‘La gente tiene motivos para sentirse más segura en Bogotá’: Mejía

‘La gente tiene motivos para sentirse más segura en Bogotá’: Mejía

El Secretario de Seguridad habla de los retos de la entidad y de sus obsesiones como funcionario.

Daniel Mejía

Daniel Mejía Londoño es el secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, desde el pasado primero de octubre del 2016.

Foto:

Secretaría Seguridad

16 de diciembre 2017 , 10:00 p.m.

El secretario de Seguridad de Bogotá, Daniel Mejía, se levanta todos los días a las 6 de la mañana para despachar a sus hijos al colegio. Luego, si hay tiempo, hace un poco de ejercicio y sobre las 8 de la mañana inicia las labores del que es quizá uno de los puestos más exigentes de la ciudad. Está a cargo de la entidad más nueva del Distrito, que nació el primero de octubre del 2016 y, pese a eso, ha logrado reducir los homicidios a cifras históricas.

También cayeron los principales delitos de alto impacto, como el hurto a viviendas, a motos, carros y comercio. Sin embargo, el atraco callejero, que está disparado, es su dolor de cabeza, entre otras, porque es el principal responsable de que los bogotanos, pese a los avances, se sientan inseguros en las calles.

¿Cómo va la joven Secretaría de Seguridad?

Bien, hay dos temas importantes. Uno, las cifras objetivas y subjetivas de criminalidad, los resultados concretos y visibles, tenemos una reducción en los homicidios entre el 13 y el 14 por ciento, y eso significa que hemos salvado más de 150 vidas este año. Si la tendencia continúa, vamos a terminar el 2017 con un mínimo histórico. Es la cifra más baja de todas las ciudades grandes del país.

¿Cómo recibió la ciudad?


Con una tasa de 17,2 homicidios por cada 100.000 habitantes al cierre del 2015, el año pasado fue 15,8 y este año vamos a terminar sobre el 13,8, una reducción de dos puntos en la tasa. Es el mejor registro desde hace 50 años.

¿Cómo estamos frente a otras ciudades del continente?

En Latinoamérica hay de todo, Montevideo en Uruguay o Santiago de Chile están por debajo de los cinco homicidios por cada 100.000 habitantes. Caracas, que hoy es la ciudad más violenta del mundo, está por encima de 100 muertos por 100.000 habitantes. Recuerde que el país, por allá en 1992, 1993, tuvo una tasa de 72, 73 homicidios por cada 100.000.

¿Cómo lograron estas reducciones?

Es principalmente por el trabajo articulado –que es un lineamiento del alcalde Enrique Peñalosa– con la Fiscalía, la Policía y en algunos temas con la Brigada XIII del Ejército. Eso no se daba en el pasado, los resultados los explicamos en las políticas de control porque trabajamos en equipo, también tenemos intervenciones en sitios críticos, fueron 754 puntos calientes intervenidos y que de acuerdo con la evaluación de impacto, tuvo efectos positivos. Igualmente contamos con programas de prevención en el consumo problemático de alcohol, entornos seguros de los colegios y todo esto suma para tener un mejor resultado.

Hay una zona crítica, de la calle 6.ª a la 72 y entre la Caracas y la 7.ª , y nos estamos enfocando ahí

Caen los homicidios, pero suben los atracos en la calle, ¿qué hacer?

Para este tema estamos apoyando a la Fiscalía y a la Policía que están unificando sus bases de datos y hay un cambio estadístico que no permite comparar cifras del 2016 con las del 2017, pero sí hay un aumento evidente en el delito del hurto a personas. Hay una zona crítica, de la calle 6.ª a la 72 y entre la Caracas y la 7.ª , y nos estamos enfocando ahí, también sobre criminales reincidentes, personas que como lo hemos debatido han sido capturadas y dejadas en libertad constantemente. Por ejemplo, un hombre de 44 años que dentro de nuestros registros aparece que ha sido capturado 52 veces por el delito de hurto a personas. Hemos hecho un llamado respetuoso para que los jueces apoyen la seguridad ciudadana.

Y es que son los reincidentes son los que más delinquen…

Así es, estas personas hacen parte de estructuras criminales que se dedican a hurtar todo el día, en sus costos de operación yo supongo que deben tener contemplado que cada tanto van a ser capturados y que van a pasar 24 o 48 horas en una URI y que luego, al pasar ante un juez, los van a dejar libres por tratarse de un delito menor, pero que deja de ser menor cuando se comente a mano armada o es reincidente. Hay que dar un debate frente a la reincidencia y los delitos que se cometen con armas.

