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Tras pandemia hay desenfreno por consumir drogas y alcohol
Julián Quintero

Julián Quintero, consultor en Drogas del programa Échele Cabeza.

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Archivo particular.

Especial

Tras pandemia hay desenfreno por consumir drogas y alcohol

Julián Quintero, consultor en Drogas del programa Échele Cabeza.

El consumo cambió pero ahora el desenfreno por la reactivación puede ser peligroso.

A lo largo de la historia el regreso a la vida social después de pandemias se ha caracterizado por una temporada de festejos y excesos en el consumo de sustancias psicoactivas. Nos enfrentamos a un nuevo capítulo donde pese a los antecedentes nadie está preparado; la industria y comerciantes solo piensan en vender para recuperar las perdidas, la institucionalidad no da lineamientos y los ciudadanos salieron a abusar de las sustancias que dejaron de consumir.

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Tan solo 30 días después de la primera cuarentena estricta del mes de abril del año 2020, el proyecto Échele Cabeza cuando se de en la Cabeza de la Corporación ATS, ya había identificado los cambios más significativos en el consumo de sustancias en su informe sobre el consumo de drogas en cuarentena, indicando que, el 49% había disminuido el consumo, 28% lo mantenía y 23% había aumentado; drogas de fiesta y socialización como la cocaína y el éxtasis había disminuido su consumo, y sustancias de como la marihuana, cafeína, nicotina y medicamentos con o sin prescripción habían aumentado.

El 60% tenía una alta ansiedad por salir de fiesta. Meses después el Observatorio Europeo de Drogas confirmó esta tendencia “En términos generales, parece que ha habido un menor interés de los consumidores por las drogas habitualmente asociadas a las actividades recreativas, como la MDMA, y un mayor interés por las drogas asociadas al consumo doméstico”.

Como era de esperarse los indicadores de alto impacto social relacionado con el consumo de sustancias psicoactivas, especialmente alcohol, descendieron, pues según datos de la Secretaria de Seguridad y Convivencia los “incidentes de emergencia” por consumo de SPA bajaron de 2019 a 2020 un 11% en la pandemia y las riñas un 25%. Para el Ministerio de Salud aunque hay un descenso sostenido en el consumo de alcohol, las muertes, lesiones e incidentes asociados a estos consumos aumentan y el alcohol es protagonista principalmente en las muertes por arma de fuego, la cardiopatía isquémica, el traumatismo por colisión de autos y la autoagresión. Aproximadamente el 20% de las personas atendidas en el sistema de salud en el año 2019 fue por trastornos asociados al alcohol.

Hay que actuar con realismo y valentía para que el regreso a la nueva normalidad no se convierta en un trago amargo que el tiempo nos termine cobrando porque no aprendemos de la historia

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No obstante el conocimiento de la historia de la pospandemia y los datos de los estudios que marcaban las tendencias de las prácticas de consumo, el Ministerio de Salud no presentó lineamientos o una campaña de comunicación para la gestión del consumo de sustancias psicoactivas en la pospandemia, y así mitigar el impacto de la reapertura, por parte de la industria del alcohol o empresarios de la rumba, tampoco se conoce una estrategia clara de consumo responsable de alcohol para gestionar la euforia de las personas que están saliendo a recuperar “el tiempo perdido”. Las consecuencias de esta falta de preparación ya se están viendo. El fin de semana del 8 de junio cuando se reabrió la fiesta de forma parcial, al chat de emergencia del proyecto Échele Cabeza llegaron más de 120 reportes de “malos viajes”, intoxicaciones y hospitalizaciones por consumo de sustancias. La prensa ya empieza a reportar siniestros viales mortales asociados al consumo de alcohol.

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Seguramente los lineamientos del Ministerio de Salud llegaran para la próxima pandemia, pero mientras eso pasa hay que actuar con realismo y valentía de manera inmediata entre la industria, los empresarios de la rumba, la alcaldía de Bogotá, las organizaciones de la sociedad civil y las personas consumidoras de sustancias psicoactivas, para que el regreso a la nueva normalidad no se convierta en un trago amargo que el tiempo nos termine cobrando porque no aprendemos de la historia, y tampoco podemos trabajar juntos para buscar la convivencia y el buen vivir en un mundo donde siempre existirán las sustancias psicoactivas.

(Lea: Bogotá, en la era poscovid)

JULIÁN QUINTERO
CONSULTOR EN DROGAS
PROYECTO ÉCHELE CABEZA CUANDO SE DE EN LA CABEZA DE LA CORPORACIÓN ATS
COLUMNA DE OPINIÓN 

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