La Acacia, el barrio que parece un jardín infantil gigante

La Acacia, el barrio que parece un jardín infantil gigante

La tendencia Urban95, que se empezó a aplicar en Bogotá, busca una ciudad diseñada para los niños.

Urbanismo para niños en Las Acacias

Los niños de La Acacia pueden acceder a espacios públicos seguros y lúdicos.

Foto:

Carlos Ortega - EL TIEMPO

Por: Sebastián Ramírez
19 de noviembre 2019 , 12:16 p.m.

Como en otras ciudades de distintas latitudes, las cuadras empinadas de este sector eran hostiles para todos, y mucho más para los niños.

"La gente estaba acostumbrada a no salir a la calle, porque había riesgos”, dice Emilce González, miembro de la junta de acción comunal y una de las residentes del barrio La Acacia en Ciudad Bolívar.

Pero ahora parece un jardín infantil gigante.
Los andenes están pintados de colores vivos. Las calles tienen largos caminos de puntos. La cancha del barrio está rodeada de murales que fueron decorados por la comunidad y, en una de las cuadras vecinas, hay un compendio de juegos irresistibles para todos los niños que pasan por ahí. La Acacia parece haberse amoldado a la medida de ellos.

Hay gente que podría decir que este es un barrio peligroso, que hay que tener cuidado con sacar los celulares o que hay que estar mirando de reojo las esquinas. Pero la verdad es que el peligro no se siente, no se palpa.

Eso sucede porque la intervención que les hicieron a estas cuadras no solo es decorativa. Esconde un trabajo más profundo, un esfuerzo de un puñado de gente que se aburrió de tener miedo por sí misma y por sus niños cada vez que salía a hacer cualquier cosa a la calle.

Estos cambios, que son en gran parte un logro de la comunidad, se enmarcan en la tendencia Urban95, la cual se ha implementado en más de quince ciudades alrededor del mundo y llegó a Ciudad Bolívar hace tres años. Su tesis es incorporar en el diseño urbano la perspectiva de un niño de tres años, cuya estatura ronda los 95 centímetros.

Urban95 se trata de hacer ajustes. Hay que pensar qué se puede diseñar distinto en el espacio público si, por ejemplo, es una mujer con un niño pequeño y que carga unas bolsas la que lo está usando. ¿Qué haríamos distinto en ese caso?”, dice Leonardo Yánez, asesor sénior de la fundación holandesa Bernard van Leer, creadora de la tendencia Urban95.

Urbanismo para niños en Las Acacias

La Defensoría del Espacio Público y las fundaciones Bernard van Leer y la Casa de la Infancia estuvieron apoyando el proceso.

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Carlos Ortega - EL TIEMPO

En el caso de Colombia, los impulsadores de Urban95 empezaron a aplicar el proyecto en Cali y Bogotá. En la capital se decidió ejecutar un plan piloto en el barrio La Acacia, de la localidad de Ciudad Bolívar. “Cuando recibimos los recursos tuvimos que identificar una comunidad en la que realmente hubiera una demanda”, explica Nadime Yaver, directora de la Defensoría del Espacio Público.

Yaver sostiene que los problemas que había en La Acacia con el microtráfico, la pobreza y la falta de espacio público impulsaron a distintas entidades del Distrito a hacer el proyecto en la zona. Sin embargo, hay miembros de la comunidad que han hecho procesos más largos con la apropiación del entorno.

Como institución llevamos ocho años trabajando en el proyecto ambiental que es el manejo adecuado de los residuos sólidos. A las esquinas de nuestro colegio las personas acostumbraban a verlas como botaderos de basura”, señala Carolina Melo, profesora del colegio Acacia II, ubicado en el corazón del barrio.

Melo manifiesta que, a partir de trabajo comunitario, estos espacios se han ido recuperando poco a poco.

¿Cuál fue el cambio en La Acacia?

La participación de la comunidad en el diseño del espacio público y en la identificación de problemáticas ambientales y sociales ha sido muy activa en la historia reciente del barrio La Acacia. Este esfuerzo aunado entre los vecinos y las instituciones públicas ha sido un trabajo largo.

“Cuando yo visité el barrio hace tres años, la gente tenía miedo y era reticente con las personas que venían a ayudar”, cuenta Leonardo Yánez. Según él, fue mediante cambios pequeños en los espacios que las personas modificaron su conducta.
Las adecuaciones que se han hecho son muy sencillas, pero resuelven necesidades puntuales. Por ejemplo, los caminos de puntos sobre las vías son una mejora en la interacción de los habitantes del barrio con el espacio público.

“Estas rutas sirven para que las mamás puedan desplazarse con sus coches o con sus bebés de brazos cuando van a dejarlos a los jardines. Y funcionan muy bien. Los niños que van de la mano se ponen a saltar y a mirar los colores”, explica Emilce González.

En La Acacia da la impresión de que la calle invita a los niños a volverse ciudadanos mediante el juego. Eso solo se logró gracias al diálogo de las instituciones con los ciudadanos. Entidades como la fundación Bernard van Leer, la Casa de la Infancia, la Defensoría del Espacio Público y distintas organizaciones públicas y privadas generaron un trabajo participativo con los vecinos.

Ahora, ellos empiezan a ver en su barrio una extensión de su hogar, un lugar en el que sus niños pueden estar tan seguros como en su propia casa.

SEBASTIÁN RAMÍREZ
REDACCIÓN BOGOTÁ
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA DE EL TIEMPO

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