Un colegio en el que se aprende de la experiencia significativa

Un colegio en el que se aprende de la experiencia significativa

El Instituto Álvaro Mutis logra, en cada uno de sus alumnos, el sentido humano y de pertenencia.

Colegio Álvaro Mutis

Ellos son los estudiantes destacados de 5.° a 11.° en actividades académicas, culturales y sociales de la institución

Foto:

César Melgarejo ET

Por: Bogotá 
04 de octubre 2018 , 10:43 p.m.

La misión de educar es tan motivante en el Instituto Álvaro Mutis como el olor a útiles nuevos que tanto ilusiona a los estudiantes a comienzo de año.

Y esto es así porque la comunidad educativa ha hecho de esta labor una motivación y alegría cotidiana que se traduce en el interés personalizado por cada uno de sus 352 estudiantes. Niños y jóvenes que llegan a las aulas a las 6 de la mañana con una sonrisa en su rostro y “esas ganas de aprender”, como lo sostiene Jeferson Idinael Rincón, personero estudiantil.

Por eso, luego de 25 años, Gerardo Loaiza Valencia continúa como rector de este colegio, ubicado en el barrio José Antonio Galán de la localidad de Bosa, liderando el objetivo institucional que con un enfoque académico de tipo comercial forma a sus alumnos a partir de los valores cristiano-católicos.

Esto permite un aprendizaje significativo, complementado con los postulados del constructivismo, una corriente pedagógica que incentiva en los alumnos el ‘aprender haciendo’ para que “el conocimiento se adquiera a través de experiencias valiosas que propicien procesos de crecimiento personal y les permitan solucionar problemas inmediatos”, sostiene Loaiza Valencia.

Desde 1984, año de su fundación, han pasado por sus aulas 20 promociones y más de 10.000 alumnos, que luego de graduarse como profesionales y conformar una familia, regresan a “su segundo hogar, de la mano con sus hijos para iniciar el preescolar”.

Una escena que para Gerardo Loaiza se ha convertido en lo más satisfactorio durante sus 25 años como rector: “Los hijos de los hijos, los nietos de los nietos siguen viniendo a la institución porque somos una familia que deja huella en sus corazones”.

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El rector y 15 docentes más se encargan de la enseñanza significativa a los 352 estudiantes de la institución a través del ‘aprender haciendo’

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César Melgarejo ET

Preparar para la vida, con herramientas prácticas y desde la base de su filosofía ‘mi camino al éxito con calidad’, según Loaiza Valencia, estimula en los alvaromutienses la formación de sus habilidades, talentos y sueños desde el “seré lo que quiero ser, llegaré donde quiero llegar y solo de mí depende fracasar o triunfar”. Para Marcela Mejía, psicóloga del Instituto Álvaro Mutis, este enfoque se convierte en un postulado de vida e incentivo profesional, social y familiar.

Para la formación desde grado preescolar hasta 11.°, el colegio cuenta con entornos donde los más chiquitos tienen a su disponibilidad un patio grande para tomar onces y correr, un salón de juegos con rodadero y piscina de pelotas, biblioteca infantil y hasta un espacio especialmente diseñado para ellos en el laboratorio de química.

Incluso, la confianza y cercanía de los más pequeños con el rector es tanta que cuando él sale de su oficina y lo ven caminando por los pasillos o llegando al patio, corren a abrazarlo y saludarlo, a lo que Loaiza responde de manera cariñosa con el nombre de cada uno.

“Esta es una institución en la cual el rector es muy unido a las familias y a sus estudiantes; los conoce a todos y sabe quiénes son los padres de cada uno, por lo que se convierte en un claro ejemplo que enseña a ser persona”, asegura Jairo Román Niño Cuervo, coordinador académico del Instituto Álvaro Mutis.

Así, el respeto, compañerismo y solidaridad se combinan con la enseñanza del énfasis comercial, que apunta a la “creación de empresas, administración, manejo de todo tipo de documentos contables, creación de publicidad y hasta la preparación de los alimentos que se quieran vender”, afirma Niño Cuervo.

Esta asignatura hace parte del pénsum académico desde 4.° de primaria. Su objetivo es crear una empresa por cada curso. En 10° y 11°, “cada quien se apersona de su proyecto”, y hay hasta cinco que luego hacen parte de la feria microempresarial que se hace finalizando el año escolar.

