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Contratista que abandonó obras en Bogotá hizo lo mismo en otras ciudades
Planta Francisco Wiesner

Hay tres proyectos más que enfrentan procesos con fines de liquidación.

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Archivo particular.

Contratista que abandonó obras en Bogotá hizo lo mismo en otras ciudades

Hay tres proyectos más que enfrentan procesos con fines de liquidación.

Como la Wiesner de la EAAB, esos proyectos llevan meses paralizados y ya les declararon caducidad.

Bogotá, Quibdó, Tauramena y Palmira están lejos una de la otra, pero tienen un tema en común. Se están enfrentando a contratistas que dejaron a su suerte obras claves para sus habitantes. En este caso se trata del consorcio Epic o de alguna de las firmas que lo conforman.

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Recibieron millonarios contratos de obra pública, pero luego se encontraron con dificultades, detuvieron los trabajos y no volvieron a los frentes de obra, o continúan, pero tienen pocos avances.

Por ejemplo, el Consorcio Epic PTFW no aparece, desde hace seis meses y medio, en la planta de tratamiento Francisco Wiesner. El consorcio está integrado por la firma brasileña Ecman Engenharia –que según el contrato tiene la representación legal– y las colombianas Ingecol y Prispma. Esta última participa en los cuatro proyectos que hoy atraviesan por un mal momento.

Sin embargo, ahora esas ciudades o las entidades que desembolsaron los recursos adelantan o están iniciando procesos de caducidad a fin de recuperar el dinero entregado. Además, se enfrentan al dilema de finalizar los proyectos con menos recursos.

En el caso de la capital del país, como lo informó ayer EL TIEMPO, el consorcio recibió en diciembre de 2017 un contrato por 93.825 millones de pesos más 5,7 millones de dólares y un plazo de 26 meses para realizar las obras de ampliación de la planta de tratamiento Wiesner de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).

Pero, desde finales de 2019, el consorcio se retrasó en los pagos a trabajadores y luego a subcontratistas y proveedores, situación que desembocó en la parálisis total del proyecto desde mediados de febrero pasado, lo que llevó al Acueducto de Bogotá a iniciar ayer un proceso de caducidad. La audiencia continuará el 8 de septiembre. El avance es del 41 por ciento, cuando debía estar en el 81 por ciento.

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Los mismos problemas enfrentaron las otras tres ciudades. Por eso, la directora del Fondo para el Desarrollo del Plan Todos Somos PAZcífico, Luz Amanda Pulido, consideró que pareciera ser “un modus operandi”.

En respuesta a preguntas enviadas por este diario a Luciano Carvhalo, director presidente de Ecman, y que fueron contestadas por Roberto Goncalves, de la misma compañía, la firma señala que “en ningún momento de sus 40 años de historia en tres continentes ha estado involucrado en fechorías ante entidades públicas o malversación de recursos públicos o involucrado en actos de corrupción o incitación a funcionarios públicos”.

Sobre la parálisis de las obras en la planta Wiesner, señala un supuesto incumplimiento de la EAAB por no haber entregado las “autorizaciones y permisos necesarios para la ejecución de los servicios cubiertos por el contrato”. La firma Prispma no se ha pronunciado sobre el tema, aunque este diario le envió mensajes de voz y texto al celular y preguntas por correo electrónico y WhatsApp a Albert Alejandro Ortiz, uno de sus directivos y quien ha fungido como representante legal (s) del Consorcio Epic PTFW.

El Fondo Todos Somos PAZcífico, con recursos de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), adjudicó, en una licitación internacional, al Consorcio Epic Quibdó la construcción del colector principal del alcantarillado de la capital del Chocó, pero los continuos retrasos llevaron a la terminación unilateral. El contrato era por un valor de 76.776 millones de pesos y un plazo de 48 meses (ver nota anexa). En cuanto a este proyecto, Goncalves dice que la parálisis se debió a la falta de planos y de pago de la entidad contratante.

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En Tauramena, en el piedemonte de Casanare, el Consorcio Río Cusiana 2017 (integrado por Prispma y Ecman) obtuvo en diciembre de ese año un contrato por 14.896 millones para construir un puente metálico sobre el río del mismo nombre, pero la obra ha sido cuatro veces prorrogada y, según conoció EL TIEMPO, está paralizada desde marzo de 2020. Además, su avance es del 30 por ciento. No obstante, Goncalves niega que la obra esté abandonada, y dice que esperan reiniciar en noviembre.

Y en Palmira, el Consorcio Ptar PW –en el que participan Prispma y WVG seccional Colombia–, tras un polémico proceso de selección abreviada, logró en diciembre de 2018 el contrato de construcción de la Ptar por valor de 113.547 millones de pesos, pero por el poco avance (26,6 % para mediados de agosto pasado), el municipio adelanta un proceso de incumplimiento que puede derivar en caducidad. El consorcio ya fue sancionado el 10 de febrero febrero con 4.138 millones de pesos.

Se llevaron estructura del puente

A finales de 2017, a orillas del río Cusiana, en presencia de autoridades de Casanare, fue entregado al Consorcio Río Cusiana 2017 el contrato para la construcción de un puente metálico de 126,5 metros de longitud, en una estrecha carretera veredal que quieren proyectar como alternativa para comunicar a Tauramena con Monterry y Aguazul, Sogamoso y el río Meta.

