43 años de formación humana y cristiana en el colegio La Salle Bogotá

43 años de formación humana y cristiana en el colegio La Salle Bogotá

La educación Lasallista forma a sus estudiantes para afrontar los retos del siglo XXI.

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Los más pequeños cursan varias de sus asignaturas en un avión que usan como aula de clase.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Por: Bogotá 
14 de febrero 2019 , 08:31 p.m.

En el colegio de La Salle, los estudiantes más pequeños tienen a su disposición la Magic City (ciudad mágica) y hasta un avión que se usa como salón de clases. Allí aprenden a través de la experiencia, sentidos y emociones que les proporcionan los elementos didácticos de estas aulas.

Como estrategia educativa para afrontar el siglo XXI, esta institución ubicada en la calle 170 n.° 12-10 de Bogotá implementa novedosos espacios de enseñanza en los que los alumnos interactúan con el ambiente que los rodea de acuerdo con la materia que cursen. Así, cuando se sientan al lado de la cafetería hablan de finanzas o economía, en los kioscos se inspiran en artes, o su clase de biología se dicta en alguna de las más de 14 hectáreas de zonas verdes que tiene el colegio a disposición de los lasallistas.

Orientados hacia el humanismo, con un enfoque de “aprendizaje significativo mediado” como modelo pedagógico, el rector, Hermano Carlos Alberto Rodas, afirma que los alumnos tienen la oportunidad de estructurar, desarrollar, fortalecer sus conocimientos y habilidades a través del hacer, saber y ser. “Por medio de la comparación, el estudiante entiende que lo que aprende no es solo para memorizar sino para aplicarlo en su vida cotidiana”.

En este sentido, a través de las llamadas ‘profundizaciones’, el colegio les brinda a sus estudiantes de grados 10 y 11 la posibilidad de escoger asignaturas que sean afines a ellos y se adapten a su proyecto de vida. Por eso se ofrecen cinco líneas de estudio, de las que eligen una para cursar durante los dos últimos grados de bachillerato, como las matemáticas para ingeniería y administración; ciencias, que apunta a medicina, biología y microbiología; sociales, enfocada en pensamiento crítico y ciencias políticas; comunicación, dedicada al periodismo, y tecnológica, que se centra en la robótica y la aplicación de lo digital.

Por medio de la comparación, el estudiante entiende que lo que aprende no es solo para memorizar sino para aplicarlo en su vida cotidiana

Para Valeria Díaz González, estudiante de grado 11, “este modelo de enseñanza es importante en la medida en que me ayuda a desarrollar conocimientos más profundos de mi carrera profesional, y a llegar segura de lo quiero a la universidad”.

Luego de ser fundado, hace 43 años, y de acuerdo con la realidad que actualmente vive el país, el colegio de La Salle Bogotá se volvió el Proyecto Educativo Institucional (PEI): “Se renueva para aportar a la paz”. El propósito de esta implementación es que lo educandos sean protagonistas en la resolución de conflictos, comenta el hermano rector Carlos Rodas.

Esta es la razón principal por la que este año se creó el proyecto de convivencia escolar ‘Pensar y ser para vivir juntos’. El asesor académico Wilman Sepúlveda cuenta que allí, con el acompañamiento del ‘ángel custodio’ o director de curso, los estudiantes de todos los grados evalúan, durante los últimos 15 minutos de la jornada escolar, la convivencia mediante el uso de un termómetro ubicado en cada aula.

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Los más pequeños del colegio aprovechan su tiempo en la Magic City (ciudad mágica) para aprender de las experiencias que viven allí.

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Rodrigo Sepúlveda

“Para nosotros, la persona es primero”, sostiene el rector; por eso, uno de los principios en la formación lasallista mixta es el ‘horizonte educativo pastoral’, una apuesta centrada en la enseñanza humanista y espiritual, “más que en el saber por saber”, desde la religión cristiana-católica que profesa el colegio.

Esa formación integral también se refleja en el rendimiento académico de los estudiantes del colegio La Salle, por lo que un alto porcentaje ingresa a las mejores universidades del país. Además, esto se observa en los resultados de las pruebas Saber 11, las cuales han clasificado el colegio en nivel A+.

Igualmente, para fortalecer el futuro profesional de sus egresados, esta institución tiene convenios con la Universidad de La Salle, el Rosario, Javeriana, Externado, Sergio Arboleda, y a nivel internacional con aquellas que pertenecen a la congregación lasallista.

