Testimonio: la violencia que no debe repetirse en las marchas

Testimonio: la violencia que no debe repetirse en las marchas

Testimonios critican actuación de grupo de uniformados el sábado 23 de noviembre en el centro.

paro nacional

Plaza de Bolívar, Bogotá, 21 de noviembre de 2019. Agentes del Esmad durante la jornada de paro nacional convocado como protesta contra el Gobierno. colombiano.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Por: Periodista de EL TIEMPO
04 de diciembre 2019 , 10:45 a.m.

Este miércoles fueron convocadas nuevas manifestaciones en distintas partes del país con motivo del paro nacional iniciado el pasado 21 de noviembre.

Las protestas más multitudinarias se han presentado en Bogotá. Incluso, organizaciones de otros municipios han viajado para marchar en la capital y hacerse escuchar. Pero también allí ha habido mayores disturbios y perjuicios a bienes.

Con el fin de que la protesta pública siga siendo pacífica, escribo este relato de lo que viví el pasado 23 de noviembre, el #23N, afuera de la plaza de Bolívar, un par de horas antes y a escasas cuadras del suceso del joven Dilan Cruz. Y lo contrasto con el testimonio de Andrés Leguizamón, quien estuvo dentro de la plaza.

A pesar de la situación que viví ese día, cuento mi experiencia con la única intención de recordar que las movilizaciones deben hacerse en paz así haya personas desde una u otra orilla que quieran reproducir la violencia. Antes de comenzar, aclaro que aquella tarde de sábado no me desempeñaba como periodista de EL TIEMPO, pues estaba en mi día de descanso y, como es mi derecho como ciudadana, salí a marchar como miles de personas lo hicieron. 

Yo caminaba junto a mi pareja por los alrededores de la plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá.

En la carrera séptima con calle 12, a eso de las 2:15 de la tarde, vimos cómo llegaban manifestantes a la zona. Estos siguieron hacia la plaza y se hicieron a un costado, al frente de la Catedral Primada de Colombia.

Paro nacional 23 de noviembreManifestantes se dirigen a la Plaza de Bolívar.
23 de noviembre paro nacional

Manifestantes se dirigen a la plaza de Bolívar por la carrera séptima, el 23 de noviembre, a las 2:15 p. m.

Solo alcanzaban a llenar un cuarto de la plaza pública. Fue entonces cuando decidimos unirnos, no en calidad de periodistas, sino como apoyo a la protesta pacífica.

Algunos de los manifestantes llegaron desde el parque Nacional, donde ya el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) había intentado dispersar las protestas con gases lacrimógenos, como informaron usuarios a través de redes sociales.

Mi novio y yo dejamos el lugar por unos 15 minutos, pues queríamos comer algo cerca. Sin embargo, el sitio al que ingresamos cerró por el ambiente tenso que había en la zona.

Intentamos volver a la plaza de Bolívar. Había alrededor de 50 personas ubicadas en la carrera séptima, entre las calles 11 y 12, intentado entrar, igual a como lo habíamos hecho minutos antes, pero agentes del Esmad no lo permitieron.

Desde afuera de la plaza

Hacia las 2:40, mientras observábamos lo que pasaba, y algunos gritaban "sin violencia, sin violencia, sin violencia", llegaron, moviéndose rápidamente, varios policías en sentido norte-sur hacia la plaza, creando una especie de cerco a los que seguíamos ahí. 

Mi pareja y yo corrimos en medio del caos para subir por la calle 11 y huir, pero el Esmad no lo permitió; entonces nos devolvimos en sentido sur-norte por la séptima, de frente hacia los policías.

Íbamos de la mano, pero un policía se aproximó y, de un salto, nos separó. Mi pareja se pegó en una pierna contra el muro, yo perdí el equilibrio y caí al piso. Ambos perdimos las gafas. 

La mayoría pudimos escapar. Lo llamo 'escapar', porque parecía como si quisieran atraparnos. Fue cuestión de segundos, sin embargo, muy frustrante. No había chance de mediar, de resolver la situación 'sin violencia'. 

Optamos por retirarnos aceleradamente, sin saber en qué terminó todo. Mi novio me dijo que vio cómo un uniformado llevaba "casi arrastrado" a un muchacho hacia la plaza.

Videos que luego se publicaron en redes sociales, como Twitter, muestran lo vivido en ese punto de la ciudad.

Desde adentro de la plaza

Andrés Leguizamón llegó con tres amigos a la plaza de Bolívar, justo cuando sucedía en la carrera séptima lo que cuento anteriormente.

Leguizamón es analista digital de EL TIEMPO Casa Editorial y como yo, tampoco estaba en horario laboral. "Solo pretendía manifestarse", me dijo la semana pasada cuando conversamos. Por eso manifiesta que su expresión es personal.

Según él, entraron por la esquina sur, la única abierta y no limitada por agentes del Esmad. Al ingresar, se dieron cuenta del gran número de policías que había "por todo lado", que había más civiles aparte de ellos y seguían llegando.

Además, cuenta que vieron a un grupo de mujeres manifestándose con cacerolas, entonces decidieron continuar hacia la Catedral Primada para unirse.

