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Bogotá

Desertores de Guardia venezolana se dedican a ayudar a los más pobres

Los De la Fuente y Angie Gómez han repartido más de 300 almuerzos.

Los De la Fuente y Angie Gómez han repartido más de 300 almuerzos.

Foto:Hector Fabio Zamora

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Los De la Fuente saben qué es pasar hambre. Con sus ahorros dan almuerzos a los necesitados. 

“Cuando uno ha pasado hambre sabe que un plato de comida llega como una bendición del cielo”, esta es la reflexión que hace Jorge de la Fuente, un venezolano que con su hermano y su esposa ha entregado más de 300 almuerzos a los más necesitados del sur y el centro de Bogotá.
Jorge entró a la Guardia Nacional Bolivariana cuando tenía 18 años, allí llegó en compañía de su hermano, “para él era un sueño, yo me fui porque podía ganar dinero, en esa época ya tenía un hijo para mantener”, narra Jorge.
Él escaló rápidamente de rango, pasaba los cursos con facilidad y pronto llegó a ser escolta de un general. “Allá adentro todo cambió, empecé a ver cosas que me parecían inhumanas, injustas contra el pueblo”, relata.
Luego de cuatro años decidió desertar, salió a vacaciones y nunca volvió. Jorge desertó, se escondía al ver una patrulla, temía por su vida y por la de su familia, incluso le tocó mudarse por seguridad.
Con el paso de los meses la situación en Venezuela comenzó a empeorar. “Tomé la decisión de vender todo lo que tenía y venirme para Colombia a montar mi propio negocio y emprender”, afirma.
Así lo hizo. Luego de vender absolutamente todas sus pertenencias y convencer a quien en ese momento era su esposa de venir con él cruzaron la frontera.
En Cúcuta no los recibieron de manera muy amigable, “nos robaron quince millones de pesos, el dinero que había recogido de vender todo lo que tenía; quedé con cinco mil pesos en el bolsillo”, recuerda Jorge.
Como pudo atravesó medio país en un bus, llegó a Bogotá con su esposa, en el terminal le robaron una maleta y solo quedó con la ropa que tenía puesta.
“Por fortuna para mí, aquí tenía una tía, ella nos salvó la vida en ese momento”, cuenta. Con el paso de los meses y ante la falta de trabajo, la esposa de Jorge retornó a Venezuela. “Me quedé aquí, trabajé en la calle, en TransMilenio, vendía dulces, helados, audífonos, todo lo que podía”, asegura.
Jorge, Cristián y Angie entregan los almuerzos a los más necesitados en las calles de Bogotá.

Jorge, Cristián y Angie entregan los almuerzos a los más necesitados en las calles de Bogotá.

Foto:Hector Fabio Zamora

Pasó las duras y las maduras, cuenta que “había días en los que no comía nada, me sacaban de los paga diarios. Era un infierno”.
Así transcurrió su vida por algo más de dos años, hasta que finalmente logró conseguir un trabajo. “Fue como ver una luz al final del túnel, eso cambió mi vida”, añade.
Poco a poco se fue estabilizando y justo cuando tenía más proyectos y sueños, la pandemia del coronavirus llegó al país, Bogotá entró en cuarentena y los gritos de auxilio de los más vulnerables empezaron a aparecer.
Salía a la calle y mucha gente estaba pidiendo comida, era como verme a mí hace unos años. Había niños, adultos mayores, muchos que no tenían nada que comer”, asegura.
Al principio, la idea de ayudar era solo una intención que daba vueltas en su cabeza, pero los gritos de auxilio incrementaban a su alrededor y fue entonces cuando decidió sacar sus pocos ahorros para comprar comida, hacer almuerzos y repartirlos en las calles, todo esto de mano de su esposa Angie Gómez, quien ha sido su apoyo incondicional.
En la primera jornada entregaron 120 almuerzos, pero en ese momento Jorge notó que no tenía más dinero para comprar alimentos. El venezolano, camellador y aguerrido, decidió crear un canal de YouTube para pedir ayuda.
“Ahí fue cuando empecé a trabajar con mi hermano Cristian, quien también desertó de la Guardia, él era mi camarógrafo, grabé un video contando lo que estaba haciendo y lo que necesitaba, y empezaron a llegar donaciones”, relata.
Desde entonces, los tres trabajan incansablemente. Jorge prepara los alimentos y junto con Angie y Cristian salen a repartirlos.
“Se trata de demostrar que los buenos somos más y que en tiempos difíciles todos podemos ayudar sin importar la nacionalidad”, puntualiza.
Si usted quiere aportar a esta iniciativa, puede hacerlo poniéndose en contacto con Jorge a través de Instagram en @delafuentejorge o en el canal de Youtube jorgedelafuente.  
ANA MARÍA MONTOYA Z.
Redacción Bogotá
anamon@eltiempo.com
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