¿Funcionan bien o no los comedores comunitarios?

¿Funcionan bien o no los comedores comunitarios?

En Bogotá operan 124 comedores comunitarios en 18 localidades.

comunitarios

Comedor comunitario de Bosa Regalo, ubicado en la calle 57 C sur con carrera 91A.

Foto:

ABEL CÁRDENAS. EL TIEMPO

Por: Bogotá
09 de noviembre 2018 , 07:30 p.m.

Que la comida ya no es la misma, que las porciones bajaron, que quitaron los comedores. Esas son algunas de las quejas que se escuchan sobre estos espacios habilitados por el Distrito para entregar alimentos preparados a los más necesitados.
Por eso, EL TIEMPO solicitó información a la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS) para aclararle a la ciudadanía cómo es que están funcionando estos lugares que suministran almuerzos con un aporte calórico del 40 % del valor total de las recomendaciones de consumo diario de calorías y nutrientes, en 18 localidades de la ciudad.

Esto se logra a través de contratos con organizaciones y todo en el marco del programa ‘Bogotá te Nutre’. La población que se prioriza son niños mayores de 4 años, adolescentes, adultos mayores y mujeres en riesgo de inseguridad alimentaria severa y moderada.

¿Cuánto se gasta en esto? Según el Distrito, en el periodo comprendido entre el segundo semestre de 2016 y octubre de 2018, el Distrito ha programado: $ 126.500’000.000 (ciento veintiséis mil quinientos millones) para esta operación. Cada lugar cuenta con una cobertura programada. Por ejemplo, a octubre de 2018 la cobertura contratada era de 35.700 cupos en los 124 comedores comunitarios, ese mismo es el número de personas que se benefician hoy.

Cada asociado provee el equipamiento, el espacio, la instalación y la logística de los comedores y, según Integración Social, se cuenta con una firma interventora especializada que hace el seguimiento, el control y la vigilancia administrativa y financiera, técnico-nutricional y social. Eso ha garantizado que durante el Plan de Desarrollo de la actual Administración se hayan atendido a 145.539 personas en los comedores.

Estos lugares solo funcionan de lunes a sábado. Ni los domingos, ni los festivos, ni el sábado santo están en operación. Su horario de atención es de lunes a viernes de 10:30 de la mañana y finaliza hasta que se complete la entrega del 100 por ciento de los cupos diarios contratados sin superar el horario de las 4 p. m., pero los sábados solo hasta las 2 p. m.

Una de las quejas de los usuarios es la calidad de la comida, pero la entidad asegura que los alimentos que se ofrecen contemplan 6 o 7 componentes; entre ellos: proteína, cereal, verdura o ensalada, tubérculo o plátano, sopa o crema, bebida de fruta y postre. Y en cuanto a la variedad dicen que el servicio cuenta con un ciclo de 30 menús, planificado previamente por la Subdirección de Nutrición de la SDIS.

¿Se han cerrado comedores?

Otra de las quejas recurrentes es que el gobierno de Enrique Peñalosa ha cerrado varios comedores.

A esta pregunta, la entidad respondió de forma enfática: “Ninguno ha sido cerrado”. Lo que sí aclararon es que tampoco se han abierto nuevos. “Lo que sí hubo fue un proceso de fusión de comedores. Eso pasó en 2017. Algunos de los 124 cambiaron sus lugares físicos, pero permanecieron en los mismos barrios o UPZ para garantizar la cobertura”.

¿Hay quejas por calidad?

Sí hay quejas, no solo de ciudadanos que denuncian su inconformidad ante los medios de comunicación, sino ante la misma Secretaría de Integración Social.
La entidad explicó que estas van enfocadas, sobre todo, al sabor de los alimentos, la calidad del servicio, discrepancia en la selección de alimentos, entre otros. “Para ello la firma interventora hace seguimiento constante con los operadores de los comedores”.

En cuanto a las inconformidades del sabor de los alimentos, la mayoría hace referencia a la reducción de sal y azúcar en algunas preparaciones suministradas, como sopas, arroz y jugos, las cuales se perciben insípidas.

Para ello, SDIS ha implementado la adición de sazonadores naturales y autorizó a los asociados de los comedores la adición de sal en cantidades específicas a las preparaciones que han presentado inconformidades. “Claro está, sin superar el nivel de ingesta máximo tolerable de sodio establecido por las autoridades de salud”, explicaron expertos de la entidad.

No obstante los esfuerzos por la calidad del servicio, personas como *Rosa se quejan del servicio. “El comedor de Bosa Regalo, de la 57 C sur con carrera 91A, estuvo cerrado dos meses y ahora la alimentación es fatal, se han retirado muchas personas. Sobran cupos, pero nadie quiere ir porque los alimentos están enfermando los usuarios”.

EL TIEMPO estuvo allí y la operación parecía normal. Será la SDIS la que definirá, a través de sus veedores, qué está pasando allí.

* Esta nota fue una solicitud de nuestra lectora Rosdary Rodríguez.

Redacción Bogotá 
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