La obra, por valor de 14.896 millones de pesos –de los cuales se han girado cerca de 8.000 millones–, debía ejecutarse en 12 meses. Pero según el concejal Alfonso Salcedo, cuatro años después apenas va en 30 por ciento. “Con todas las prórrogas (4 en total) al contrato le quedan dos meses, pero en ese tiempo no van a hacer el 70 por ciento que falta”.

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El contrato de construcción del puente sobre el río Cusiana buscaba comunicar el sur de Boyacá con Casanare y el Meta.

Foto:

Archivo particular

Ante la parálisis del proyecto –desde marzo de 2020 no se mueve un obrero ni una máquina–, a principios de agosto pasado, el subcontratista que tenía a cargo la estructura metálica decidió recogerla y llevársela, en medio de protestas y reclamos por las deudas con trabajadores y proveedores.

La empresa Ecman, en respuesta a este diario, afirmó que la obra no está abandonada y que espera reanudar trabajos. “Está en un 63 por ciento de avance, tan pronto como termine la temporada de lluvias y el cliente autorice el reinicio, cremos que sea en noviembre. Ya tenemos 95 por ciento de materiales e insumos listos para la finalización de todo”.

En tres años, obras en Palmira apenas llegan al 26,6 %

En diciembre de 2018, tras una polémica licitación que fue declarada desierta porque solo se presentó un proponente, el entonces alcalde de Palmira, Valle, entregó en un proceso abreviado el millonario contrato de construcción de colectores y de la Ptar, ubicada en la vía a Candelaria. La obra tiene un valor de 113.547 millones de pesos, de los cuales entregó un anticipo por cerca de 18.000 millones, y un plazo de 18 meses. Sin embargo, el Consorcio Ptar PW (integrado por Prispma y WVG Construcoes e Infraestructura) se ha beneficiado con cuatro prórrogas, por lo cual la terminación quedó para el 1.º de julio de 2022.

A mediados de agosto pasado, el avance iba en 26,6 por ciento, según un informe de la interventoría. Ante esto, la alcaldía inició un segundo proceso sancionatorio que puede terminar en la caducidad. La firma ya fue multada en febrero con 4.138 millones de pesos por incumplimiento. En ese momento, el alcalde Óscar Escobar dijo que el proyecto presentaba incumplimiento de más del 90 por ciento y que era la obra más costosa entregada en la historia de la ciudad.

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Las obras de la Ptar de Palmira presentan un avance del 26,6 por ciento según un informe de la interventoría.

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Archivo particular

El colector y la Ptar buscan recoger todas las aguas residuales que generan los 354.000 habitantes de Palmira y bajar así los niveles de contaminación de los ríos y quebradas del municipio. Frente a este contrato, la firma Ecman dijo desconocer qué pasa y niega cualquier vínculo con el Consorcio Ptar PW.

*Con la colaboración de Redacción Cali

En Quibdó le declararon abandono de la obra

Con la llegada de la pandemia, en marzo de 2020, el Consorcio Epic Quibdó (cuyos integrantes son Prispma, Ecman e Ingecol) obtuvo una especie de gabela en la construcción del colector principal del alcantarillado de la capital chocoana (la idea era pasar de una cobertura del 15 al 51 por ciento), pero no la aprovechó, según fuentes del Fondo Todos Somos PAZcífico, que en 2018 le había adjudicado, en una licitación internacional, el contrato por 76.776 millones de pesos –de los cuales recibió un anticipo por 11.516 millones–, provenientes de un crédito del BID al Gobierno Nacional, a través a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

Pero el contratista ya venía con graves retrasos y por eso acababa de ser notificado de un plazo de 28 días para ponerse al día, so pena de dar por terminado el contrato. Y aunque luego todo empezó a volver a la normalidad, los 19 frentes de obra que había antes del covid siguieron paralizados, y con ello las grandes zanjas y huecos y la falta de mantenimiento de la señalización se convirtieron en trampas para los motociclistas.

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El Fondo Todos Somos PAZcífico sectorizó a la ciudad de Quibdó para adjudicar varios contratos y así poder continuar las obras abandonadas por el Consorcio Epic Quibdó.

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Fondo Todos Somos PAZcífico

Y si bien al consorcio le dieron la orden de reiniciar obras a partir del 21 de julio, esto no se cumplió. Por eso, el 7 de agosto le iniciaron el proceso de declaratoria de incumplimiento y abandono de la obra, que se concretó en septiembre y se confirmó el 27 de octubre de 2020. El avance quedó en el 20,18 por ciento (equivalente a 15.495 millones de pesos).

Luz Amanda Pulido, directora del Fondo Todos Somos PAZcífico, dijo que el contratista había empezado a incurrir en incumplimiento en junio de 2019 y fue grave en diciembre. Para febrero y marzo de 2020 se presentaron quejas por el no pago de salarios y seguridad social. “Ellos no supieron aprovechar el tiempo que tuvieron con la pandemia”, dijo Pulido, y agregó que al fondo le tocó sectorizar la ciudad para continuar las obras, aunque hoy esos mismos recursos no van a alcanzar para hacer todo lo que se pretendía con el contrato inicial. “Llevamos alrededor de 82.000 millones de pesos comprometidos y estamos cubriendo el 71,7 por ciento de lo que tenía que hacer Epic Quibdó. Sí va a ser menos la cobertura, pero esperamos que lo que se deje va a funcionar”.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
Redacción EL TIEMPO

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