El hombre que le pide a Santa un hígado para ser feliz en esta Navidad

El hombre que le pide a Santa un hígado para ser feliz en esta Navidad

Un colombiano radicado en Canadá sufre de hepatitis autoinmune y necesita un trasplante. 

Pacientes espera transplante de hígado

Juan Nicolás Montes Bastidas está en el hospital general de Toronto. Su familia ha trabajado duro para que él salga adelante

Foto:

Cortesía de la familia

Por: Bogotá 
14 de diciembre 2018 , 12:04 p.m.

Hace siete años Juan Nicolás Montes Bastidas tomó una decisión para que el rumbo de su familia cambiara: viajó a Toronto (Canadá) con la intención de trabajar al máximo para que sus dos pequeñas hijas, Ana Valeria y Sofía, pudieran estudiar, para que sus vidas trascurrieran sin tantos escollos, como los que se les presentaron en su ciudad natal: Cali.

Pero no fue fácil. Este administrador de empresas y Maritza Quintero, su esposa, que es contadora, tuvieron que dejar a sus familias, a sus amigos, el clima, la música y hasta un negocio de venta de repuestos de carros. Ese fue el precio que tuvieron que pagar para tener una mejor calidad de vida.

Su entrega al trabajo les permitió lograr poco a poco su cometido. Hoy laboran en lo que se les asigne, desde cuidar ancianos hasta realizar labores domésticas. Con esa pujanza lograron muchas cosas.

Todo iba bien hasta hace unos años, pues no contaban con una enfermedad que se albergaba en el cuerpo del padre de familia y que poco a poco fue debilitándolo. Cuatro años atrás, los médicos de ese país le diagnosticaron hepatitis autoinmune. ¿Qué? Fue lo único que pudo decir su familia cuando se enteraron.

Hoy, a pesar de las explicaciones científicas un poco confusas sobre la misma, han podido entender que esta se produce cuando el sistema inmunitario del organismo, que generalmente debe atacar los virus, las bacterias y otros agentes patógenos, se va lanza en ristre contra el hígado.

Los latinos somos muy unidos. Tenemos fe en que podemos lograrlo. Solo queremos salvarlo; ayúdenos, por favor. Mis hijas necesitan a su padre.

Les manifiestan que no se sabe aún por qué el organismo se ataca a sí mismo y que esto podría ser causado por factores genéticos o ambientales. Lo cierto es que, a partir de ese momento, el cuerpo de Juan comenzó a debilitarse.

Durante los primeros años trataron de lidiar con el tratamiento en la intimidad de su familia para no preocupar al resto, en la distancia, pero la situación se agravó. “Nosotros nos dimos cuenta de todo hasta hace muy poco. Su familia no quería preocuparnos, pero ahora la necesidad de que el país entero nos ayude es importante”, dijo Claudia Bastidas, una prima que reside en Bogotá.

Pacientes espera transplante de hígado

Juan Nicolás Montes y su esposa Maritza luchan para que él pueda superar su enfermedad.

Foto:

Cortesía de la familia

Con el paso del tiempo los días de Juan se tornan más difíciles, porque hoy ya no está en su casa sino en el hospital general de Toronto, conectado a máquinas, y tomando medicamentos en altas concentraciones para que su estado de salud no empeore. “Su esposa me cuenta que hasta bañarse le produce dolor”, contó Claudia.

Fatiga, malestar abdominal, vasos sanguíneos anormales en la piel, dolor articular son solo algunos de los síntomas que acompañan los días de Juan, pero para él, lo más doloroso es ver cómo su familia lucha día tras día para que él se recupere, ver los ojos cansados de la mujer que más ama y sus niñas sufriendo su situación, sus dolores, sus penas. Sabe que es una carga emocional dura de mantener a flote. “Una de sus hijas quiso ser donante, pero los médicos no la aceptaron por ser menor de edad”, agregó su prima.

La última complicación grave fue la ascitis, que es la acumulación de grandes cantidades de líquidos en el abdomen. Esto, además, interfiere en la respiración y es un signo de cirrosis avanzada. “Su esposa me ha contado que cada dos días tienen que drenarlo. Eso ha sido muy agobiante para su familia”, contó Claudia.

Pacientes espera transplante de hígado

Juan Nicolás Montes Bastidas está en el hospital general de Toronto. Su familia ha trabajado duro para que él salga adelante

Foto:

Cortesía de la familia

Hace cinco meses se enteraron de que lo único que puede salvar la vida de Juan es un trasplante de hígado, pero como en todo el mundo, estar en una lista de espera y en un país que no es el suyo lo ha complicado todo. Este procedimiento, logrado con la ayuda de un donante vivo, implica trasplantar una parte del hígado de una persona y colocarlo en un receptor cuyo órgano no funcione de manera adecuada.

La parte restante del hígado del donante se regenera y vuelve a tener su volumen y capacidad en el plazo de algunos meses después de la cirugía. Mientras tanto, la parte del hígado trasplantada crece y restablece el funcionamiento normal del órgano en el receptor. Esto es lo único que le puede salvar la vida a Juan, pero la labor ha sido imposible.

“El problema es que la cultura de la donación de órganos no está tan extendida ni en Canadá ni en el mundo, y en todo caso es normal que las personas prefieran ayudar a un connacional que a un extranjero, entonces siempre hay un canadiense antes en la lista de espera. Eso nos angustia”, dijo Maritza.

Hoy, la única esperanza de esta familia es que algún latino o canadiense que resida en el país y ojalá en Toronto conozca a través de los medios de comunicación o redes sociales esta historia y le done parte de su hígado a Juan. Sería un regalo de Navidad maravilloso. Devolverles la vida a una persona y a una familia que ora todos los días por verlo sanar.

trasplante

Juan Nicolás Montes Bastidas está en el hospital general de Toronto. Su familia ha trabajado duro para que él salga adelante.

Foto:

Cortesía familiares

Las ayudas son necesarias porque los exámenes a los que se deben someter los posibles donantes son costosos y rigurosos. “El hospital de Toronto es demasiado estricto. Los pasos que hay que seguir son complicados, hay que sacar muchas citas, llenar encuestas, todo es difícil”, comentó Claudia.

Cada noche que pasa, la familia de Juan lo recuerda llegando a la casas de la familia en Cali, saludando fuerte y con ganas, y con una alegría que invadía todo el ambiente. “Él parecía humorista. Era el alma de todas las fiestas. Era muy sociable, amable.

Todos estamos afectados. Queremos que se recupere y vuelva a ser el mismo de antes”, dijo Claudia, quien ha acudido a todos los medios para buscar ayudas.
Por eso, la única esperanza para esta familia es mover esta causa por las redes sociales para que, quizás, por este medio, la historia se vuelva viral, alguien se entere de su situación y done parte de su hígado.

“Los latinos somos muy unidos. Tenemos fe de que podemos lograrlo. Yo gestioné una campaña en redes sociales que se llama Juan Needs a Liver, así se llama la página de Facebook. Solo queremos salvarlo, ayúdenos, por favor. Mis hijas necesitan a su padre”.

CAROL MALAVER
Subeditora Bogotá
@CarolMalaver
Si quiere ayudar, escríbanos a carmal@eltiempo.com

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