¿Bogotá va bien o mal en la atención de la pandemia?

¿Bogotá va bien o mal en la atención de la pandemia?

Expertos analizan los resultados de la ciudad en la lucha contra la propagación del covid-19.

vendedores ambualntes

Bogotá se encuentra en una fase de transición de la cuarentena a una apertura de muchos sectores.

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Néstor Gomez

Por: Guillermo Reinoso Rodríguez
14 de junio 2020 , 01:55 p.m.

Bogotá empezó a dejar la aplicación de forma estricta de la cuarentena para entrar a una nueva fase con más sectores en reactivación y muchas personas y vehículos transitando por sus calles. Pero con ello también se empiezan a hacer cortes de cuentas de cómo nos fue en esa primera etapa de aislamiento y si los resultados en la lucha contra el peligroso covid-19 eran o no los esperados.

Aunque hay quienes dicen que nos ha ido bien, pese a que la pandemia nos tomó por sorpresa, también existen sectores que piensan que la sacamos barata o que contamos con suerte. Incluso, se ha llegado a plantear equivocadamente en redes sociales y en algunos círculos que el nuevo coronavirus perdió la virulencia que tanto llegó a intimidar al principio.

Con más de 15.000 infectados, Bogotá tiene un poco más del 32 % de los contagiados en el país. Comenzó con una velocidad del 2,7, es decir, que por cada enfermo casi tres resultaban positivos –una tasa alta en consideración de los expertos–, luego fue bajando su aceleración hasta ubicarse en los últimos días entre 1,16 y 1,14, según las cifras del Instituto Nacional de Salud (INS).

Del total de casos, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), están hospitalizados el 5 % y reciben atención en unidad de cuidados intensivos el 1 %. A nivel de fallecidos –tal vez el indicador más contundente, pues de lo que se trata es de que no haya víctimas fatales o sean las menos posibles–, la tasa es de 43,78 por cada millón de habitantes. Esto es lo mismo que decir que muere el 2,33 % de cada 100 contagiados, con corte al pasado viernes.

(Le sugiero leer: ‘Si no nos llegan los ventiladores prometidos, no hay más UCI’: López).

Carlos Álvarez, infectólogo, vicepresidente de Salud de Colsánitas y quien asesora al Gobierno Nacional frente a la pandemia, explica de manera muy gráfica la situación en la que estamos: “Se han obtenido buenos resultados, pero eso no significa que ya ganamos el partido. Llevamos 15 minutos ganando, en un partido muy difícil”.

El experto también considera que para que haya una evaluación “objetiva” debe compararse con ciudades con un número de habitantes y características sociales, económicas y culturales parecidas a las de la capital colombiana. En América Latina, pueden ser similares Lima, en Perú; São Paulo o Fortaleza, en Brasil; Santiago de Chile o incluso algunas capitales en Asia.

Bogotá tiene aproximadamente 7 millones de habitantes y con su área metropolitana, con la cual la capital tiene una estrecha relación, suma cerca de 10 millones. Si nos comparamos con la urbe peruana, con una población de 9,6 millones, los resultados nuestros son muchísimo mejores. Con corte al 11 de junio, Lima reportaba 125.640 infectados y 2.675 fallecidos (2,13 %).

Este mismo ejercicio lo hace Juan Guillermo Yunda, arquitecto y urbanista que viene estudiando el comportamiento del nuevo coronavirus. Dice que la mayoría de ciudades de la región tienen tasas de mortalidad casi 10 veces superiores a las de Colombia. Por ejemplo –cita–, Río de Janeiro reporta 664 muertes por cada millón de habitantes; São Paulo, 403; Ciudad de México, 442; Santiago, 314, y Lima, 277.

(Le sugiero leer: Bogotá superó el 50% de capacidad en UCI).

