Secciones
Síguenos en:
Diseñan un paso a paso hacia las ciudades más sostenibles
Lagos de Torca

Un grupo de 35 investigadores hizo público los resultados de una investigación a todo nivel que da herramientas para que proyectos urbanos avancen hacia la reducción de emisiones.

Foto:

Planeación Distrital

Diseñan un paso a paso hacia las ciudades más sostenibles

La Universidad de los Andes lanzó el ‘Libro blanco’, un documento para la descarbonización urbana.

De Bogotá y Soacha, y los proyectos de Lagos de Torca y Ciudad Verde, salieron las bases para una ambiciosa hoja de ruta para la descarbonización de las ciudades, diseñada por la Universidad de los Andes en una alianza con el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, financiado por el UK Pact-Colombia y apoyado por varias instituciones.

Después de dos años de trabajo, un grupo de 35 investigadores hizo público los resultados de una investigación a todo nivel que da herramientas para que proyectos urbanos avancen hacia la reducción de emisiones mediante un buen uso del suelo, la maximización de recursos ecosistémicos, la gestión eficiente y sostenible de recursos y residuos, la oferta de bienes públicos para el bienestar y la innovación, conectividad y economía.

(Además: El desolador panorama de los humedales en Bogotá)

Todo, desde la mirada de dos ejes claves, la ecología urbana y el manejo integrado del agua, apoyados por acciones hacia el manejo de la energía, los residuos, el transporte y las edificaciones.

En la década clave para mitigar los efectos del cambio climático, las ciudades tendrán que hacer un esfuerzo enorme. “El papel de las ciudades es fundamental para el cumplimiento de los Acuerdos de París. A pesar de que solo representan el 2 por ciento de la masa terrestre del planeta, se espera que en 2050 allí viva el 75 por ciento de las personas.

Las ciudades representan entre el 60 y el 80% del consumo de energía y entre el 71 y el 76 % de las emisiones. Es fundamental que los centros urbanos estén capacitados para actuar sobre el cambio climático con metodologías y aproximaciones tan robustas como está”, aseguró Santiago Briceño, director de International Climate Finance-Clean Growth Programmes en Colombia y una de las personas que apoyaron este proyecto de la Universidad de los Andes.

Describir y resumir esta investigación es casi imposible, dada la cantidad de hallazgos que abarca. Pero quizás uno de los contenidos más interesantes de esta investigación tenga que ver con un sistema de indicadores que traza las etapas para avanzar hacia un desarrollo urbano sostenible (ver gráfico).

“Nuestra metodología pretende enfocarnos en el concepto de ‘ciudad sensible a’. Partimos de etapas por recorrer en cada uno de los sectores para moverse de un estado mínimo de sostenibilidad y llegar a una ciudad sensible a la sostenibilidad en cada sector. Hay una serie de acciones que nos llevan a eso”, explica Nicanor Quijano, coordinador del proyecto y profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad de los Andes.

Pero, definitivamente, el proyecto tiene muchas más cosas que ofrecer. Así que EL TIEMPO solo puede invitar a que el público se conecte con el producto final de este trabajo: el ‘Libro blanco’.

(También: Con un modelo matemático buscan predecir el crimen en Bogotá)

Este es un documento de 131 páginas que resume no solo los resultados del análisis de sostenibilidad y las sugerencias dadas a Ciudad Verde y Lagos de Torca, sino el abordaje, uno a uno, de los puntos que permitirían avanzar hacia la descarbonización; la explicación detallada de la caja de herramientas y la plataforma de integración diseñada por el proyecto, las guías para financiar este tipo de acciones encaminadas a la sostenibilidad y otra serie de elementos de interés para gobiernos, urbanizadores, el sector privado, investigadores y, por qué no, comunidades que quieran presionar para que los tomadores de decisiones ejecuten transformaciones.

‘No todo se puede cuantificar en beneficios monetarios’

¿Quiénes pueden usar el ‘Libro blanco’?

Los libros blancos sirven para una política o una toma de decisiones; sirven para cualquier tomador de decisiones, grande o pequeño. La misma comunidad lo puede leer. El objetivo fue escribirlo de la forma más clara posible, sin perder el rigor científico.

¿Cuál es el futuro del proyecto?

Todavía tenemos unos tres meses más de proyecto, estamos replicando los resultados en tres ciudades del país: Manizales, Barranquilla y Villavicencio. Lo estamos haciendo en asocio con universidades locales. Esto no sirve de nada si se hace un alto nivel, necesitamos que permee en más lugares del país y por ahora se seleccionaron esas tres ciudades: dos de ellas están atadas al concepto de biodiverciudades.

¿La Alcaldía de Bogotá ya tiene este libro en la mano?