¿La justicia opera correctamente?

En el caso del asesinato del niño Dylan la reacción fue rápida, en 42 días, pero mucha gente dice que por qué no lo capturan ya. El agresor estaba identificado a los cinco días de cometido el delito, pero donde uno se ponga a capturarlo sin tener todas las pruebas, se lleva ante el juez de control de garantías y lo deja libre. En el caso del atentado del Andino, nosotros sabíamos quiénes eran los responsables en 48 horas, y nos demoramos en capturarlos varias semanas porque donde les hubiéramos echado mano, aunque teníamos todos los indicios que los daban como responsables, si los llevamos a un juez, le aseguro que los deja libres.

¿Cuáles son sus obsesiones?

Una, la eficiencia, es una palabra que no se escucha mucho en los debates de políticas públicas, se usa más en el sector privado. El alcalde Peñalosa apoyó que se aumentaran los recursos para el sector. Eso es un compromiso de ser eficientes y transparentes, significa invertir cada peso en donde el retorno social sea el más alto posible. Y la segunda, continuar la reducción de delitos. El año pasado logramos bajar en todos menos en hurto a automotores, este año han caído todos menos el hurto a personas. Es una obsesión y no se logra solo con control o prevención, hay que hacer las dos cosas, hay que tener mano dura, pero también hay que hacer prevención con los jóvenes que están entrando al mundo del crimen.

¿Es un problema administrar la seguridad desde una entidad tan nueva?

Más que un problema, lo veo como una oportunidad de crear una entidad eficiente que use bien la plata que se le asigna, tanto con su personal como en sus recursos físicos. Es una oportunidad para crear una entidad transparente que esté al servicio de los ciudadanos. El reto y la parte problemática es lo que recibimos, como el contrato del comando de la Policía, que se firmó en el 2010 y que ya sabemos en qué estaba, que no se avanzó. Es una obra que en ese entonces costó $ 43.000 millones y que va costar reparar $ 25.000 millones y terminarla otros $ 60.000 millones. Lo mismo las benditas motos eléctricas que no sirvieron para nada, tocó darlas de baja casi a todas. Otro tema fueron las cámaras de vigilancia, la ciudad tenía 267 cámaras instaladas y funcionando, este año tenemos conectadas más de 1.400, vamos a un ritmo de instalación de 17 a 20 cámaras diarias.

¿Qué opina sobre las recientes encuestas sobre seguridad?

Cuando uno mira las encuestas, cuando preguntan si usted ha sido víctima de un delito se mantiene estable o baja ligeramente. Cuando interrogan si un familiar ha sido víctima, baja. Sobre la percepción en el barrio, ha mejorado, pero cuando preguntan si cree que Bogotá es más segura o insegura, la percepción global es de inseguridad. Tenemos que trabajar más en mostrar lo que estamos haciendo, la gente tiene motivos para sentirse más segura. Sin embargo, el alcalde ha dicho que bajar estas cifras no significa que todo esté resuelto. Que se hayan salvado 150 vidas no significa que ya no hay homicidios, claro que hay, en promedio en la ciudad suceden 3,2 homicidios cada día, pero llevamos 28 días sin homicidios este año, ese número aumentó, es 30 % superior al año pasado, eso no significa que se haya acabado, significa que vamos por el camino a mejorar.

¿Tenemos responsabilidad los medios en la percepción de inseguridad?

Yo creo en la libertad de prensa, los noticieros son libres de abrir con la noticia que quieran. Sea un homicidio, un atraco o una jornada en una casa de justicia. Pero sí es verdad que si uno mira el noticiero y se da cuenta que hubo un atraco en un supermercado y sale el video, cualquiera de nosotros se siente inseguro, pero no podemos decir que no abran con eso, porque es real que ocurrió.

Hubo cambios en la restricción de la venta de licor, ¿por qué?

Cambiamos la restricción, ya no va hasta las 10 a. m. sino hasta las 7 a. m. porque miramos las cifras de criminalidad asociadas al consumo problemático del alcohol, y es cierto en las noches y las madrugadas, pero no en la mañana. Mucha gente que está organizando un almuerzo en su casa va a un lugar a comprar un vino y no puede, o unas cervezas para estar con unos amigos en la tarde. No creo en esas restricciones mucho, salvo lo que tocó en el entorno de El Campín por la final. Lo que sí es cierto es que hay una parte de la población que no sabe tomar licor.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO
Twitter: @oscarmurillom

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.