¿Cuál es la herencia cultural de Enrique Peñalosa para Bogotá?

¿Cuál es la herencia cultural de Enrique Peñalosa para Bogotá?

Entrevista con la secretaria de Cultura, Recreación y Deporte del Distrito, María Claudia López.

María Claudia López

María Claudia López ha liderado el plan de crecimiento de la infraestructura cultural en Bogotá.

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Cortesía Secretaría de Cultura

Por: María Isabel Rueda
22 de diciembre 2019 , 10:06 p.m.

¿En la alcaldía de Enrique Peñalosa, en Bogotá hubo solo cemento, o también hubo espacio para la cultura?

No, hubo mucho espacio para lo social, para la cultura, y eso en primera medida se refleja en el presupuesto. Que en estos cuatro años es histórico, porque nunca antes había habido una inversión tan grande en el sector.

¿De cuánto fue esa inversión?

Alcanzó los 3,6 billones de pesos, incluyendo cultura, recreación y deporte, y de eso, solo para cultura fueron 1,5 billones de pesos. En el cuatrienio anterior no superó los 700.000 millones de pesos.

¿En qué se invirtió todo ese dinero?

Por obvias razones, la inversión más grande está en infraestructura cultural, recreativa y deportiva. Es infraestructura pública que propende al encuentro en igualdad de condiciones de todas las personas. En primer lugar le puedo mencionar la Cinemateca de Bogotá.

La cinemateca ya existía...

Sí existía, al lado del teatro Jorge Eliécer Gaitán, pero era como una sala alterna, con capacidad para casi 200 personas. Esta nueva Cinemateca tiene cuatro salas, la más grande de ellas con capacidad para 250 personas; una de las otras tres salas es polivalente, quiere decir que yo puedo quitarle la silletería retráctil y disponer ese espacio, por ejemplo, para una ‘performance’, o para hacer otro tipo de actividades culturales, como conciertos, una obra de teatro...

Y se acaba de inaugurar el Teatro Mayor del Sur, como ya lo apodan sus vecinos de Ciudad Bolívar...

Sí. Me habla del teatro El Ensueño, en Ciudad Bolívar, que tiene capacidad para unas 850 personas, y lo llaman así porque la tramoya es más grande que la del Julio Mario Santo Domingo, lo cual quiere decir que podrá presentar grandes producciones, ópera, la Filarmónica ensamblada, por ejemplo, con la Sinfónica; es maravilloso.

Tenemos además en construcción tres obras muy importantes alrededor de las pilonas de TransMiCable. Son dos centros de formación artística y cultural en las pilonas 10 y 20, y en la última estación, que es la del Mirador del Paraíso, hay un museo que va a estar dedicado a la autoconstrucción de la ciudad.

Tenemos lo que se llama Nodo la Concordia, donde está la galería Santa Fe, donde se inauguró el Salón Nacional de Artistas, y arriba está la plaza de mercado, que va a ser claramente un atractivo turístico.

En el balance que ustedes presentan hay un capítulo especial llamado ‘Cultura ciudadana para la convivencia’. Desde que Mockus pasó por la Alcaldía, no oíamos hablar de eso.

La ciudad necesitaba recobrar ese aprecio que tiene que ver con cultura ciudadana, y con cambio cultural y cambio de comportamientos. Cuando llegamos vimos que, claramente, el tema no estaba siendo abordado por la Administración, y que teníamos que tener primero una institucionalidad, y por eso creamos la Dirección de Cultura Ciudadana dentro de la Secretaría.

Nunca antes había habido una inversión tan grande en el sector. Alcanzó los 3,6 billones de pesos, incluyendo cultura, recreación y deporte, y de eso, solo para cultura fueron 1,5 billones de pesos

¿Pero cómo se relaciona la cultura con ese cambio de comportamiento ciudadano?

