Concejal, es la actitud / Voy y vuelvo

Concejal, es la actitud / Voy y vuelvo

¿Son los concejales figuras preponderantes para que gastemos nuestros impuestos de esta manera?

Carros concejo

Carros del concejo de Bogotá

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Archivo EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
01 de febrero 2020 , 08:45 p.m.

Intentemos el ejercicio de analizar la propuesta de la concejal Marisol Gómez: acabar con los esquemas de seguridad de los concejales que hoy nos cuestan miles de millones de pesos al año.

Esto es, que dejen la camioneta blindada, el conductor, el escolta, los dos policías y las dos motos que se les asignan para sus desplazamientos y protección. ¿Protección de qué? Esa es la primera pregunta que hay que hacerse.

La mayoría de estos servidores, antes de llegar al Concejo, andaban por la ciudad en taxi, TransMilenio, en cicla o a pie. Pero desde el primero de enero pasaron a ser concejales y, por algún convenio de vieja data, mantienen estos privilegios.

¿Son los concejales de Bogotá figuras preponderantes para que gastemos nuestros impuestos de esta manera? Salvo algunos casos –me dicen que no llegan a diez– ninguno tiene un nivel de riesgo para ejercer su actividad. ¿Por qué, en consecuencia, los demás no dejan de usar carros, motos y policías?

(Amplíe la información: Los concejales de Bogotá que no han aceptado esquema de seguridad)

Suena simplista, pero es lo que le gustaría ver a la gente, es decir, a sus electores, muchos de ellos, eso sí, víctimas de la inseguridad, los atracos, el fleteo y demás barbaridades que ocurren en la calle.

Ahora bien, ¿corren algún riesgo los concejales con su actividad diaria? Un estudiante de mi clase en la Javeriana me aseguró que un exconcejal amigo suyo le contaba que solía ser víctima... de insultos y reclamos. Otro anotó que el hecho de pasar a convertirse en funcionario público elevaba el nivel de vulnerabilidad de un concejal. Y una más, considera que hay que dudar de la propuesta de la concejal Marisol porque, simplemente, le parece sospechosa tanta generosidad.

Más allá de estas percepciones, lo que debería existir es un estudio serio que nos dé una respuesta objetiva y transparente frente al tema. Por lo pronto, no hay norma que diga que a estos colaboradores hay que proveerlos de tanto aparataje. Lo que sí pareciera existir es un negocio con los carros blindados que ofrece la Unidad de Protección, en el ojo del huracán por la falta de esquemas de seguridad para líderes sociales. El arriendo de los vehículos para el Concejo alcanza la friolera de 7.000 millones de pesos al año.

(Le recomendamos: Qué tan costoso es el esquema de seguridad de los concejales de Bogotá)

Yo entiendo a los concejales. Algo va de la tarjeta Tu Llave a tener carro con escolta y policías. No es lo mismo llegar al barrio o al conjunto en bici o a pie que hacerlo rodeado de toda esta aparatosidad que elevan el ego y el prestigio. A mí, en realidad, no me preocupa tanto que los concejales tengan todo esto si de verdad lo requieren.

Lo que sí creo necesario advertir, con todo respeto por un Concejo que de verdad luce renovado y con ganas de hacer las cosas bien, es que el mensaje que se le está enviando a la sociedad no es el más indicado. Muchos de estos servidores hicieron campaña apelando al discurso de la igualdad y la equidad; prometiendo seguridad, reclamando más policías e invitando a no despilfarrar los recursos públicos. Incluso, varios pertenecen al partido que nos conmovió con la frase ‘recursos públicos, recursos sagrados’.

La alcaldesa Claudia López lo ha dicho: hay que sacar a los policías de sus oficinas a la calle a que capturen ladrones. Para nadie es un secreto que la inseguridad es el asunto de mayor preocupación de la gente. Basta ver los periódicos y noticieros a diario.

(Lea también: Con tecnología y agentes encubiertos combatirán hurtos en TransMilenio)

¿Qué puede estar pensando hoy la madre del empleado bancario al que esta semana asesinaron en la frontera entre Bosa y Soacha por robarle la moto, al mismo tiempo que en el Concejo se debatía si los 90 policías adscritos a la Corporación debían estar protegiendo políticos o evitando crímenes como el de su muchacho?

Insisto: no es el merecimiento o desmerecimiento a tener policías y carro por cuenta nuestra. Es un tema de actitud, de la postura que se asume cuando se representa a la comunidad y de qué tan consecuente se es con la realidad que vive esa misma comunidad. A concejales amenazados hay que protegerlos, pero a la gran mayoría les asiste al menos el deber moral de explicarles a sus electores por qué ellos no tienen el mismo derecho a que un policía vele por su seguridad e integridad.

¿Es mi impresión o…
definitivamente el problema de los colados en TransMilenio les quedó grande a las autoridades? (Pregunta el lector Gerardo Prada Ahumada).

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
En Twitter: @ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

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