Centro Antonio Nariño, la primera ciudadela del país, cumple 60 años

Centro Antonio Nariño, la primera ciudadela del país, cumple 60 años

Se construyó entre los años 52 y 58 a partir del movimiento arquitectónico moderno.

CENTRO NARIÑO 7

Son 144.845 metros cuadrados, 960 apartamentos para 6.400 personas (hoy viven poco más de 2.000. fue inspirado por en el urbanista Le Corbusier. 

Foto:

ABEL CÁRDENAS. EL TIEMPO

28 de septiembre 2018 , 08:31 p.m.

Pocos se imaginan que detrás de esos 8 bloques de 13 pisos que están frente a la entrada principal de Corferias y que se alcanzan a ver cuando se pasa hacia el occidente de la ciudad por la avenida de Las Américas a la altura de la carrera 36 se esconde no solo uno de los tesoros patrimoniales más importantes de la arquitectura moderna, sino también una “auténtica ciudadela concebida en los años 50”, como lo sintetiza el arquitecto y restaurador Rodolfo Ulloa Vergara.

Es el Centro Urbano Antonio Nariño (Cuan), que cumple 60 años de haber sido inaugurado, y para celebrarlos, la comunidad ha organizado varios eventos, como el concierto que se realizará este sábado en el teatro Cádiz, una de las joyas patrimoniales de este lugar que estuvo cerrado y abandonado por más de 10 años y que gracias a esfuerzos de la empresa privada, las administraciones y la comunidad se logró recuperar. Y como si fuera poco, por un costado tiene hasta muro de escalada.

Para el sábado se organizó un mercado campesino con gran variedad de productos y gastronomía regional, que se podrá disfrutar en sus amplios y bien mantenidos espacios que fueron concebidos, de forma integral al resto de los equipamientos, entre los años 1952 y 1958.

En la cancha de fútbol, que tiene también graderías, los dueños de las mascotas, organizados en un grupo de WhatsApp identificado como Tenencia Responsable, van a llevar a cabo una exposición canina, felina, entre otros.

Los diseñadores de este importante centro urbano fueron Rafael Esguerra, Enrique García Merlano, Daniel Suárez, Juan Meléndez y Néstor Gutiérrez. Fue pensado, según la ficha técnica, con formas básicas y geometría austera para 6.400 personas en 960 apartamentos de vivienda multifamiliar de clase media.

Entre los equipamientos originales están locales para un banco, cafetería, administración, consultorios médicos, talleres, bodegas, comercio, restaurante, escuela primaria, cine, mercado, lavandería e iglesia.

El domingo, al mediodía, se realizará una misa campal con los residentes en medio del parque central que aún tiene columpios y argollas de cadena sujetas de aros metálicos para hacer ejercicio. Incluso, en este espacio biosaludable (que es moderno) permanece enterrado, como símbolo, un viejo tractor que es utilizado por los niños para jugar.

Centro Nariño hace 60 años.

Foto tomada en los años 60, desde el apartamento de la familia Hincapié hacia el oriente. Se ve el teatro Cádiz y al fondo las residencias estudiantiles 10 de Mayo.

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Cortesía: Beatriz Hincapié

Los propietarios de las mascotas organizan jornadas de limpieza para retirar el excremento que algunos vecinos se resisten a recoger, el agua lluvia es utilizada para regar los jardines, y se calcula que el 50 por ciento de los residentes recicla y deposita los materiales aprovechables en los contenedores que están detrás de los bloques.

Beatriz Hincapié Molina, presidenta del consejo de administración del Cuan, hija del periodista Hipólito Hincapié, recordó que su padre fue uno de los primeros habitantes de este multifamiliar. “Este es el mejor vividero del mundo, es un paraíso dentro de la ciudad”, dice.

Cuenta que los primeros residentes eran arrendatarios y que después los compraron “por un valor que osciló entre los 28.000 y los 42.000 pesos, pagados en 240 cuotas mensuales de 448, 415, 393 pesos, según el área del apartamento. El requisito era tener un promedio de ingresos de entre 1.000 y 1.500 pesos mensuales. Para los apartamentos de menor área se exigía un salario mínimo familiar de 750 pesos”, dijo.

Centro Nariño Tetatro

El teatro Cádiz, estuvo por más de 10 años en el abandono pero gracias a la iniciativa privada, a los residentes, la administración de la ciudadela y del consejo administrativo, se logró habilitar.

Foto:

ABEL CÁRDENAS. EL TIEMPO

Parte de la reseña que se dará a conocer en esta celebración es que en una encuesta realizada en 1964, “el 91,75 por ciento eran personas menores de 40 años y el 8,25 por ciento eran mayores de 40 años. El 64,7 por ciento eran profesionales y el 11,76 por ciento, empleados”.

El Centro Nariño fue el primer conjunto de vivienda multifamiliar en altura en una época en la que comprar en los últimos pisos era una locura, como tener una casa en el aire. Y fue ahí donde se inició el sistema que los propietarios conocen hoy como de propiedad horizontal.

Hoy viven en esta ciudadela 64 familias originales, en la que sus padres compraron y algunos de sus hijos decidieron quedarse para siempre.

Y aunque las cosas han cambiado –hay más mascotas (332) que niños (192), para un total de 2.170 personas, 621 vehículos y 42 motos–, los residentes del Centro Nariño dieron una lección: que no todo lo nuevo es mejor.

Habitantes del centro Nariño

A la izquierda, de morado, Doña Blanca y su hija Diomara disfrutan del Centro Nariño. Es tranquilo, dicen. Viven hace mas de 30 años en este lugar.

Foto:

Hugo Parra

‘No solo fue un barrio, sino una auténtica ciudadela’

Para el arquitecto y restaurador Rodolfo Ulloa Vergara, lo que sucedió con el Centro Nariño fue de vanguardia; demostró que es conveniente hacer grandes proyectos urbanos, y generó confianza entre los diferentes grupos académicos pese a la resistencia que se presentó en su momento a este tipo de arquitectura moderna.

“Aspiraba a ser una ciudadela autosuficiente. El Cuan no solo fue una urbanización, no solo fue un barrio, sino que fue una auténtica ciudadela concebida hace más de 70 años”, dijo el experto.

En este sentido, llamó la atención de que no todo lo antiguo es obsoleto, que hoy es una concepción reinante en donde se habla del celular del año, el carro del año, es decir, para consumistas, “pero esta es una lección de arquitectura y de urbanismo porque hoy mantiene su vigencia por las condiciones patrimoniales, ambientales, la cohesión social que genera, el tejido social que propicia”.

Se refiere a todos los servicios que aún hoy se prestan con una infraestructura “que prácticamente permite que las personas que viven allí puedan estar viéndose largo tiempo con sus vecinos sin tener que salir”. Dijo que el inspirador de este modelo fue el urbanista Charles-Édouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier, y que el modelo se hizo más rápido en Colombia que en otros lugares de Europa.

Finalmente, el investigador manifestó que todo esto se da a conocer también gracias al esfuerzo y la labor que lleva a cabo hoy el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC).

Bogotá
Hugo Parra@hugoparragomez

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