En medio de desmanes, Corabastos busca salida a crisis por covid-19

En medio de desmanes, Corabastos busca salida a crisis por covid-19

La noche del miércoles y la madrugada del jueves se registraron protestas en la central de abastos.

Corabastos

Custodiada por el Esmad, así amaneció la central de abastos este jueves, después de los desórdenes registrados la noche del miércoles.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Por: Redacción Bogotá
05 de junio 2020 , 01:06 p.m.

Desobediencia civil. Esa sería para Ómar Oróstegui, director de Bogotá Cómo Vamos, la razón por la cual el caos se apoderó en la madrugada de ayer, y por segunda vez en una semana, de Corabastos. Las protestas estarían motivadas, principalmente, por la necesidad de conseguir dinero y por la confusión de campesinos, coteros, zorreros e informales, quienes, debido a las medidas de bioseguridad implementadas, no pueden trabajar de la misma manera que lo hacían antes.

"Es muy difícil cambiar el comportamiento de las personas y sus hábitos, y más cuando su subsistencia depende de las actividades que hacen en Corabastos. Desde el cotero, el que cuida los carros, hasta el que vende tintos, son una población vulnerable que vive del día a día”, argumentó Oróstegui.

Sin embargo, los desmanes de la noche del miércoles y la madrugada de ayer estallaron cuando decenas de camiones cargados de alimentos, y provenientes de varias regiones del país, no pudieron vender sus productos porque algunas bodegas están operando al 50 % de su capacidad.

“No han dejado descargar nada, entonces en los carros se va a perder la comida. Llegaron más camiones porque estamos en cosecha y se está agrupando más gente”, manifestó un comerciante en medio de los desmanes al Noctámbulo de Citytv.

Desde esta semana, la gerencia de Corabastos, en coordinación con la Administración Distrital, decidió que las bodegas 13, 21, 24 y 25 operen al 50 por ciento, y a partir del próximo sábado serán cerradas por 15 días.

Por esta razón, y argumentando que no tenían a quien venderle los productos y que muchos de los que tienen se están dañando, los comerciantes de estas bodegas no permitieron el descargue de alimentos como la zanahoria, la arveja, la papa y la cebolla.

Cientos de agricultores y productores quedaron con sus camiones cargados y por esta razón habrían comenzado los desmanes. Fue necesaria la intervención de la Fuerza Pública. Incluso, hombres del Esmad hicieron presencia para controlar la situación.

César Pachón, representante a la Cámara por Boyacá, región que surte buena parte de los alimentos que llegan a la central de abastos, se ofreció como intermediario entre los comerciantes y cosecheros, la alcaldía de Bogotá, la gobernación de Cundinamarca y el Ministerio de Agricultura.

(Lea también: La historia del joven asesinado en su primer día como domiciliario)

“Necesitamos poder distribuir los alimentos, no se están pudiendo transportar las cosechas. Un tomate está valiendo 1.000 pesos en Bogotá y en Villa de Leyva y Sáchica no nos están comprando las cosechas de tomate”, manifestó el parlamentario.

Por lo pronto, muchos campesinos han tenido que vender sus productos a muy bajos precios, botarlos o regresar con ellos a sus regiones. Ante esta situación, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, manifestó que llevan dos meses acordando medidas “para proteger a los campesinos, a Corabastos y a Bogotá”.

“Esta noche (ayer) nuevamente estaré en Corabastos con la junta directiva, el Ministerio de Agricultura y la gobernación de Cundinamarca y comerciantes para concretar más pasos”, manifestó la mandataria.

(Además: Vigilante le enseña a leer a un ex habitante de calle en un hospital)

Por otro lado, y para apoyar a las comunidades de barrios aledaños a Corabastos como María Paz, Britalia y Tierra Buena, la Secretaría de Integración Social ha estado realizando recorridos identificando a quienes necesiten ayudas, y entregando mercados.

De hecho, desde el inicio de la cuarentena, se han entregado en la localidad de Kennedy 323.737 apoyos alimentarios, la tercera zona con más ayudas de este tipo, superada solo por Ciudad Bolívar y Usme.

