Desorden, robos, riñas: ¿se salieron de control los domiciliarios?

Desorden, robos, riñas: ¿se salieron de control los domiciliarios?

Estas 'apps' han sido una opción de empleo, pero el mal comportamiento de alguno las está opacando.

Domiciliarios

Las denuncias por las aglomeraciones que muchos domiciliarios hacen en zonas residenciales y comerciales, es uno de los problemas que están generando.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Por: Bogotá
11 de julio 2020 , 10:36 p.m.

El 27 de enero de este año, un hombre que cargaba un maletín de Rappi robó una tienda del sector de Cedritos después de encañonar a un niño de seis años. El 18 de junio pasado, en este mismo sector de la localidad de Usaquén, un delincuente, con un morral naranja al hombro, atracó a un adulto mayor y huyó en una motocicleta.

Un día después de ese asalto, tres apartamentos de un conjunto residencial del sector de Santa Bárbara fueron robados por una banda delincuencial que usó a un domiciliario como punta de lanza para el golpe.

Finalmente, el fin de semana pasado, cuatro de estos trabajadores agredieron a los residentes de un edificio cuando les reclamaron por estar tomando licor en un andén.

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Estos hechos muestran que, por desgracia, muchos delincuentes están usando la imagen de estas empresas como coartada para cometer sus delitos. También, que el comportamiento de algunos que trabajan en esto no está siendo el más adecuado en el espacio público.

“Los rappitenderos si bien están generando empleo, más en esta crisis, no hay corresponsabilidad de los dueños de la empresa que dicen que ellos solo tienen una aplicación”, manifestó la concejal de la Alianza Verde Lucía Bastidas.

“Están invadiendo el espacio público. Hice una reunión con el Secretario de Seguridad y con 250 personas del sector norte y están aburridos de ver cómo orinan, hacen partidos de fútbol clandestinos, no tienen normas de seguridad”, rechazó la concejal, quien está pidiendo desde el cabildo que esta práctica sea regulada.

Las denuncias sobre el ruido, las basuras, el desorden e incluso las peleas que protagonizan entre ellos son aspectos que las autoridades están tratando de solucionar con mesas de trabajo integradas por delegados de las empresas de domiciliarios que operan en la ciudad.

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“Llevamos 4 o 5 reuniones con ellos. Desde que llegamos, para nosotros ha sido importante sobre todo por el desorden que forman, porque no respetan las normas y porque la gente, donde hay Rappis, se siente incómoda, nos llaman y nos dicen ‘quítenme esta gente de aquí’, hay problemas con los vecinos”, aseguró Hugo Acero, secretario de Seguridad.

Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, explicó que cuando se habla de seguridad ciudadana, debe hacerse desde tres ángulos. El primero es todo lo que tiene que ver con el Código de Policía y los temas de convivencia; el segundo es la delincuencia común, el atracador; y el tercero, el crimen organizado, las bandas bien armadas y con gran capacidad logística.

Algunos rappitenderos en Cedritos orinan con domicilios a cuestas

Este hombre orina en la pared mientras en su espalda lleva un domicilio.

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Archivo particular

“Algunos domiciliarios tienen un pie en el tema de seguridad y convivencia, por las peleas, porque los vecinos se quejan, por una cantidad de contravenciones al código de policía; y el otro pie en temas ya de delincuencia común porque han usado la fachada de estas aplicaciones para cometer hurtos, o algunos los han usado para temas de microtráfico”, señaló Rosanía.

De hecho, el ‘Informe sobre el consumo de drogas en cuarentena, así se adapta el consumo y tráfico de drogas en la pandemia’, una encuesta a 1.239 consumidores, de los cuales el 64 por ciento eran de Bogotá, dejó ver la participación de estos trabajadores en este delito.

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El estudio reveló que el 11 por ciento de quienes contestaron esa encuesta obtienen las drogas que consumen a través de jíbaros que se hacen pasar por domiciliarios.
Para Johan Avendaño, experto en seguridad, este tema debe verse con cuidado, ya que se ha convertido en una alternativa para personas que están desempleadas y que solo con su bicicleta pueden generar ingresos, por lo que no se debe estigmatizar todo el gremio.

“Un grupo pequeño de ellos ha visto la posibilidad de hacer inteligencia urbana. Al moverse con sus ciclas conocen las zonas solitarias de la ciudad, la soledad de algunas zonas residenciales, la vulnerabilidad de algunos conjuntos, zonas comerciales, pero no considero que sean muchos sino algunos pocos, pero con esos pocos, igual que con los taxistas, dañan la imagen a de quienes trabajan de manera honesta”, precisó Avendaño.

¿Qué hacer?

Desde el Concejo de Bogotá surgió una propuesta que es respaldada por expertos y Administración Distrital, y que tiene que ver con hallar la manera de tener una plena identificación de las personas que están trabajando con estas aplicaciones, cosa que hoy no ocurre.

La concejal del partido Conservador Gloria Díaz radicó una iniciativa que busca crear un sistema de control de los domiciliarios. 

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“Hoy son una rueda suelta que primero, no todos, muchos de ellos están incumpliendo con las normas de manipulación adecuadas de los alimentos, en la entrega de los productos que se comercializan en distintas plataformas, y otra que está afectando la seguridad ciudadana, están descontrolados en materia de seguridad”, advirtió Díaz.

‘Rechazamos los actos de violencia que se han presentado’: Rappi

La empresa que está en el ojo del huracán, porque tiene el mayor número de personas asociadas a su app, y porque algunas de estas han protagonizado robos o riñas, es Rappi.

En una comunicación enviada a EL TIEMPO, explicaron que para el caso de los protocolos de bioseguridad en el manejo de los alimentos, se han visto obligados a “deshabilitar de manera permanente miles de cuentas por incumplimiento de los protocolos de bioseguridad para la entrega de domicilios”.

Explicaron que para evitar las aglomeraciones se estableció un equipo de brigadistas que recorren la ciudad de 7 a. m. a 2 a. m., reportando anormalidades a las autoridades correspondientes.

Además, explicaron, cuentan con 15 móviles de Securitas (empresa de seguridad) para verificar cualquier irregularidad en las calles y han entregado 25.000 geles antibacteriales, 45.000 tapabocas desechables y 23.000 tapabocas reutilizables.

Sobre los recientes casos de violencia, como la riña en un conjunto residencial, expresaron su rechazo. “Rechazamos los actos de violencia que se han presentado en días pasados, que no representan de ninguna manera a la marca Rappi y sobre los cuales ya se han tomado las medidas correspondientes, junto con las autoridades”, dijeron. Por último, anunciaron que están trabajando con la Policía para combatir las suplantaciones.

Siga informándose:

Bogotá: ¿Puedo ir a trabajar si estoy en una localidad en cuarentena?.
Las otras denuncias contra el doctor Ignacio Soler Moreno.

REDACCIÓN BOGOTÁ
EL TIEMPO
Twitter: @BogotaET

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