Como parte de su educación en valores, el llamado ‘jean day’ (día de yin) se convierte para esta institución en el Día de la Solidaridad Lasallista. El dinero que los estudiantes aportan y se recolecta en esta actividad se invierte en la Fundación Hermano Miguel, donde el presidente y el vicepresidente son alumnos del grado 11. Ellos asumen sus roles y se encargan de la administración de este establecimiento sin ánimo de lucro, en compañía y con la asesoría de los docentes encargados.

En el área de educación artística que cursan los estudiantes de grados 6 a 11, el colegio de La Salle ofrece varias modalidades que ellos pueden seleccionar de acuerdo con sus gustos, habilidades y necesidades. Por eso se ofrece dibujo técnico, danzas, televisión, artes escénicas y banda sinfónica, que para el asesor académico Wilman Sepúlveda “forman sus capacidades del aprender haciendo”.

Ideas religiosas en la academia son claves

El colegio de La Salle hace parte de una red de colegios con formación pastoral en más de 80 países del mundo.

Esta institución hereda su carácter evangelizador de la escuela lasallista fundada alrededor del año 1680 con el propósito de impartir una formación humana y cristiana, combinando la academia y el aprendizaje de un arte para la vida, como lo manifestaba su fundador, San Juan Bautista de La Salle: “La escuela lugar de salvación”, sostiene el rector, Hermano Carlos Alberto Rodas.

Es así como se construye el enfoque lasallista hacia la pastoral, que además de brindar la formación religiosa, para Ernesto Neira, coordinador pedagógico “busca que sus estudiantes sean exitosos y felices encontrándose a ellos mismos”.

En Colombia, los colegios lasallistas están divididos en dos distritos. Para el de Bogotá, al que pertenece esta institución, se constituyó un movimiento juvenil llamado Indivisa Manent (expresión latina que significa ‘lo unido permanece’), en el cual los niños y jóvenes se educan en liderazgo, animación de grupos y catequesis de primera comunión o de confirmación. Así mismo, viven y fomentan los valores de la fe, fraternidad y el servicio hacia los demás.

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Los estudiantes aprovechan los espacios innovadores de enseñanza que el colegio les ofrece.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda

El rector sostiene que a nivel nacional se reúnen jóvenes de todos los colegios lasallistas que pertenecen a este movimiento para recibir formación, y luego regresan a cada alma mater para compartir lo aprendido con los estudiantes interesados en la pastoral.

El marco del ‘Horizonte educativo-pastoral’, que traza el camino de “hacia dónde va el colegio”, se centra en que esta experiencia se viva en las aulas de clase. Por eso, cada coordinación de grupo recibe el nombre de los grupos de la pastoral de acuerdo con las edades y niveles que cursan los estudiantes: ‘Coronas’: alumnos de los grados prejardín a 1°.; ‘Chevrones’: niños de grados 2 a 5 de primaria; ‘Torres almenadas’: cursos 6.° y 7.°; ‘Leones rampantes’: grados 8 y 9, y ‘Bases’: estudiantes de grados 10 y 11, quienes lideran el proceso pastoral.

Cualquier estudiante, y de manera voluntaria, puede hacer parte del grupo juvenil Indivisa Manent. Se reúnen al final de la semana para organizar sus actividades, proyectarse, reflexionar, orar y programar salidas pedagógicas en las cuales se crean lazos de amistad e identidad con el lasallismo. También los une la formación ética que se proyecta en su futuro profesional.

Educación multilingüe

A través de una propuesta innovadora, el colegio de La Salle Bogotá inició en el 2015 la implementación de la educación bilingüe nacional.

De esta manera, en primaria, de las 35 horas semanales que estudian, 20 las cursan en esta segunda lengua a través de las asignaturas de ciencias naturales, ciencias sociales, matemáticas, educación ética e inglés. Un proyecto que continuará hasta cubrir todos los grados de la educación básica. Mientras que para los estudiantes de bachillerato, grados 6 a 11, se enseña con énfasis en este idioma a través de ocho horas semanales.

Sin embargo, Ernesto Neira, coordinador pedagógico, sostiene que para para fortalecer esta habilidad comunicativa, en el Colegio “existen dos modalidades que se dividen en básico y avanzado, de acuerdo con el nivel que tenga cada alumno, por lo que a quienes dominan esta segunda lengua se les da mayor profundización”.

En esta misma línea, para el año 2019, el colegio pasa a una educación multilingüe en la cual el idioma francés se ofrece para aquellos estudiantes de grados 10 y 11 que ya tengan aprobado el nivel B2 en inglés según la clasificación del Marco común europeo de referencia para las lenguas.

Formación que se complementa con los programas de inmersión en Canadá y Estados Unidos.

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