“Pero dentro de estas, agrega, las tasas de mortalidad son muy diferentes: la de Lima es menos de la mitad de la de Río. O la de Buenos Aires, que con una tasa de 20 muertes por millón (con su área metropolitana) es mucho menor que la tasa de todas las demás, incluso que Bogotá”, explica.

Esto, para el experto, demuestra que es muy difícil predecir el comportamiento del virus. “Bogotá impuso medidas de confinamiento muy temprano y tiene una mortalidad baja, pero Lima estableció medidas similares, incluso antes, y tiene una mortalidad cinco veces superior”.

Bogotá fue la primera ciudad del país que empezó a tomar medidas para tratar de contener la pandemia. El 20 de marzo, la alcaldía declaró el simulacro de aislamiento. Esto tuvo lugar 14 días después de haberse confirmado oficialmente el primer caso de covid –aunque ahora se empezó a hablar de que el virus pudo llegar desde el 15 de febrero–, y desde ese momento la ciudad comenzó una carrera contra el reloj, a fin de quitarle velocidad al contagio y que no colapsaran las pocas camas de unidades de cuidados intensivos (UCI) con que se contaban.

Estas tienen soporte de ventilador, un dispositivo clave en el manejo de los pacientes críticos.

El secretario de Salud, Alejandro Gómez, quien no cree que sea hora de hacer evaluaciones y destacó el trabajo conjunto de las redes públicas y privadas de salud, le contó a este diario que al principio se pensó que había 970 UCI, pero realmente resultaron 930. Y aunque la ciudad se proyectó para tener 2.000, solo ha llegado a 730 únicamente para covid-19, y espera 145 a finales de junio.

Pruebas de covid-19

Durante la cuarentena las autoridades han entregado más de 200.000 mercados.

Foto:

Milton Díaz

(Le sugiero leer: ¿Qué contempla la alerta naranja en Bogotá?).

Lo mismo pasó con las pruebas diagnósticas. Al inicio de la pandemia, el Laboratorio Distrital podía generar 100 o 150 pruebas al día, hoy, de acuerdo con Gómez, produce 1.500. También existen 17 instituciones, entre clínicas, hospitales, universidades y laboratorios, con capacidad de producir hasta 5.000 pruebas al día. Además, cuando empezó la pandemia, la ciudad contaba apenas con 20.000 pruebas y actualmente tiene más de 200.000.

A todo ese esfuerzo se sumaron las campañas pedagógicas sobre medidas de autocuidado, como lavarse las manos, usar tapabocas y mantener el distanciamiento social tanto en el sistema de transporte público como en la calle y en los pocos negocios autorizados; a la par de la entrega de mercados –aproximadamente 200.000 han sido distribuidos entre familias pobres y vulnerables– y las llamadas transferencias monetarias –535.968 hogares las han recibido en dos giros–, además de bonos canjeables y bonos escolares.

Así mismo, se restringió, de forma más fuerte que en otras ciudades del país, la reapertura de empresas. Cifras de la alcaldía indican que ya han sido autorizadas 48.213 empresas, entre obras públicas, construcciones, manufactura, microempresas y algunos establecimientos comerciales. Todas ellas emplean a 391.203 personas.

Eduardo Behrentz, vicerrector de Desarrollo de la Universidad de los Andes, dice que las primeras decisiones “fueron correctas”, porque se hicieron en un contexto de incertidumbre y desconocimiento de los patrones de contagio y bajo la idea de que se podían infectar millones de personas.

(Le sugiero leer: Densidad, el enemigo oculto de Bogotá en tiempos de pandemia).

“También fue correcto el impacto, sobre todo en los primeros meses, en la velocidad de contagio. Nuestra curva no está aplanada; por el contrario, está creciendo más rápido que nunca, pero la pendiente de esa curva sí ha sido inferior a la de otros países”, agregó.

Con esta opinión coincide Ricardo Navarro, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, quien dice que “las medidas de los gobiernos Nacional y Distrital han logrado contener la infección y alargado la curva, con el fin de evitar que colapsen nuestras instituciones de salud”.