Todos los sectores de la Administración, y eso está en el Plan de Desarrollo del alcalde Enrique Peñalosa, tienen metas asociadas al cambio cultural. Le pongo el ejemplo de la movilidad: yo, por ejemplo, respeto las intersecciones viales, no me cuelo en TransMilenio, no me parqueo mal...

En otros aspectos, la cultura me debe servir para enviarles a los jóvenes el mensaje de que embarazarse tempranamente no es una buena opción por múltiples factores. Pero lo cultural también tiene que ver con que las personas que vayan al parque recojan lo que hacen sus mascotas. Y creamos unos premios de estímulo ciudadano.

¿En qué campos?

Creamos un portafolio de estímulos que contó con más de 11.000 millones de pesos. Un ejemplo concreto: TransMilenio puso 1.000 millones, para dar unas becas y premios a aquellos colectivos que se idearan de manera innovadora y creativa estrategias para que, por ejemplo, la gente haga fila en TransMilenio, que ceda la silla, que no se cuele...

Pero los paros nos dejaron la lección de que lo primero que buscan dañar algunos de los manifestantes es el servicio público...

Pregunta crucial: ¿por qué a TransMilenio, con todas las bondades probadas y comprobadas (de hecho, hay muchas ciudades del mundo que lo han copiado), la gente no lo quiere? Pero fíjese en que uno va a TransMiCable, y es lo que más se parece al sentimiento de apropiación de Medellín por su metro: uno no ve gente tirando basura. Es evidente que ahí nos faltó trabajo.

Bogotá es una ciudad grafiti. En algunos casos embellece la ciudad y en otros, la afea, la ensucia, y agrede las fachadas de los comercios o viviendas. ¿Cuál es el límite?

Es un tema muy complejo, porque el del grafiti no es solamente un tema de arte, de cultura. Quiero referirme al que no es vandálico o al que no destruye, pero el asunto del grafiti en sí mismo tiene un trasfondo que es no solamente cultural y social, por supuesto, sino también político y toca temas de educación y comunicación.

Manejar todo eso no es fácil. Sin embargo, sí creo que logramos avanzar mucho en esto. Bogotá ya tenía, de alguna forma, una tradición en algunos corredores como en la calle 26, donde ya había muestras de grafiti o de arte urbano responsable. Lo que hicimos fue buscar en las localidades de Bogotá a las mesas locales del grafiti, y con ellos trabajamos.

El nombre de ‘ciudad grafiti’ está dado por la alta concentración de grafitis que actualmente está en Puente Aranda, donde hay 101 murales, 5.800 metros cuadrados de arte urbano. El nombre nace de ahí.

Después de los últimos paros, la plaza de Bolívar y el monumento a los Héroes, por ejemplo, los dejaron vueltos nada...

Tenemos una brigada de atención a monumentos, que es de reacción inmediata, desde el Instituto Distrital de Patrimonio. No vamos a permitir que los monumentos que ha restaurado el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural los dañen irremediablemente. Entonces, nosotros llegamos y limpiamos. Esto es de largo aliento, y solo se va a lograr con un cambio cultural que se va dando poquito a poquito.

Bogotá ha sido famosa por sus festivales al parque y por sus escenarios de música en vivo. ¿Qué nos deja de balance?

Bueno, Bogotá tiene seis festivales. El más reconocido, grande, importante es Rock al Parque. Ninguna otra ciudad de América Latina tiene los festivales, a cielo abierto y gratuitos, de la envergadura e importancia de los que tiene Bogotá. Estos festivales nacieron en los años noventa, y lo que se ha ido haciendo a lo largo de las administraciones es fortalecerlos.

Dos requisitos fundamentales para el empuje de la cultura en una ciudad son su transparencia y su democratización. Que los dineros que se invierten sí lleguen a donde es y que haya cultura para todo el mundo, y no para las élites. ¿Cree que estos dos propósitos se cumplieron?