Finalmente, inquieta, tal y como lo advirtió Mauricio Parra, gerente de Corabastos, que en medio de los desmanes que se han estado registrando haya la intención de un sector de generar caos y aprovecharse de la situación para hacer saqueos. Ante estas advertencias, las autoridades de seguridad de la ciudad han estado atentas a cómo avanza la implementación de las medidas sanitarias en este lugar.

Opciones para descentralizar Corabastos

En vista de la circulación del virus en la central mayorista de Bogotá, tanto el Distrito como la gobernación de Cundinamarca están evaluando opciones para mitigar el impacto en agricultores y comerciantes a través de la descentralización de Corabastos.

Se trata de un plan para crear circuitos satélites y puntos de acopio distribuidos en la ciudad a fin de garantizar el abastecimiento de alimentos y su distribución al resto del país.

La Gobernación le confirmó a EL TIEMPO que ya está trabajando con Corabastos en una estrategia que les permita a los pequeños productores vender directamente en los municipios de la Sabana, lo cual haría que se eliminen intermediarios y los productores mejorarían sus ingresos.

Además, ante el cierre de algunas bodegas de la central de abastos, el gobierno departamental planteó que todos los productos que llegaban a estos lugares puedan llegar ahora a la Sabana.

Por ejemplo, en el caso de la zanahoria, que en su mayoría se produce en la región de Sabana Occidente, la propuesta de la Gobernación es que se puedan abrir bodegas en Mosquera, Madrid o Funza, minimizando el costo de transporte y aumentando las ganancias para los campesinos, que son los que más se han visto afectados por la emergencia sanitaria en Corabastos.

Esta solución permitiría también que el transporte dentro de Bogotá sea más liviano, disminuyendo los recorridos y evitando el contagio entre la población. En el caso de las opciones dentro de Bogotá, el Distrito está concertando dos bodegas que serían ubicadas en el suroriente, y aunque esto todavía no es un hecho, podría convertirse en una solución a corto plazo.

(Le puede interesar: El restaurante más antiguo de Colombia cierra temporalmente)

Cabe destacar que la creación de centros de acopio en los alrededores de la ciudad es una necesidad que plantearon varios expertos antes de la pandemia, su construcción sería una solución a la movilidad en el suroccidente de la ciudad y traería un impacto positivo para la calidad del aire en Kennedy, la localidad más afectada por la contaminación.

San Victorino, ¿la otra bomba de tiempo?

Una de las zonas que parece haberse salido de control es el icónico San Victorino, una de las grandes plataformas comerciales de Bogotá que en los últimos días ha sido protagonista por el desorden y el incumplimiento de las normas de aislamiento.

San Victorino

Aunque el perímetro de San Victorino fue cerrado, los vendedores ambulantes se ubicaron en zonas aledañas.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Y es que si bien los centros comerciales están cerrados, las ventas ambulantes se apoderaron del sector. Ropa, comida, utensilios de cocina y hasta tapabocas que se miden una y otra vez los transeúntes hacen parte de las ventas que algunos ofrecen, sobre todo los miércoles y sábados, días en los que se realizaba el llamado ‘madrugón’.

La situación en el centro es delicada. Según las cifras de Saludata, la plataforma donde se llevan registros de los casos de covid-19, las localidades con mayor número de casos activos por cada 100.000 habitantes están allí. Los Mártires ocupa el primer lugar con 326,6, La Candelaria está de segunda con 279,4 y luego, Santa Fe, con 206,3.
Tanto ha sido el incumplimiento en San Victorino que la alcaldía local de Santa Fe comenzó ayer una jornada de sensibilización para evitar la propagación del contagio.

Con vallas cerraron el perímetro comercial del sector con el fin de tener control de acceso, de esta forma quienes entraban tenían que someterse a un control de la temperatura, cumplir con el protocolo de limpieza y desinfección y explicar cuál era el motivo de ingreso, y aunque la jornada disminuyó la cantidad de vendedores y transeúntes en la zona, no hizo que se fueran, sino que se ubicaron pocas cuadras fuera del perímetro sellado. Ante la situación, el Ipes está liderando un diálogo con algunos líderes de San Victorino para organizar las ventas ambulantes, pues según los grandes empresarios de la zona, ellos ya están adelantando protocolos para reabrir sus puertas; pero de no controlarse la aglomeración en el espacio público, la reapertura no sucedería.

BOGOTÁ
EL TIEMPO
Twitter: @BogotaET

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.