Densidad, el enemigo oculto de Bogotá en tiempos de pandemia

Densidad, el enemigo oculto de Bogotá en tiempos de pandemia

Kennedy es el mejor ejemplo, pero Teusaquillo y Chapinero no se quedan atrás. Expertos debaten.

Kennedy

La Alcaldía de Bogotá declaró en alerta naranja o zonas de cuidado especial a cuatro UPZ de la localidad de Kennedy. Así se vio este lunes el sector de Patio Bonito.

Foto:

Néstor Gómez. EL TIEMPO

Por: Guillermo Reinoso  Rodríguez
11 de mayo 2020 , 11:58 p.m.

Bogotá comenzó a darle un giro a la atención de la pandemia de covid-19. La estrategia ahora es concentrarse en zonas donde el virus circula con mayor rapidez y hay más contagios, como algunas áreas de Kennedy. Pero hay otras de varias localidades que están siendo seguidas de cerca por las autoridades sanitarias.

La idea de la alcaldía es cerrar literalmente durante 15 días zonas de esos sectores, como se hace desde el fin de semana con las UPZ Bavaria, Calandaima, Corabastos y Patio Bonito, con el propósito de que los residentes permanezcan aislados en sus casas, pero, sobre todo, para reducir al máximo el contacto entre personas.

La característica de algunas de las zonas en observación es la alta densidad de población y el hacinamiento de esta, que, como lo advierte un reciente informe de 'The New York Times' (NYT), son dos fenómenos que se convierten en estos momentos en un enemigo de ciudades pobladas y concentradas como Bogotá. La densidad está relacionada con el número de personas por kilómetro cuadrado, y el hacinamiento, con el número de hogares que comparten una vivienda.

En las UPZ de Patio Bonito y Corabastos se aprecian los dos factores. En la primera existe alta concentración de población –en 2018, un estudio de la Secretaría de Planeación la señalaba como la más densa de la ciudad–, y con mucha circulación de sus residentes en la calle. En Patio Bonito, Calandaima, Gran Britalia y Timiza, según indica hoy la entidad, la densidad de población es superior a 300 personas por hectárea.

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La segunda, Corabastos, es una zona con mucho comercio informal y una enorme actividad que gira en torno a la central mayorista, donde hace poco se detectaron 12 casos en una bodega.

A las afueras de la central también es común la presencia de recicladores, ventas ilegales de licor y consumidores y expendedores de alucinógenos. Además, en Kennedy, como lo advirtió la alcaldesa el domingo en EL TIEMPO, existe indisciplina de ciudadanos que no creen que se puedan contagiar y la necesidad de salir a rebuscarse el día a día.

La página Citymayors.com, que recopila información de las alcaldías de las 125 ciudades más pobladas del mundo, ubica a Bogotá como la novena más densa, con 13.500 habitantes por kilómetro cuadrado. La lista la encabeza Bombay (29.650), Calcuta (23.900), Karachi (18.900) y Lagos (18.150). Sin embargo, hay áreas en la capital colombiana que superan a varias del top 10. Es el caso de Bosa y Kennedy, con 28.075 y 25.606, respectivamente.

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La circulación del virus

El nuevo coronavirus es extremadamente contagioso y mortal, y cuanto más cerca vivamos o estemos unos de otros, mayor riesgo corremos de infectarnos. Es por eso que ante la reactivación de sectores como obras y construcción, manufactura y entidades distritales se están tomando previsiones con el fin de evitar aglomeraciones y se promueve el distanciamiento.

La publicación de NYT señala cómo los modelos del Laboratorio de Políticas del Hospital de Niños de Filadelfia y la Universidad de Pensilvania para rastrear y pronosticar brotes en 211 condados en 46 estados y en el distrito de Columbia concluyeron que estos dos fenómenos, ya sea en áreas muy pobladas en Nueva York o en una planta empacadora de carne en Dakota del Sur, son “los factores más importantes para determinar los estragos que puede causar el virus”.

El documento indica que después de una distribución por edades y preexistencias médicas, el riesgo de infección y muerte por covid-19 se dividió en dos grupos: uno, aquellos que están en áreas densamente pobladas, y dos, todos los demás. Cita, por ejemplo, que Nueva York y Chicago, con áreas grandes y muchos habitantes, tuvieron casi el doble de velocidad de transmisión en las primeras dos semanas de sus brotes que las áreas menos pobladas, como Birmingham, Alabama, o el área metropolitana de Portland, Oregón.

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Si bien en Bogotá estas variables se tienen en cuenta en el rastreo de contagios, también se les da igual o mayor peso a la edad de las personas de más de 60 años y a las comorbilidades (obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares e inmunológicas) como factores de riesgo.

Por eso, EL TIEMPO abre el debate sobre qué tanto están influyendo la densidad y el hacinamiento en la circulación y propagación del virus. Según el secretario de Salud, Alejandro Gómez, el rastreo se viene haciendo “como un todo, como si fuera homogéneo, como si la condición de riesgo fuera igual en todas partes”. Eso explica por qué las medidas de cuidado y confinamiento social han abarcado toda la ciudad.

Aunque Gómez había planteado la posibilidad de cuarentenas territoriales, solo hasta el sábado se empezó a desarrollar esta estrategia, mientras se van liberando las restricciones para algunos sectores. A esto se llegó, claro está, gracias a la mayor información georreferenciada que se ha ido acumulando en dos meses largos, desde que apareció el primer caso de covid-19 en la capital, y además con el aumento de pruebas: se pasó de 900 a 2.500 al día.