¿Qué encontramos cuando nosotros llegamos? Que somos siete las entidades vinculadas con el sector cultura, recreación y deportes, pero entre muchas de ellas no se hablaban. Lo que hicimos fue crear el portafolio distrital de estímulos. Al ciudadano poco le importa qué entidad le dé el recurso, lo que le importa es qué me ofrece la Alcaldía si soy músico, dramaturgo o escritor. Entregamos más de 4.000 estímulos en estos cuatro años, en becas, premios, pasantías y residencias artísticas.

¿Qué deja Peñalosa en materia de bibliotecas?

Bueno, avanzamos mucho con el plan distrital de lectura y escritura ‘Leer es volar’. Dejaremos la Red de Bibliotecas Públicas con 24, cuando la recibimos con 19. Biblioestaciones en el sistema TransMilenio, encontramos 6, dejamos 12. Puntos de lectura en plazas de mercado... ¿Quién se imagina encontrar un libro en una plaza de mercado? Pues montamos 12 puntos de lectura.

Generamos también algunas bibliotecas o pequeños puntos de lectura en salas de hospitales. Aumentamos la colección de libros. Creamos la Biblioteca Digital de Bogotá, que hoy tiene 3 millones de elementos, entre libros, videos, partituras de música.

Una joya de la corona de los bogotanos es la Orquesta Filarmónica de Bogotá. ¿Salió de los problemas que tenía hace unos años?

La Orquesta Filarmónica queda consolidada. Ha avanzado muchísimo: son siete agrupaciones que hacen como el ‘holding’ de orquestas de Bogotá. La orquesta es cada vez más altamente valorada por la ciudadanía, porque lo que ha hecho es ir y tocar en espacios en los que nadie se imaginaría: en el terminal de transportes, el aeropuerto, los parques, los colegios, las cárceles.

El proyecto educativo de la orquesta es impresionante. ¿Sabe cuántos niños se forman anualmente? 26.000 niños. De 32 colegios públicos, de 17 centros filarmónicos, y de 8 centros filarmónicos hospitalarios.

¿Qué es ‘Bogotá beneficia al artista mayor’? Suena muy atractivo.

El país estaba en deuda con el sector cultural. Desde el 2001, cuando se saca la ley que fija la estampilla Procultura, se dice que el 10 por ciento tiene que destinarse a la seguridad social de los artistas. Llegamos a la conclusión de que lo mejor sería algo relacionado con el tema pensional. Un beneficio económico periódico para las mujeres mayores de 57 años y los hombres de 62. La única condición es que realmente sean artistas, y 193 personas que ya calificaron comenzarán a recibir esa ayuda. El recaudo que Bogotá tiene para eso es casi de 20.000 millones de pesos.

Por ahí hay un instituto que no está muy contento con su labor, que es la Casa de Poesía Silva, toda una institución de la cultura bogotana, que siente que la abandonaron...

Empezamos a descubrir que los recursos iban siempre a los mismos proyectos, muchos de los cuales se quedaban cortos en calidad. Y decidimos que la gente tenía que concursar.

Entonces supongo que hubo quejosos...

Hubo quejosos que estaban acostumbrados a que les dábamos los recursos sin mayores exigencias, pero hubo otros que jamás habían tocado a la puerta, y recibieron por primera vez recursos. La Casa de Poesía Silva, en este último año, no pasó. Esa es la molestia.

Pero a ella, la administración Peñalosa le dio 1.048 millones de pesos. O sea, no es que no le haya dado nada. Su sede la tiene en comodato, y no le cobramos por usarla.

¿Entonces, secretaria, se va con la satisfacción del deber cumplido?

Las cifras demuestran cómo ha crecido la satisfacción de la ciudad por la oferta cultural de Bogotá. En el 2015 era 44 por ciento, y terminamos con 18 puntos por encima, es decir, hoy, el índice de satisfacción con la oferta cultural de la ciudad es del 62 por ciento. Crecer en estos cuatro años 18 puntos en la encuesta de percepción de Bogotá Cómo Vamos es de aplaudir.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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