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José Arcila abrió la puerta grande
José Arcila

El torero colombiano José Arcila.

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Carlos Ortega. EFE

José Arcila abrió la puerta grande

El joven torero cortó tres orejas y se fue en hombros este sábado en la Santamaría.

La amazona de turno este sábado, en la plaza de Santamaría, era una amazonita. Una niña como de ocho años, en un caballo blanco, educado, que hacía el piaffé. Terminado el paseíllo, los dos, caballista y caballo hicieron un giro en el centro y se fueron bajo una ovación.

Con una plaza ocupada por unas 3.500 personas, se rindió un minuto de silencio en memoria de don Antonio García, criador mayor de la ganadería de turno, Vistahermosa, que envió una corrida pareja, bien presentada, uno de cuyos pupilos, el primero, fue bravo y se le dio la vuelta al ruedo. Fue bueno el segundo y sirvió el cuarto. Dos fueron mansos de carpintería. Es decir, que buscaron las tablas.

Triunfó el torero José Arcila, quien cortó tres orejas y se fue en hombros. Es un torero joven, distinto. En su primero hubo arte en la capa, un par de verónicas lentas y media de corte añejo, como es su estilo en el ruedo. Brindó al público, y, dicen que como hacía ‘El Gallo’, pidió una silla y quiso comenzar sentado. Sobró la silla, estorbó. Hasta el toro, fastidiado y bravo, intentó lanzarla al callejón.

Ya en los medios, Arcila toreó largo, con temple y suavidad sobre la mano diestra, mientras la banda lo acompañaba, ante un toro noble y repetidor, que metía la cara abajo. Hubo arte. Por naturales, un par de tanditas. Redondeó una faena importante. Y como mató de un espadazo sin puntilla, cortó dos orejas, a petición del público.

En su segundo volvió a lancear por verónicas, con un ojo en el tendido y el otro en el cuerno de un toro cárdeno, que cogió a James Peña, en un par de banderillas. Por suerte no se llevó la cornada. Comenzó con mandones pases doblando una rodilla y compuso una buena faena sobre ambas manos. Para recodar unos naturales hondos. En un instante el toro, que era enrazado, lo tiró al aire y ya en la arena le buscó la cara. Por fortuna no pasó de la angustia. Mata fácil. Un espadazo y paseó otra oreja.

Confirmó la alternativa en Bogotá el caleño David Martínez con un toro que se frenaba en la capa y peleó en el caballo. David puso banderillas, que no le salieron muy lucidas, para luego brindar a la empresa, a Jairo Antonio Castro y a su padre. La faena, intermitente, tuvo buen toreo sobre la mano izquierda. Pero no se confió y no despegó. Algunos gritaron “toro”, “toro”. Y había toro. Mató de una estocada desprendida. Al bravo le dieron la vuelta al ruedo.

En su segundo hubo momentos toreros. Porque salió a poner ganas. Toreó quieto y templado con la capa. E invitó a José Garrido y a Ricardo Santana a poner banderillas. Fue un tercio bello, un momento de gran sentir taurino. Y comenzó de rodillas por derecha. Olía a oreja a fuego lento, pero el toro cambió. Echó la cara arriba. Servía por el pitón izquierdo y David pegó muy buenos naturales. Mas el toro se volvió andarín y manseó. Y él perdió la muleta y la ilusión. Mató de un espadazo.

A Moreno Muñoz le tocaron en mala suerte los dos garbanzos negros del encierro. Calcados. El primero, brindado al médico Rodrigo Rojas, la mano salvadora luego de la feroz cornada hace seis meses en Puente Piedra, fue un toro parado, al que mucho hizo al robarle unos buenos pases. Pero no había cómo. Estocada sin puntilla y pitos al toro.

Su segundo, ‘Pajarito’, se quiso volar del caballo. Y así todo el rato. Matarlo fue una cacería. Hasta que sonaron los tres avisos, cuando pajarito caía del gajo de la vida. Regaló un séptimo de la divisa de Ernesto González, que no fue mucho más. Embestía rebrincado y se entableró. Moreno pinchó. Pero, como los ciclistas, venía pinchado desde la mañana en el sorteo.

Hubo pares de banderillas de gran exposición, como unas de El Piña, de Jaime Devia, de José Calvo y de Santana. Hubo cosas buenas, en una tarde muy entretenida.

Y este domingo: cartelazo que le apunta al arte. Castella, Roca Rey y Juan de Castilla, con toros de Juan Bernardo Caicedo.

LUIS NOÉ OCHOA

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