Peluquerías y salas de belleza, las otras víctimas del covid-19

Peluquerías y salas de belleza, las otras víctimas del covid-19

En Bogotá, después de las tiendas, estos negocios emplean a cerca de 70.000 personas.

Mariela, peluquera

Mariela Romero ofrece su servicio de peluquería a domicilio para llevar comida a su hogar, en medio de la cuarentena.

Foto:

Archivo particular.

Por: MARíA PAULA GARZÓN 
28 de abril 2020 , 11:39 a.m.

Desde hace 37 años, Mariela Romero, una caldense que reside en Bogotá, trabaja en peluquerías. Cuando tenía 15 años estudió cosmetología y belleza. Su vida, desde entonces, ha girado en torno a su trabajo como estilista integral.

“Yo creo que soy innata, yo salí de la barriga de mi madre siendo estilista. La verdad, esto es lo que más me gusta y por eso entré a la academia desde muy niña”, aseguró.

Desde las 4 de la mañana empezaba su rutina, empacando almuerzos, organizando su casa y despachando a su hijo universitario de 20 años, a su nieto de 8 y a su hija de 28, quien trabaja como manicurista en el mismo salón de belleza en el Minuto de Dios.

Entre las 6 de la mañana y las 6 de la noche trabajó hasta el pasado 17 de marzo, como colorista en el salón de belleza ‘Mercedes Morales’. Sin embrago, así como esta peluquería, otras 30.000 en Bogotá tuvieron que cerrar sus puertas a raíz de la cuarentena nacional, según la Cámara de Comercio de Bogotá.

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Romero, que llegó desde hace 8 años a Bogotá, en un día normal podía recibir entre 80.000 y 800.000 pesos, todo dependiendo de la cantidad de personas que llegaran y del porcentaje que le quedara de su trabajo, donde ella asegura que “los estilistas ganan el 60 % y el propietario del salón de belleza, el 40 %”.

En Bogotá, después de las tiendas de barrio, hay mayor cantidad de peluquerías, incluso más que panaderías. Estas representan el 36 % del consumo de Colombia que, según Raddar, llegó en 2019 a 2,6 billones de pesos. Además, se estima que por lo menos una persona por hogar puede utilizar un servicio de belleza al mes.

El cierre de estos establecimientos ha significado que más de 180.000 personas que viven de ellas, entre peluqueros, manicuristas, esteticistas, barberos, personal de aseo, entre otros, no estén recibiendo ingresos, afectando su vida y las de sus familias.

Estamos realizando diagnósticos virtuales en los que podemos aconsejar desde los expertos, qué deben usar para que no compren productos que no necesitan

Romero, que es cabeza de hogar, asegura que desde el día en que cerraron la peluquería por el simulacro de cuarentena en Bogotá, ha estado subsistiendo de los ahorros de varios años, haciéndose cargo del arriendo de su casa de un millón de pesos y de los gastos del hogar.

La falta de solidaridad que recibió del lugar donde trabajaba y el desespero por los escasos recursos que tiene, la llevaron a ofrecer su servicio a domicilio. Además, y para ganar un poco más de dinero, está pensando en hacer tamales y envueltos para vender.

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“Para mí ha sido terrible, he estado al punto del colapso. Toda la vida he llevado las riendas de mi hogar y ha sido bien complicado en estos momentos levantarme y no salir a trabajar, no tener un ingreso ni tener nada. Toda mi vida me he dedicado únicamente a eso”, cuenta.

Por una situación similar pasan las grandes peluquerías de la ciudad, que en medio de la cuarentena se han tenido que ingeniar métodos para subsanar la crisis económica y de empleo que enfrenta este momento su gremio. Con kits de champú, tintes y tratamientos capilares siguen atendiendo a sus clientes de manera virtual.

“Estamos realizando diagnósticos virtuales en los que podemos aconsejar desde los expertos, qué deben usar para que no compren productos que no necesitan”, aseguró Jhon Navas, propietario de ‘Jhon Navas estudio’, una peluquería con más de 40 empleados.

Navas, dice que, en medio de la crisis, explican por video llamadas los procedimientos para que las personas los realicen desde su casa. Con esto buscan recoger fondos suficientes para dar subsidios a sus estilistas y para pagar el salario a toda la parte administrativa. La idea con esto es tratar de que sus clientes sigan usando sus productos en vez de que ellos lo compren en los grandes supermercados, pues no pueden perder el trabajo que han hecho por años.

La ayuda para las peluquerías ha venido de la mano de proveedores como L'Oréal, que congelaron sus deudas desde el inicio del aislamiento (aunque con vigilancia permanente) hasta que la emergencia sanitaria termine. Además, están brindando capacitaciones en herramientas digitales para vender por redes sociales y así, poder generar algunos ingresos.

Por último, L'Oréal como proveedor, se ha puesto en representación del gremio y trabajan de la mano con Fenalco en un protocolo de bioseguridad para que los salones de belleza puedan regresar a trabajar lo antes posible, por supuesto, cumpliendo con todas las normas de bioseguridad, protegiendo así la salud de sus empleados y de sus clientes. Fenalco ya le presentó al Gobierno Nacional la semana pasada dicho protocolo y está a la espera de una respuesta positiva.

BOGOTÁ

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