¿Los ciudadanos pueden evitar la tala de los árboles?

¿Los ciudadanos pueden evitar la tala de los árboles?

Sí, pueden hacer veeduría y apoyarse en entidades como la Personería y la Contraloría.

Tala de 46 árboles en la madrugada indignó en El Chicó

Residentes de Chapinero instalaron lapidas como protesta por los árboles cortados en la carrera novena. 

Foto:

Vanessa Perea Bonilla /  EL TIEMPO ZONA

Por: EL TIEMPO ZONA
28 de septiembre 2018 , 08:02 p.m.

Hechos como la tala de 46 árboles en el corredor de la carrera novena (entre calles 72 y 80) en agosto, o el corte de otros 76 en el parque El Virrey, en marzo de este año, despertaron en los ciudadanos el interés por hacer control a estas acciones.

Sin embargo, pocos saben cuál es el paso a paso para manifestar su descontento o peor aún, a qué entidades acercarse para hacerlo. Por eso EL TIEMPO le explica los factores que debe tener en cuenta cuando de hacer veeduría ciudadana se trata.

Lo primero que debe saber es que no existe una entidad que pueda suspender los procedimientos que, dentro de sus planes de acción, adelantan las dependencias de la Administración Distrital. La Secretaría de Ambiente y el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) operan de manera autónoma.

Pese a esto, existen diferentes entes de control como la Personería – encargada de prevenir –, la Contraloría – que hace vigilancia de los recursos públicos –y la Veeduría, encargada de escuchar a la ciudadanía, que pueden ser sus aliados.

Un último recurso puede ser la Fiscalía General que apoya a los ciudadanos siempre y cuando se trate de una investigación y acusación por delitos. Herman Martínez Gómez, exdirector del Jardín Botánico, por ejemplo, actuó como ciudadano esta semana y recurrió a esta instancia mediante un derecho de petición para indagar a fondo en los móviles que llevaron a 'la tala indiscriminada de árboles en la carrera novena', como lo manifestó en el documento. La entidad, tras recibir su petición, informó que haría un seguimiento al tema e inició pesquisas a través de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos.  

Estas entidades son las encargadas de velar por el interés de los bogotanos, pero no inciden en la acción de las dependencias del Distrito. Y si se pregunta ¿entonces por qué el Jardín Botánico suspendió la tala de 1.192 árboles en la ciudad, luego de que la Personería se lo sugiriera? La respuesta es simple.

La Personería Distrital – un ente de control y vigilancia, cuya función principal es prevenir – intervino en la tala de la carrera novena, “porque identificó un error en los procedimientos de socialización con la comunidad de Chapinero”, así lo expresaron voceros de la entidad. Esto, después de escuchar los argumentos de residentes del lugar.

El papel de la Personería no fue el de ordenar la suspensión de las talas, lo que hizo fue recomendarle al JBB que las frenara y que contemplara la creación de un nuevo plan de comunicación y acercamiento con los vecinos. Y dicha recomendación  se refirió a las talas programadas como parte de los 26 proyectos de renovación paisajística que se adelantan en Bogotá. La entidad ambiental, tras escuchar la petición decidió aceptarla.

Pero, ¿cómo llevar su inconformismo con las talas hasta instancias como la Personería? Es fácil.

Al Distrito se le olvida que los árboles son afectos, relaciones casi que interpersonales y que no pueden tratarse como un tema técnico.

Paso a paso para la veeduría

Cuando se trate de un corte por evidente peligro de volcamiento o caída, el Jardín Botánico no tendrá que informar a la comunidad, puesto que se trata de una tala de emergencia que de no realizarse pone en peligro la vida de los transeúntes.

Pero, por otro lado, si se trata de una tala que no cumple con las características descritas anteriormente y, además, esta no fue socializada de manera previa con su comunidad, el primer paso a seguir es dirigirse a la entidad responsable de la misma (JBB o Secretaría Distrital de Ambiente) para solicitar información sobre las razones por las que se realiza.

Esta solicitud debe hacerse por escrito, preferiblemente como un derecho de petición. Así, será resuelta en los 15 días hábiles siguientes. En caso de que este primer contacto no tenga éxito, es momento de dirigirse a los entes de control, Personería, Veeduría y Contraloría, según corresponda, también con una petición escrita.

Una vez recibida la solicitud del ciudadano, la entidad iniciará un proceso de investigación de acuerdo con lo que se señale en la petición.

Para la situación de la novena, por ejemplo, las inconformidades de los residentes respondían a tres puntos claros: su percepción de que había faltado una correcta socialización, su reclamo por conocer el argumento técnico que justificaba la tala de 96 árboles (de los cuales se talaron 46 en dos días) y saber por qué las 22 especies del corredor se iban a remplazar solo por dos (roble y liquidámbar).

Por último, esta entidad, según determine, podrá sugerir acciones a las dependencias del Distrito (como la suspensión de los cortes), iniciar investigaciones disciplinarias (como ocurre ahora que se abrió una al Jardín Botánico) e  incluso, ratificar la decisión de las autoridades ambientales de llevar a cabo las talas. Esto último ocurrió en El Virrey, en donde en su momento la Personería verificó que las talas sí debían hacerse. 

Para la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, las comunidades vecinas de donde se realizan talas, tienen razón en preocuparse y pedir participación, porque “al Distrito se le olvida que los árboles son afectos, relaciones casi que interpersonales y que no pueden tratarse como un tema técnico vacío de emociones. Es decir, que son un miembro más de la comunidad, señaló.

Si hay una tala que corresponde a una renovación de árboles, la siembra debe ser equivalente a lo talado.

Por su parte, Carlos Devia, profesor del Departamento de Ecología y Territorio de la Universidad Javeriana y candidato a PhD en Arbolado Urbano, señaló que es válido que se pida argumentar los conceptos técnicos que determinaron la tala y las especies con las que se va a compensar.

Si hay una tala que corresponde a una renovación de árboles, la siembra debe ser equivalente a lo talado. Surgen dudas al disminuir las especies, porque la susceptibilidad a enfermedades va a ser mayor. Además, los árboles nuevos deberían ser de mínimo cuatro metros de alto, para que se les garantice que pueden sobrevivir”, dijo Devia.

Y agregó que los árboles con los que se va compensar deben garantizar la prestación de los servicios que prestaban los anteriores como mejoramiento de la calidad del aire, ruido y sombra.

“Es un error pensar en árboles que aguanten más la contaminación, por ejemplo, por que terminarían plantándose árboles de plástico, hay que pensar primero en cómo bajar los niveles de contaminación de los corredores y contemplar opciones como el traslado y la atención de los árboles como primera opción”, concluyó Devia.

EL TIEMPO ZONA@ChapineroET

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