Pero Mario Noriega, urbanista que ha estudiado el comportamiento del virus, no lo piensa de la misma manera. Noriega reconoce, sin embargo, que las medidas han funcionado y también ha habido suerte. “A diferencia de ciudades de Europa y Estados Unidos, a Bogotá no llegaron del exterior tantos ciudadanos orientales que habían viajado a celebrar el inicio del año chino”, el 25 de enero.

A todo esto se suma ahora que en medio de las liberaciones de muchos sectores económicos que se vienen dando, pensar en prolongar de nuevo la cuarentena genera –según advierte Omar Oróstegui, director del programa ‘Bogotá cómo vamos’– “el riesgo de que se den brotes de desobediencia, pues, a pesar de que la gente es consciente del incumplimiento, sus necesidades para salir a trabajar y subsistir van a predominar sobre cualquier cosa”.

Y si bien las medidas que se tomaron en medio de tanta incertidumbre funcionaron, como dicen Álvarez y Noriega, aún no se puede celebrar. Sigue una nueva fase, sin mayores restricciones, en la cual realmente se sabrá qué tanto nos alcanzamos a preparar.

Así será la jornada el próximo lunes 11 de mayo

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López.

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Alcaldía de Bogotá

‘Vamos muy bien’, alcaldesa Claudia López

La alcaldesa Claudia López considera que Bogotá “va muy bien” si se compara con otras capitales de América Latina.

“La única capital que está mejor es Montevideo, que es como un barrio de Bogotá, es más chiquita que Suba”. La mandataria dice que los hechos y las cifras epidemiológicas les dan la razón a las ciudades que, como la capital del país, empezaron una cuarentena estricta y rigurosa en marzo y no hicieron una apertura generalizada. Cita, por ejemplo, que en Brasil están enterrando un promedio de 5.000 personas cada semana.

“Brasil, México, Estados Unidos son mucho más ricos y con muchas más capacidades, pero por no haber hecho una cuarentena seria y estricta desde marzo, y haber abierto indiscriminadamente y no haberse tomado esto en serio, están pagando un costo económico y en vidas infinito”.

Y agregó: “Ahí queda demostrado, como lo hemos dicho desde el primer día, lo que salva la economía y a su vez salva la vida, es no dejar colapsar el sistema hospitalario”.  La mandataria dijo que la tasa de velocidad de contagio se ha bajado de 2,7 al principio de la cuarentena a 1,2, y el número de fallecidos al día se ha mantenido entre 3 y 11.​

Omar Oróstegui

Omar Oróstegui Restrepo - Director de Bogotá Cómo Vamos

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Bogotá Cómo Vamos

'La ciudad ganó tiempo para ajustar sus políticas'

Omar Oróstegui, director del programa ‘Bogotá Cómo Vamos’.

Gracias a que la ciudad se anticipó con las medidas para contener el virus, ganó también tiempo para ajustar sus políticas y modelos financieros para afrontar la pandemia. Esta coyuntura también puso en la agenda pública temas que se habían subestimado, como la calidad de la vivienda, la informalidad laboral, la migración venezolana y la inequidad territorial en relación al acceso de bienes y servicios públicos (...) El riesgo de prologar las cuarentenas es que se den brotes de desobediencia civil, pues a pesar de que la gente es consciente del incumplimiento de la norma, sus necesidades para salir a trabajar y subsistir van a predominar sobre cualquier cosa.

Ricardo Navarro

Ricardo Navarro, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional.

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Archivo particular

'Se ha logrado contener la infección y 'alargado la curva''

Ricardo Navarro, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional

Realmente las medidas de los gobiernos Nacional y Distrital han logrado contener la infección y 'alargado la curva' con el fin de evitar que colapsen nuestras instituciones de salud; ya se ha venido aumentando la disponibilidad de pruebas diagnósticas; las unidades de cuidado intensivo están mejor preparadas; el gobierno ha dispuesto medidas integrales para proteger a la población más vulnerable; la comunidad ha aprendido el significado de la cuarentena en personas de mayor riesgo (con comorbilidades), y el autocuidado (lavado de manos, distanciamiento físico).