“El virus nunca se queda quieto, se traslada de un sitio a otro. Hemos encontrado que hay una circulación más alta y mayor riesgo de contagio en algunas zonas, y por eso la contención territorial es más estrecha en algunos polígonos”, señala el funcionario.

En la capital, el nuevo coronavirus apareció en el norte, en Usaquén, y se movió hacia la zona céntrica, como Chapinero, Barrios Unidos y Teusaquillo; luego pasó al suroccidente y ahora se encuentra en Kennedy, que después de Bosa es la que más población por kilómetro cuadrado tiene.

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“Son hipótesis que están siendo puestas sobre la mesa. Suena lógico que el hacinamiento puede ser un factor que ha ayudado, lo mismo que el acatamiento de las medidas de confinamiento. Pero también pueden haber factores detonantes de tipo muy especial en cada una de las localidades, como Corabastos, donde hay una cercanía de las personas mayor que en otros sitios”, puntualiza el secretario, quien dice que si bien tienen hipótesis de trabajo, no hay conclusiones.

El médico infectólogo Carlos Álvarez, coordinador nacional sobre el estudio de covid-19 de la OMS, considera que “la densidad de la población es un factor, pero también lo es la edad y las comorbilidades”.

A Álvarez le preocupa más el hacinamiento, pues eso significa que hay más personas cerca dentro de un espacio reducido. “Cuanto más hacinado esté usted, mayor riesgo tiene de contagiarse. Uno parte de un principio: una persona infectada es capaz de infectar a 3, pero si tiene una zona muy hacinada, puede ser que no sean 3 sino 5”, precisa.

Sin embargo, para este médico de la Clínica Colsánitas, el factor más importante para cualquier enfermedad es la pobreza, y en covid-19 se agrava con la edad. “No es lo mismo ser pobre y tener 20 años que 70”.

Adriana Córdoba, secretaria Distrital de Planeación, considera que una mayor densidad poblacional podría relacionarse con una mayor expansión de los casos; sin embargo, cree que “deben tenerse en cuenta otros elementos de las condiciones de vida de los hogares, como su composición demográfica o su condición de pobreza”.

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Una idea semejante tiene Ómar Oróstegui, director del programa Bogotá Cómo Vamos. “No solo es un problema de densidad y hacinamiento, sino de la calidad de la vivienda (como unidades sanitarias y cocina, materiales de construcción, ventilación y acceso a servicios públicos), que están asociadas a pobreza”.

Oróstegui señala que por lo mismo la vigilancia epidemiológica debería hacerse también en inquilinatos, con énfasis en el centro de la ciudad, en zonas como Santa Fe y Rafael Uribe Uribe.

Juan Guillermo Yunda, doctor en Planificación Regional y Diseño Urbano, dice que el hacinamiento es un mejor indicador para analizar los mayores contagios. Según el experto, la localidad con más densidad y con más hacinamiento es Bosa, y no tiene más casos. “En cambio, si la gente vive muy cerca, 4 personas en una habitación, por ejemplo, eso podría estar relacionado con mayor riesgo de contagio”.

Con 4.305 casos, Bogotá tiene el 37 % de los contagiados del país (11,613), y la localidad con más número de enfermos es Kennedy, con 846. Le siguen Suba, 448; Engativá, 368, y Bosa, 358. De hecho, la alcaldesa Claudia López destacó los resultados en la reducción de contagios respecto a otras ciudades del país. No obstante, dijo: “Esperamos que la reducción sea por mejor cuidado en Bogotá y no porque crece el contagio en otras ciudades”.

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Ojo con Teusaquillo y Chapinero

El experto urbanista Mario Noriega considera que la densidad de la población es un factor importante para tener en cuenta en la propagación del virus. “Es más fácil que uno se contagie en Teusaquillo y Chapinero que en Kennedy”, afirmó. Para él, no es acertado hablar de número de casos por localidades, sino de tasa, como se hace con todos los indicadores en salud.

Los cálculos de Noriega, quien ha estudiado en detalle la curva de contagio, indican que al cierre de la edición las localidades con mayor densidad de casos por población son Teusaquillo y Chapinero, con 105 y 100 por cada 100.000 habitantes. Luego, Kennedy (82), Puente Aranda (69) y Usaquén (61). “No se entiende por qué se cierra Kennedy y se dejan abiertos Teusaquillo y Chapinero”, advierte.

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Hacia dónde apuntar

Con todas las cosas positivas que pueda tener una ciudad densa (menor impacto ambiental, costos en infraestructura y facilidad para servicios), una pandemia plantea nuevos desafíos para Bogotá. Uno de ellos es qué tanto debe repensarse la ciudad.

Para Noriega, la densidad y otros factores van a “obligar” a que la ciudad se replantee en términos de densidad. “La solución la planteó la alcaldía: pensar en términos regionales, en una red de ciudades y no en seguir concentrando toda la población en Bogotá”.

En esto coincide Andrés Ortiz, exsecretario de Planeación de Bogotá, quien señala que es un debate urgente y pertinente. De acuerdo con él, “se necesita recuperar la integralidad del barrio, la ciudad de los 15 minutos, donde la mayor cantidad de personas pueda ir a pie o en bicicleta a trabajar, al colegio o al parque”.

Y que a la par otras ciudades se vayan volviendo polos de atracción. “Mientras Bogotá tenga la mayor oferta de empleo en Colombia, seguirá llegando gente en busca de oportunidades”. Y la pandemia, en busca de víctimas.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR DE BOGOTÁ@guirei24@BogotaET

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