Además, el inglés como segunda lengua es fundamental, “por lo que cada ciclo tiene un docente bilingüe que se encarga de enseñar las bases para un exitoso futuro profesional”, dice Niño.

¿Quién es el estudiante alvaromutiense?

El Instituto Álvaro Mutis, además de enseñar a sus alumnos los conocimientos de la educación básica, propende por lograr en ellos la empatía y consideración hacia los demás desde su proyecto educativo y énfasis académico.

Jeferson Idiniel Rincón, personero estudiantil, asegura que la formación del alumno también es multicultural, ya que “el rector nos da la oportunidad de demostrar y desarrollar nuestros talentos en baile, canto, teatro y poesía, que son cosas divertidas y nos atraen a estudiar aquí”, donde se propicia la educación integral.

Para Marcela Mejía, psicóloga del colegio, los educandos tienen “bastantes habilidades artísticas que les permiten generar espacios donde ellos mismos se ingenian obras de teatro, shows de payasos, concursos de canto y baile”, desarrollados con su talento y disciplina, al igual que coreografías profesionales para luego enseñarlas a sus compañeros de manera colaborativa.

Desde 1984, año de su fundación, han pasado por sus aulas 20 promociones y más de 10.000 alumnos

Y es que el alumno alvaromutiense tiene una ventaja: debido a su sentido de pertenencia con la institución, se le facilita la práctica de los principios institucionales y el respeto a los derechos y deberes del manual de convivencia, por lo que la ejecución de los proyectos transversales es más sencilla.

Además, gozan de reconocimiento en la localidad por cómo portan el uniforme, que es sinónimo de excelente presentación personal “en el marco de su libre desarrollo de la personalidad”, comenta Mejía.

De otro lado, desde el área de derechos humanos se destaca el enfoque social que logra una comunidad inclusiva, en la cual se aceptan todo tipo de culturas, razas e ideologías.

Marcela Mejía sostiene que este componente, además de permitir la integración, “genera espacios de reconocimiento personal y, desde allí, concretos proyectos de vida, que en muchas ocasiones contribuyen a la economía de la localidad desde sus conocimientos en el énfasis comercial”.

La preparación en las pruebas Saber (antes Icfes) es vital, por lo que se toma una hora de cada clase, en la que se aplican simulacros y guías orientados a fortalecer los conocimientos adquiridos en la vida escolar.

Un proyecto basado en la responsabilidad
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Ellos son los estudiantes más pequeños del colegio que aprenden a través del juego y actividades que son de su gusto.

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César Melgarejo ET

Este colegio forma a sus estudiantes basado en el criterio de responsabilidad personal y social, “con una mística de exigencia, capacidad de reflexión, espíritu combativo y constancia”, asegura su rector. Son cuatro pilares que estructuran el proyecto educativo y convivencial.

Además, entre sus objetivos se fomenta el interés por el otro y seguir una orientación católica que haga sentir digna y valiosa a la persona, ya que según Loaiza Valencia, “por encima de cualquier cosa, en el instituto Álvaro Mutis lo que vale es ser persona”. 
Siguiendo estos lineamientos, desde hace 10 años son miembros de la Confederación Nacional Católica de Educación (Conaced), con la que comparten la pedagogía del encuentro, sanación, liberación y, ante todo, “de la proyección hacia los demás desde la compasión y la misericordia”, sostiene Gerardo Loaiza.

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Los estudiantes tienen a su disposición laboratorios en donde realizan experimentos que generan conocimiento.

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César Melgarejo ET

Pero, aunque su proyecto se enfoca en los principios cristiano-católicos, la institución respeta la libertad de credos, tanto así que allí estudian niños y jóvenes evangélicos y hasta no creyentes que se sienten acogidos por la comunidad educativa.

Sus estudiantes también trabajan en proyectos transversales, como: Miel de Vida, que incentiva valores personales; Pileo, para la creación de cuento y poesía; Plan Lector, que fortalece las habilidades de comprensión lectora; ‘Mi empresa, Mi negocio, Mi futuro’ para la creación de compañías; Manejo Inteligente del Peatón, que busca conocer y respetar las señales de tránsito, al igual que Somos de Colores, para el bilingüismo, desarrollo ambiental, de paz, democracia, inclusión y diversidad.

BOGOTÁ
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