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Jóvenes, una generación en riesgo por el covid-19 / Opinión
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Rubén Darío López

Jóvenes, una generación en riesgo por el covid-19 / Opinión

Los futuros profesionales del país van a graduarse en medio de una crisis económica.

Difícil la situación que viven hoy los jóvenes en medio de la pandemia. El covid-19 ha interrumpido su proceso educativo y los modelos de enseñanza; ha afectado su salud mental creando ansiedad y depresión por el aislamiento prolongado; y ha incrementado el desempleo y vulnerabilidad a niveles muy altos.

1 de cada 4 colombianos son jóvenes, cerca de 12 millones de habitantes. Sin embargo, muchas de las problemáticas del país se concentran en este grupo poblacional. El 40% de los homicidios se registran en jóvenes, 34% de los casos de violencia interpersonal, y el 37% de los accidentes de tránsito, siendo está ultima su principal causa de muerte.

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Con relación al covid-19, las cifras muestran que el 27% del total de casos confirmados se concentran en jóvenes, la mayoría con síntomas leves, contrario a la población adulta que tiene más riesgo de desarrollar síntomas severos. Ahora bien, los jóvenes son menos cautelosos a la hora de tener contacto con otras personas o seguir los protocolos de bioseguridad. Y es que esta pandemia los ha afectado directamente, sobre todo a los centennials (nacidos entre 1996 y 2010) quienes sufrirán las consecuencias económicas y sociales que dejará esta coyuntura.

Promoción 2020

Los futuros profesionales del país van a graduarse en medio de una crisis económica; situación que los pone en desventaja, pues tendrán mayores dificultades de encontrar empleo y lograr pronto una independencia financiera. Con el tiempo, estas problemáticas afectarán la calidad del empleo y presionará por la creación de más contratos temporales.

Seguramente esta será la generación con la mayor tasa de desempleo de la década. El último informe de la OIT señalaba que 1 de cada 6 jóvenes en el mundo había perdido su trabajo durante la pandemia. El DANE por su parte, comparando el segundo trimestre del 2020 con el año anterior, muestra que la tasa general de desempleo subió del 10% al 20,3%. En el caso de los jóvenes, este porcentaje paso del 17,2% al 29,5%. En Bogotá el desempleo juvenil ronda el 33%.

Seguramente esta será la generación con la mayor tasa de desempleo de la década

Los jóvenes están siendo las principales víctimas del reajuste en el mercado laboral. Los sectores que más han sufrido el choque económico son a su vez aquellos donde ellos encontraban oportunidades laborales más fácilmente: restaurantes, hoteles y la industria del entretenimiento. Aunque puede que en otros sectores también evidencien despidos, disminución de horas de trabajo o modificación de contratos laborales. Situación que impactará en el mediano plazo, los modelos de protección social, la cobertura de salud y hasta el esquema pensional del país.

Lo anterior también profundizará los problemas de la informalidad laboral y hará que muchos jóvenes aumenten sus niveles de vulnerabilidad y pobreza. Un joven sin empleo, con baja educación o capacitación, viviendo en hogares con dificultades económicas corre el riesgo de caer en pobreza, y más si es mujer o un migrante. Allí los estudios muestran los peores escenarios. De no hacer nada, las brechas en inequidad y desigualdad pueden aumentar.

Hacia un cambio de perspectiva

Los cambios más notorios se verán en la próxima generación. Estos jóvenes tendrán perfiles muy diferentes, estarán acostumbrados a la interacción digital y a una educación que combina la virtualidad con la presencialidad. Su forma de ver el mundo, socializarse y priorización de metas profesionales y laborales serán muy diferentes. Eso incluye las preferencias a la hora de seleccionar una carrera, universidad o programa académico.

Serán más conscientes del entorno y sus riesgos. Eso significa un mayor compromiso con los temas ambientales y de sostenibilidad urbana en un contexto mediado por las herramientas de la inteligencia artificial, la automatización de procesos y el surgimiento de nuevas tecnologías, aspectos que seguramente se incorporarán en su plan de estudios y que en cierto modo, determinará la demanda de profesionales.

Hay que prestarle más atención a su salud mental pues vivirán bajo presión por el miedo o la incertidumbre. Podrían desarrollar nuevas fobias como la rupofobia o misofobia: miedo a la suciedad. La clave estará en cultivar su inteligencia emocional, las habilidades blandas y el pensamiento crítico para que se puedan adaptar a un contexto con amplia incertidumbre.

Una respuesta institucional urgente

A pesar de las medidas de cuarentena y las restricciones de movilidad, el malestar de los jóvenes seguirá latente. Basta recordar las marchas del 21 de noviembre del año pasado. Ante este panorama la inconformidad va a crecer en el futuro inmediato. Eso sin contar el efecto que puede tener las medidas de política fiscal en las futuras generaciones para pagar la deuda pública con que los gobiernos financiaron la actual crisis.

Desde ya hay que actualizar las políticas para mitigar el impacto del covid-19 en los jóvenes, y diseñar estrategias de recuperación del empleo y ampliación de la protección social, en particular en aquellos que están en vulnerabilidad y pobreza. Sumado a iniciativas educativas que reduzcan la brecha en el aprendizaje y acceso a educación superior en aquellos cuyas oportunidades y medios de vida son limitados.

Una oportunidad para el cambio

Gracias a los jóvenes han tenido lugar las grandes transformaciones sociales y políticas en las sociedades. Sin ir mas lejos, nuestra constitución fue fruto de iniciativas juveniles.

Son críticos y cada vez más activos por las causas ambientales y animalistas. Y aunque no se expresan electoralmente en la proporción que representan, participan de otras maneras para manifestarse. Silenciosamente están cambiando la forma en que nos movemos en las ciudades y la manera como nos relacionamos con el entorno; prefieren una bicicleta antes que un automóvil que contamine, tienen más conciencia del reciclaje que las generaciones anteriores y alto interés por el futuro urbano.

¡Son estos momentos cuando debemos reconocer que los jóvenes antes que futuro, son presente!

En la actual coyuntura, son quienes han logrado innovar y adaptarse más rápidamente a los retos que imponen las nuevas tecnologías y la necesidad de mirar los problemas desde otra perspectiva. Son ellos quienes están reclamando nuestra atención y apoyo que, como sociedad, padres de familia, empresarios y políticos debemos responder para cambiar esta realidad que hoy reflejan los indicadores.

¡Son estos momentos cuando debemos reconocer que los jóvenes antes que futuro, son presente!

ÓMAR ORÓSTEGUI
ANALISTA EN ASUNTOS URBANOS
Escríbale a: omarorostegui@gmail.com
En Twitter: @omarorostegui

Ómar Oróstegui

Ómar Oróstegui, analista urbano.

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Ómar Oróstegui

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