"Ahí fue cuando cogieron los dos primeros muchachos. Hay videos en Twitter. Los están arrastrando y los meten al Palacio de Justicia. Con ellos entran como 20 agentes del Esmad", me contó Leguizamón sobre esa tarde.

Este analista hizo pública una denuncia a través de Facebook el pasado domingo 24 de noviembre. En ella narró cómo, momentos después, él también fue detenido por un efectivo del Esmad, quien"parecía de alto rango porque les ordenó a unos 15 oficiales de la Policía Nacional que tenían que llevarse entre 9 y 15 (personas) más".

Vea y escuche aquí la denuncia hecha por Andrés Leguizamón a través de Facebook:

Tienen que llevarse entre 9 y 15 más

Leguizamón, dos días después de lo sucedido

Según Leguizamón, a él y a otros 14 jóvenes los llevaron al Palacio de Justicia, en la misma plaza de Bolívar. Cuando llegó ahí, dice que vio cómo golpeaban a un joven.

"Era un joven de estilo 'punk', de unos 22 años. Le daban rodillazos y patadas, mientras otro man lo tenía de la camisa para que no se moviera. Él decía 'no me peguen, ¿por qué me pegan?' y se intentaba recoger".

A sus amigos y a él, según su versión, los hicieron sentar "escondidos", fuera de la luz pública, mientras los insultaban. Al rato los subieron a un camión sin decirles a dónde serían llevados.

Dijo que los sacaron en fila de la plaza de Bolívar, ocultos por los escudos de los mismos policías a lado y lado, para que nadie viera.

"Incluso, cuando me llevaban, y dije que trabajaba en EL TIEMPO, como forma desesperada que encontré de salvaguardar mi seguridad, uno de ellos me preguntó que si era que me estaban agrediendo; y yo le dije: 'depende de lo que usted entienda por agredir' ".

Leguizamón afirmó que, una vez en el vehículo, tuvieron una charla con algunos policías, y un auxiliar decía que "ellos actuaban con ira al coger una persona y no tenían temor al pegarle o hacerle daño".

El comunicador cuenta que los detenidos resultaron en el CAI de La Candelaria, en Las Cruces, multados por 'desorden', y que luego fueron llevados al Centro de Traslado por Protección (CTP) de Puente Aranda.

De allí Leguizamón y sus tres amigos salieron porque uno de ellos, que sufre de leucemia, no aparecía en el registro de ingreso. Esto lo lograron con la mediación de la Fundación Alba Lucía Sotomayor. Su salida fue hacia las 12:30 a. m. del 24 de noviembre.

Durante el suceso, Leguizamón pudo hablar con algunos detenidos que, según lo que le contaron, ni siquiera estaban manifestándose, sino que pasaban por la carrera séptima al momento de los disturbios, o estaban cerca del CAI. No sabe qué pudo suceder con quienes quedaron en el CTP luego de que él saliera.

Su publicación de Facebook tiene más de 80.000 reproducciones y se ha compartido más de 4.000 veces. Sin embargo, no quiere que la denuncia se pierda en un mar de información. 

Considera que los uniformados que lo detuvieron fueron violentos: "Al llevarnos a la fuerza; a mí el agente del Esmad que me detuvo me estrujó y, en el CAI, me dieron una cachetada cuando veía que le estaban pegando a otro detenido. Me preguntaron: '¿qué es lo que ve?' ".

Andrés Leguizamón también manifestó que fue víctima de violencia psicológica, por los insultos que recibió.

Paro nacional

Según Leguizamón, este fue uno de los jóvenes que fueron detenidos.

Foto:

@publimetrocol

Estos testimonios se suman al de la profesora de la Universidad de los Andes Sandra Borda, en su columna llamada 'Crónica de una tragedia' y publicada en EL TIEMPO. Allí relata sus vivencias el mismo día a la misma hora (después de las 2:30 de la tarde).

Según el texto, Borda también pudo ingresar a la plaza de Bolívar, pero al verse junto a otros manifestantes rodeada por el Esmad, salió por la calle 11 hacia la carrera novena.

"Si la Policía no hubiese adelantado una estrategia de hostigamiento, de persecución y de aplastamiento de la protesta pública, todo hubiese transcurrido normalmente en la plaza", opina en la columna sobre ese y otros hechos que ocurrieron antes y después, el sábado 23 de noviembre.

¿Qué se espera?

Por último, respecto a lo que cuenta Leguizamón en el video, que algunos oficiales en el CAI gritaban: "¡Que viva la dictadura!", dice que no parecía una broma. "Siempre estuvieron serios".

Siente temor por lo que pueda pasar, ya que ha recibido comentarios en los que le dicen 'guerrillero', 'mentiroso' o que está armando un 'grupo de adoctrinamiento'.

Según él, solo quiere denunciar para que aquellos actos no acallen a las personas que protestan pacíficamente. 

Y por mi parte entiendo que, así como no todos los manifestantes somos merecedores de ser detenidos, tampoco todos los integrantes de la Fuerza Pública son lo que les gritan en las protestas. ¿Qué sentido tiene replicar lo que criticamos?

EL TIEMPO

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