¿Cuál es el problema con las palomas de la plaza de Bolívar?

¿Cuál es el problema con las palomas de la plaza de Bolívar?

El Distrito prohibió ayer la venta de maíz para alimentarlas. Aseguran que esto afecta su salud.

Palomas

Se calcula que cerca de 2 mil palomas rondan la plaza a diario buscando alimento. La cifra aumenta a más de 3.500 los fines de semana.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: Bogotá
12 de julio 2019 , 01:02 a.m.

Rosabel Gamba levantó su hogar a punta de la venta de maíz para palomas. Ayer, después de haber dedicado más de 40 años a este oficio, tuvo que guardar su producto y decirles adiós a sus amigas aladas: el Distrito prohibió vender maíz en la plaza de Bolívar. Quienes lo hagan serán multados.

Desde que rige la medida, policías y funcionarios del Distrito rondan la plaza, atentos a que no se venda ni un grano. Algunos vendedores, como Rosabel, temen por su futuro económico. “Mis cuatro hijos ya son adultos. Pero tengo un nieto que depende de mí. Yo vendía cada paquetico de maíz a mil pesos, tres por dos mil y, si los compradores eran niños, se los dejaba a 500 pesos. Por jornada podía hacer entre 70.000 y 100.000 pesos”, explica.

Rosabel tiene 64 años y hace más de 40 trabaja vendiendo distintos productos en la Plaza. Comenzó con gelatinas y helados pero, luego, se fijó en una oportunidad de negocio: “los turistas preguntaban por comida para las palomitas. Hice el experimento de traer unas 20 bolsitas de maíz. Como vi que se acababan rápdio, traje más y terminé por dedicarme a esto. Bajo caminando desde el barrio Belén y trabajo de 8 a.m. a 5 p.m.”, narra.

Lo que Rosabel no sabía es que este maíz hace daño a las palomas que, a su vez, afectan el espacio público y a los ciudadanos que pasan por la Plaza.

Por eso, la Alcaldía de Bogotá ordenó una intervención integral de la Plaza de Bolívar con motivo de los preparativos para la celebración del Bicentenario. 

"Después de un año de diálogo con los vendedores, solo hemos logrado que tres de 14 nos afecten la oferta social y opten por otras opciones de trabajo. Lo que hacemos a partir de hoy es restringir todo tipo de productos. Además  estaremos haciendo un proceso de sensibilización sobre el valor del patrimonio de la plaza, sobre los efectos negativos de alimentar a las palomas, entre otros aspectos", explicó Iván Casas, secretario de Gobierno, entidad que lideró el operativo. 

Palomas

Rosabel Gamba lleva más de 40 años en la Plaza. Incluso, recibió de manos del alcalde un chaleco para trabajar.

Foto:

Ana Puentes

¿Qué pasa con el maíz?

Cerca de 2.000 palomas rondan a diario, entre semana, la plaza de Bolívar. Pero el número aumenta a 3.500 los fines de semana, momento en que más turistas vienen a alimentarlas. Es decir, a más maíz, más palomas, y a más palomas, más riesgos para la salud pública, según el concepto del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idpyba).

“Hay una sobrepoblación de palomas por una sobreoferta alimenticia. Y, de hecho, llenarlas de maíz les produce un daño mayor: no reciben proteína ni los nutrientes necesarios. Por eso son aves delgadas y con bajas defensas”, explica Clara Sandoval, directora del Idpyba, entidad que adelanta, desde hace más de un año, un diagnóstico clínico, ambiental y social de la población de palomas de la plaza de Bolívar. Este estudio reveló que el 52 % de los animales están enfermos.

“Darles de comer a las palomas no es un acto de bienestar, es una acción de explotación económica para atraer turistas”, denunció Sandoval, y agregó que la sobrepoblación de palomas ha terminado por desplazar a especies como tórtolas, colibríes y copetones.

Palomas

Una exposición fotográfica hace parte de las acciones pedagógicas que buscan disuadir a los ciudadanos de alimentar a las palomas.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

“Prohibimos vender maíz no para eliminarlas, sino para disminuir la concentración y obligarlas a que busquen semillas y comida en otros puntos”, añade Sandoval.

Y esta no ha sido la única medida que se ha tomado pensando en el bienestar de los animales, los ciudadanos y en la protección del espacio público.

Desde 2018, 469 palomas de la plaza han sido revisadas en el Centro de Atención, se han realizado adecuaciones en edificios de la plaza para evitar que aniden y se ha hecho pedagogía con la ciudadanía para explicar los efectos negativos de darles alimentos que no hacen parte de su dieta.

Un riesgo en salud pública

Gustavo Cuadros, biólogo e investigador de la Universidad de La Salle, ha estudiado por más de 30 años los ácaros y sus efectos sobre la salud humana, y ha advertido que las palomas son sus portadoras.

“Su alimentación deficiente a base de maíz las hace propensas a ser afectadas por agentes biológicos. Entre ellos, los ácaros, que pueden producir asma, rinitis y dermatitis pruriginosa. Esto es un riesgo altísimo para la salud pública”, detalla Cuadros, quien ha investigado por cuenta propia y con palomas en mano las enfermedades producidas por ácaros.

"La Plaza de Bolívar se vuelve un foco de contaminación. Cuando el ave vuela, suelta los ácaros, usted se los lleva a casa y ahí comienzan los problemas de salud", añade Cuadros. 

Viviana Méndez, veterinaria y especialista en epidemiología, también se refiere al tema: “Estos animales son reservorios de psitacosis, salmonela y toxoplasmosis. Por eso evitar la venta de maíz es clave. Si disminuye la fuente de alimento, reducensu nivel reproductivo. Tienen menos polluelos, porque hay que buscar el alimento más lejos. Van a invertir su energía en buscar comida, y no en reproducirse ni cuidar polluelos”.

Palomas

Los visitantes suelen comprar maíz para atraer a las palomas y tomarse fotos con ellas. 

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Como si fuera poco, el daño que hacen a las estructuras es millonario. Según el Instituto de Patrimonio, limpiar el excremento de paloma de la fachada patrimonial de la plaza cuesta 30 millones de pesos.

Por ahora, el Idpyba sigue evaluando métodos de protección de las palomas y los seres humanos. El uso de anticonceptivos se ha descartado porque podría, accidentalmente, poner en riesgo poblaciones de otras especies de aves.

Por su parte, el Instituto para la Economía Social (Ipes) les ofrece alternativas económicas a los 14 vendedores de maíz de la plaza. Hasta el momento, tres han aceptado la oferta: 2 se encuentran ubicados en la alternativa Emprendimiento Social y 1 en Quiosco.

Mientras tanto, por desconocimiento, o por costumbre, algunos visitantes de la plaza siguen dándoles de comer a las palomas. Ayer, algunos aún llevaban su propio maíz para lograr la icónica foto: palomas en mano y la catedral Primada de fondo.

BOGOTÁ

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