La cuarentena zonificada es una medida acertada para que no se disemine la contaminación a toda la ciudad y poder hacer seguimiento estrecho con vigilancia epidemiologica a las familias vulnerables y a los casos positivos; es decir, no sólo es la zonificación sino las demás actividades que hay que hacer de diagnóstico , seguimiento y manejo integral de toda esa comunidad.

Eduardo Behrentz

Eduardo Behrentz, vicerrector de desarrollo y egresados.

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Universidad de Los Andes

'Hay que hacer un testeo masivo'

Eduardo Behrentz, vicerrector de Desarrollo de la Universidad de los Andes.

En esta segunda etapa tenemos que hacer lo que han hecho algunos casos exitosos. Eso se basa en restricciones más acordeón, soltar y amarrar, soltar y amarrar, con base en información científica. Lo que necesitamos ahora es testear, testear y testear; tener información masiva de quién está contagiado, quién es asintomático, que no sabe que está enfermo pero que puede contagiar a otros. Esos son el 80 por ciento de los casos. A esas personas hay que identificarlas, aislarlas y, si desarrollan síntomas, darles tratamiento. Esa estrategia es la que han utilizado las Coreas, Singapur, Taiwán. Hay que hacer un testeo masivo, hacer millones de pruebas. Esa es la única manera de identificar al asintomático positivo y tener trazabilidad de la cadena de contagio.

Juan Guillermo Yunda

Juan Guillermo Yunda, arquitecto y urbanista

Foto:

Universidad Javeriana

'Deberían observar con mayor cuidado genética y prácticas culturales'

Juan Guillermo Yunda, arquitecto - urbanista y profesor Pontificia Universidad Javeriana.

Bogotá impuso medidas de confinamiento muy temprano y tiene una mortalidad baja, pero Lima impuso medidas similares, incluso antes, y tiene una mortalidad más cinco veces superior. Igual a nivel local, Bosa es una localidad más densa y vulnerable que Kennedy, pero a pesar de su crecimiento en los últimos días, apenas han fallecido 7 personas y tiene menos de la mitad de los casos que Kennedy. Esto muestra que las causas del contagio y mortalidad del Covid-19 pueden estar más allá de los aspectos físicos que observamos normalmente, como la cantidad de población y densidad.

Las ciudades del este asiático como Tokio, Hong Kong o Bangkok son las más pobladas y densas del mundo pero son las que han salido mejor libradas de la crisis, incluso Wuhan, si se compara con Lombardía, Madrid o Nueva York. De acuerdo con esto, los modelos epidemiológicos deberían entonces observar con mayor cuidado variables como la genética y las prácticas culturales, que son muy diferentes en el este de Asia que en regiones como Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, que han sido las más perjudicadas por el Covid-19, y tienen aspectos culturales y genéticos mucho más parecidos entre sí.

Mario Noriega

Mario Noriega, urbanista y arquitecto.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

'Hay que hacer manejo y búsqueda de los 'cluster''

Mario Noriega, arquitecto y urbanista.

En Bogotá ha habido una combinación de factores. Por un lado, decisiones afortunadas y por otro, suerte. El resultado de la cuarentena sin lugar a dudas ha sido bueno, porque se hizo el aislamiento. Esa fue una decisión muy importante. Y suerte porque no hemos tenido los niveles masivos de contaminación que han tenido otras ciudades del mundo. Ahora entramos a la segunda etapa, que es la de la apertura y ya la suerte no es tan importante. Lo que hay que hacer ahora es manejo y búsqueda de los 'cluster', los sitios donde se concentra la infección. Eso es lo que va a definir lo que va a pasar en adelante, que es la apertura.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR BOGOTÁ
EL TIEMPO
@guirei24

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