corresponde a los prestadores de servicios de la red contratada de la EPS, por lo cual la EPS le asignó cita de psiquiatría para el jueves 17 de enero de 2019, en la IPS Goleman, con el fin de definir bajo pertinencia médica el plan de manejo; sin embargo, el usuario no asistió”.

Medimás agregó que “Medplus es un plan independiente al Plan de Beneficios en Salud, es libremente contratado por el afiliado y pagado con recursos distintos de las cotizaciones obligatorias del PBS”.

Especial 'Abuelos'
*Las personas con 65 años y más representan el 6,7% de los habitantes de Bogotá. La ciudad tiene una tendencia hacia el envejecimiento. Este especial llamado ‘Abuelos’ da cuenta, a través de datos y varias historias, cómo se vive esta etapa de la vida en la capital. Una reflexión que sin duda, nos servirá a todos.

CAROL MALAVER
Twitter: @CarolMalaver
Bogotá
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