¿Dónde están los 1.250 capturados por hurto en TransMilenio?

¿Dónde están los 1.250 capturados por hurto en TransMilenio?

El hacinamiento carcelario, leyes laxas y congestión judicial impiden que la mayoría esté en prisión

Estación de Transmilenio Portal de las Américas

En el primer semestre del 2018, en buses, estaciones y portales del sistema TransMilenio se denunciaron 5.860 hurtos.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: Óscar Murillo Mojica
25 de agosto 2018 , 10:00 p.m.

En el primer semestre del 2018, en buses, estaciones y portales del sistema TransMilenio se denunciaron 5.860 hurtos: 900 fueron con arma blanca; 105, con arma de fuego; 56, con objeto contundente; 14, con escopolamina, y hubo un caso en el que el robo se cometió usando un perro.

Sin embargo, estas cifras de la Dijín revelan que el ‘cosquilleo’, con 4.784 casos, es la modalidad más usada.

Atacar estos hurtos que ocurren sin el uso de armas es muy difícil para las autoridades, entre otras, por la falta de denuncias. Pero no es la única razón. En lo que va del año, según la teniente coronel María Elena Gómez, comandante de la Policía de TransMilenio, han detenido a 1.250 personas por hurtos e incautado 10.500 armas blancas, uno de los principales instrumentos utilizados para tales fines.

Y si bien las autoridades se ufanan por los golpes que dan a los atracadores, la mayoría de las personas capturadas no van a una cárcel. “Nosotros colocamos a disposición a estas personas, en lo cual nos demoramos casi ocho horas. En la URI (Unidades de Reacción Inmediata) hay que llenar formatos y esperar hasta que lo reciban, para que a los dos días muchos queden por fuera por no tener antecedentes o porque son hechos de menor cuantía”, lamentó la oficial.

La coronel agregó que ellos no son responsables de hacer seguimiento a los casos y que los organismos de control deberían vigilar lo que el aparato judicial hace con los capturados. Aunque no existe manera de saber cuántos de los detenidos por la Policía en TransMilenio están tras las rejas, el juez 68 de control de garantías de Bogotá, Gabriel Lara, hace una aproximación y explica que se trata de un problema de política criminal y no de laxitud en las decisiones de los jueces.

Digamos que son 1.000 capturados, estos van a una URI y allí un fiscal decide a quién imputa. Tienen en cuenta si son reincidentes y la gravedad de la conducta

“Digamos que son 1.000 capturados, estos van a una URI y allí un fiscal decide a quién imputa. Tienen en cuenta si son reincidentes y la gravedad de la conducta. Diga usted que a la judicatura, de los 1.000, llegan unos 100”, explicó Lara.

El juez argumentó que de esos 100 casos que podrían llegar a los estrados judiciales, por lo menos a un 60 por ciento no les pide medida de aseguramiento. “Legalizan la captura, imputan cargos y hasta ahí quedan, piden al juez que lo suelte porque no tienen antecedentes o porque no hubo violencia. Por ejemplo, el ‘cosquilleo’ no lo consideran tan grave”, sostuvo. En conclusión, de esos 100 que llegaron ante un juez, apenas 40 se enfrentarían a una medida de aseguramiento, por ser consideradas conductas graves.

“Cuando se usan armas blancas o de fuego o se lesionan a las víctimas, ahí se mira la intervención en cuanto a determinar si va a prisión”, argumentó Lara, quien agregó que por el hacinamiento carcelario la situación empeora e incluso esos 40 podrían quedar libres.

“Qué hace el legislador, pone requisitos difíciles para que no todas la personas procesadas vayan a la cárcel, porque no hay dónde meterlas, y al final, la gente cree que son los jueces los que no están enviando la gente a prisión, pero es el mismo sistema el que está diseñado así”.

Para el experto en seguridad Andrés Nieto, además del problema carcelario y la congestión judicial (estima que en el país hay 110.000 audiencias represadas por falta de fiscales y jueces), hay otro elemento que dificulta atacar la criminalidad.

No se ha logrado desestructurar las bandas de raíz, eliminando las pirámides que eviten que si el eslabón más bajo es capturado, el líder en cada banda lo reemplace con otro”.

Pese a este panorama, la acción de la Policía continúa. Por un lado, esta semana llegaron 650 uniformados para horas pico, con lo que ya son 1.300 hombres distribuidos en dos turnos para todo el sistema; y por otro, labores de prevención, que incluyen mensajes que fomenten el autocuidado y la denuncia.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
En Twitter: @oscarmurillom

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