En 48 años de vida, Corabastos enfrenta su mayor desafío

En 48 años de vida, Corabastos enfrenta su mayor desafío

El hallazgo de personas contagiadas con covid pone de presente la importancia de la plaza mayorista.

Coronabastos

Corabastos distribuye, en promedio, 8.500 toneladas de comida al día. Con 57 bodegas, es la central de abastos más grande del país.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Por: Guillermo Reinoso Rodríguez
25 de abril 2020 , 10:03 a.m.

Para conocer a Colombia no es sino ir a la central de abastos mayorista de Bogotá, Corabastos. Allí se consigue todo lo que se produce en el territorio nacional y mucho más. Por eso, esta plaza es fundamental para la seguridad alimentaria de la capital y del centro del país.

En sus 57 bodegas es posible conseguir productos que a lo largo de los años se han vuelto famosos. Es el caso de la cebolla cabezona de Aquitania, la piña de Lebrija, la naranja de Pacho, la yuca chirosa de Armenia, la yuca playera del Ariari, el banano criollo de Urabá, el borojó de San Andrés, la carne y el plátano de los Llanos, la panela de Villeta, el queso de Ubaté, la mojarra de la represa de Betania, el lulo y el arazá del Amazonas y de Belén de Umbría, la arveja verde de Sonsón, Samacá y Nariño; el ñame, el coco y el corozo de la costa Caribe, la papa criolla de Chipaque.

En fin, por donde se lo mire hay de todo y, como se dice popularmente, para todos los gustos y bolsillos. De hecho, allí no solo compran mayoristas, también hogares que los fines de semana se han acostumbrado a ir a la central a mercar y a degustar platos típicos y populares de diferentes regiones.

Pero, más allá de ser una reflejo de Colombia, Corabastos es la principal plaza de la ciudad y del país desde 1972, cuando fue inaugurada en el gobierno del presidente Misael Pastrana Borrero. Sin embargo, hoy enfrenta tal vez uno de sus mayores desafíos debido al hallazgo, el jueves pasado, de siete personas contagiadas con covid-19, la pandemia que afecta el planeta entero.

Todos esos infectados estaban en dos locales de la bodega 13 que fueron cerrados. Esas personas, que trabajan en la comercialización de papa, fueron enviadas obligatoriamente a cuarentena, y se les empezó a hacer seguimiento a quienes pudieron tener contacto con ellas.

Además, la central, con un área de 420.000 metros cuadrados, entró de inmediato en un proceso de lavado y desinfección integral que se repetirá este sábado desde las 4 de la tarde hasta el domingo a las 4 de la tarde, lapso en el cual no habrá ventas ni atención al público. Esa misma operación se repetirá, hasta nueva orden, cada ocho días.

A esto se sumaron acciones de bioseguridad como el uso obligatorio de tapabocas, la ubicación de puntos de suministro de gel antibacterial, medio centenar de lavamanos, un puesto de primeros auxilios, dos ambulancias y 30 auxiliares de enfermería, quienes estarán tomando la temperatura a todas las personas que pasen el peaje de la entrada. Una semana antes, como medida de prevención, se había establecido la restricción del ‘pico y género’ (los días pares, mujeres y los impares, hombres) para ingresar a ese espacio de compra y venta de productos perecederos y no perecederos.

A la central mayorista llegan todas las semanas 285 artículos de la canasta familiar, que son distribuidos por más de 5.300 comercializadores de víveres, entre grandes y pequeños, incluso minoristas, otra de las facetas de esta central, que tiene su mayor actividad los martes y los jueves.

desinfección corabastos

Los brigadistas de limpieza encargados de la desinfección de Corabastos.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Allí llegan diariamente entre 9.000 y 11.000 toneladas o más de alimentos, que son transportados aproximadamente en 1.400 camiones, muchos de los cuales con capacidad para transportar entre 4 y 6 toneladas y que pertenecen a pequeños transportadores o agricultores.

Las principales regiones que la proveen de sus productos son Cundinamarca, con un 46 por ciento, particularmente de hortalizas, verduras, tubérculos, frutas y panela. Le siguen Meta, con cítricos, carne, arroz, maíz, naranja, plátano y yuca; Boyacá, con cebolla, papa, manzana nacional, pera, ciruela; Tolima, con cítricos, maracuyá, mora, papaya, piña y arroz; Santander, con tomate, cebolla, fríjol y panela; Huila, con mojarra, maracuyá y cítricos, y Valle y Antioquia, con frutas.

Esto la ha convertido en un jugador clave en el abastecimiento de Bogotá –a través de 42 plazas de mercado minoristas y unas 50.000 tiendas y pequeños supermercados, y restaurantes y hoteles– y el centro del país, aunque desde allí también se envían víveres para los Santanderes, la costa Caribe, el Eje Cafetero y Valle y Cauca. Por eso mismo, los precios que se manejan en ella son referencia para muchas otras plazas y fruver de distintas regiones.

Y por si fuera poco, se estima que solo en Bogotá, Corabastos genera entre 60.000 y 70.000 empleos directos e indirectos, principalmente de las localidades de Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar y del vecino municipio de Soacha.

Corabastos

Dos bodegas fueron selladas después del reporte.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Como principal central mayorista del país –le siguen la Central Mayorista de Medellín, con cerca de 9.000 toneladas, y Cabaza, en Cali, con unas 4.200 toneladas–, la central bogotana es un regulador de precios, tanto en la capital como en casi todas las regiones.

De hecho, cuando se presentan fenómenos climáticos como heladas, inviernos o veranos intensos, que pueden provocar reducciones sensibles de la producción en algún producto, esa central se provee de diferentes zonas del territorio nacional y hasta de países vecinos, como Ecuador y Perú, así como de Chile, Argentina, México, Canadá e, incluso, China y Vietnam.

Y su otra faceta, la de plaza minorista, tiene una particularidad y es que quien compra allí encuentra desde artículos de muy buena calidad o de segunda. Pero además, todavía existe la cultura de la ñapa, del pague 1 kilo o un atado y lleve un cuarto o dos o tres unidades adicionales. Esto se ve en la llamada Gran Bodega y en las bodegas 18 y 23.

Todo esto ha hecho de Corabastos no solo una plaza estratégica para la seguridad alimentaria de la ciudad y del país, sino también como principal canal de distribución y regulador de precios y cosechas, aunque hoy se enfrenta tal vez a su mayor desafío en sus 48 años de vida: la covid-19.

Guillermo Reinoso Rodríguez
Editor de Bogotá
@guirei24

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