Puede ser útil ahora que se están formulando tantos planes parciales. Las secretarías de Ambiente y de Hábitat lo tienen. Y la gerente de Lagos de Torca, Natalia Trujillo, lo tiene y nos ha acompañado en estas discusiones. Además, hace un año le presentamos el proyecto a la secretaria de Planeación, Adriana Córdoba.

¿Es posible que Lagos de Torca se modifique o mejore a raíz de sus estudios?

Ellos siempre han estado dispuestos y nos han brindado toda la información. Ideas alrededor de los distintos términos es algo que nos entusiasmaría hacer allí. La gerente nos ha facilitado las reuniones, nos ayudó a conocer el sitio y quiere seguir trabajando. Como universidad, hacemos investigación a alto nivel que queremos que tenga impacto y financie a estudiantes que entiendan estos temas.

Ustedes propusieron 45 medidas para la reducción de emisiones en Ciudad Verde, ¿hay quien las reciba y las implemente?, ¿hay una ruta para que eso no quede solo en el papel?

Amarilo también hace parte de Lagos de Torca. Tuvimos una reunión con ellos hace dos semanas y quedaron interesados: nos pidieron unas mesas de trabajo para Ciudad Verde y Lagos de Torca, para discutir los resultados y ver cómo se obtuvieron. Esto no debería verse como críticas o ataques a los proyectos, nuestra visión es ambiciosa, como los sueños.

Estos indicadores que seleccionamos están atados a una serie de criterios. Si esto quiere extrapolarse a un megaproyecto del país, el tomador de decisiones puede cambiarlos. No necesariamente debe usar nuestros criterios: desde la lógica difusa pueden hacerlo más fino en ciertos elementos.

¿Las etapas uno las puede medir a qué escala? ¿Son solo para analizar proyectos
urbanos o pueden servir para medirse en barrios, localidades, ciudades?

Lo vimos para megaproyectos. Los dos casos de estudios en Bogotá parten de la esencia de una construcción grande con un número de habitantes enorme. Aunque se pueden ver por barrios: en Manizales se analizaron las comunas. Podría decirse que sí se puede extrapolar la forma como se cohesione el lugar de estudio, y tratando de ver las interacciones entre varias cosas. Por ejemplo, en un futuro queremos tener vehículos eléctricos en este país, y eso afectará la movilidad, pero el sector energía... y es importante ver cómo interactúan estos sectores.

¿Cómo funciona la plataforma de integración que ustedes proponen?

La plataforma construye los escenarios de mitigación y adaptación, y esto se construye considerando el grado de abatimiento, el costo eficiente de energía, la factibilidad de la implementación. La idea es que no supere un límite máximo. Parte de una línea base: en Ciudad Verde se proyectaba qué pasaba desde 2018 hasta 2030, y en este caso se incluían cinco indicadores y el objetivo era implementar la resiliencia frente a, no sé, problemas de desabastecimiento, inundaciones e incrementos de temperatura.

(Le puede interesar: El complicado trámite en el pago de facturas de gas domiciliario)

Pero no todo se puede cuantificar en beneficios monetarios, también hay beneficios sociales desde la salud, el trabajo y el bienestar. Luego plantea diferentes escenarios de resultados. En este caso era cuánto aportaba cada uno de los sectores en su totalidad. Pero, al final, el potencial de reducción de emisiones en Ciudad Verde para 2030 es del 71 % en la mayoría de escenarios. En el sector de infraestructura urbana, la reducción de emisiones promedia el 34 %, en residuos es del 71 %; en transporte, del 41 %, y en agua, del 20 %.

¿El ‘Libro blanco’ da pistas de cómo financiar la descarbonización?

En el capítulo 8 hay algunas ideas de financiamiento y gestión. Llegar a ese sueño va a requerir muchas cosas, pero si empiezas a desincentivar elementos que no sean sostenibles y a promover otros, avanzas: como el hecho de que los vehículos eléctricos e híbridos no tengan pico y placa. Además, en la sección 8.3.4 se especifica cómo las ciudades pueden acceder a los bancos de desarrollo, hacer alianzas público-privadas o incentivar para cerrar esas brechas.
¿Incluyeron la visión de género en esta planeación urbana sostenible?

Sí. Lo estudiamos. En Ciudad Verde, por ejemplo, vimos cómo el hecho de que tengas una estación de TransMilenio tan lejos y un empleo no cercano podía afectar a las mujeres y su desarrollo. Eso está mucho más claro en el informe; son cerca de 300 páginas, y tiene el detalle de ese análisis.

Lo invitamos a seguir leyendo:

¿Resolución pone en jaque al Patio Taller del Metro?

Así se planea la expansión de la red del metro de Bogotá hasta Suba

Ana María Puentes
Twitter: @soypuentes
EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.