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Las últimas confesiones de Carolina Galván, la madre de Sara Sofía
Carolina Galván

Carolina Galván, madre de Sara Sofía Galván, la niña de dos años desaparecida.

Foto:

Archivo particular.

Las últimas confesiones de Carolina Galván, la madre de Sara Sofía

Ratifica que no mató a su hija y que ha sido víctima de la presión de Nilson desde que lo conoció.

Ya se cumplieron seis meses desde que Sara Sofía salió de su casa en brazos de su madre y cuatro meses desde su desaparición. El dolor en su familia sigue intacto y las noticias sobre resultados en la investigación son nulos.

La familia de Carolina Galván está compuesta por cinco hermanos y ella es la mayor. Nacieron en Puerto Berrío (Antioquia) y allí transcurrió su infancia. Cuando ella   tenía nueve años su mamá decidió terminar la relación con su esposo y que este cuidara a todos sus hijos. Ella se aferró entonces a su abuela paterna, quien la crió. La familia se trasladó durante un tiempo a Barrancabermeja, pero cuando la joven creció se fue para Bogotá gracias a la ayuda de un familiar.

Lea también: ‘Mi hermana dice que ella no mató a Sara Sofía, Nilsón sabe la verdad'

En 2018 llegó a Bogotá, pero, aparte de cuidar a los hijos de su tío, su interés por el estudio nunca fue el mejor, aunque sí tuvo oportunidades; ni siquiera cuando su familia la ayudó a entrar a una fundación de bachillerato para mayores.

Pronto quedó embarazada, pero, a pesar de las sospechas de su familia, ella lo negaba. Cuando la familia se enteró Carolina ya tenía siete meses y en marzo nació la pequeña. Ella, dicen, sí mostraba dificultades de aprendizaje pero nunca tuvo problemas de alcohol o drogas antes de conocer a Nilson. Con él se transformó en otra persona, eso es lo que más lamenta su familia.

Estas son las últimas explicaciones que Carolina dio ante  las preguntas de su familia, recordando cuando jugaba con su hija entre los árboles, imagen que quedó plasmada en una foto que obtuvo EL TIEMPO. 

A pesar de las confesiones de su hermana, Xiomara Galván, todavía confía en que Sara Sofía esté con vida.

Foto:

MIlton Díaz

¿Qué paso el día de la tragedia?
El 27 de enero del 2021 le dejé a Nilson el cuidado de mi hija. Me fui de la casa a las 11 de la mañana, tenía que trabajar. Regresé a las tres de la tarde y encontré a la niña dormida. No la moví para no despertarla. Vi cómo Nilson entraba y salía del cuarto preocupado. Luego me dice que vea cómo está la niña. Botaba una espuma por la nariz. Entré en shock, grité y lloré. No sabía qué hacer y Nilson me callaba y me decía que le bajara porque la vecina se podía dar cuenta. Tenía miedo de que se los llevaran a la cárcel. Luego me enteré de que él la había llevado al caño. Traté de buscarla pero ya no estaba. Todo fue confuso. 

¿Maltrataba a su hija?
Eso es mentira, quien estaba bajo el cuidado de la niña era Nilson. Yo tenía que salir a trabajar porque él me obligaba y yo le daba todo mi dinero a él.

¿De quién es la sangre que apareció en la casa de Nilson?

Hace dos años le metieron dos tiros a Nilson en una pierna y que esa herida nunca le sanó, de cuando en vez le bota sangre y que incluso tiene una platina. Esa sangre no es de Sara Sofía.

La búsqueda de Sara Sofía se ha hecho por cielo y tierra y hasta con el uso de dragas.

Foto:

César Melgarejo

¿Por qué no devolvió a la niña a casa de su hermana? 
Porque Nilson  me metió en la cabeza que ellos me la iban a quitar. 

¿Cómo se encuentra?
Aislada en la cárcel El Buen Pastor. Yo ni siquiera se bien qué fue lo que pasó con la niña. Mis compañeras de celda me apoyan para que no me cambien de patio porque temen que me pase algo. Estoy estudiando y aprendiendo manualidades y tengo atención psicológica. También tengo atención psicológica. Pero me he intentado quitar la vida.

¿Nilson sabe dónde está la niña?
Sí, yo creo. Lo que él dice es que el 27 me volví loca. Que yo le pegaba a la niña, que la estrellé contra la pared, que la bañaba con agua fría, que en el baño le pegaba con una correa, que la niña empezó como a convulsionar de los golpes que yo le daba. Que el corazón se le aceleró y que los dos vimos morir a la niña. Pero yo no la maté. Eso no es verdad. Él desapareció a la niña en el caño por el miedo que le daba de que les quitaran a sus otros hijos.

¿Él la indujo a la prostitución?

Sí. Nos conocimos en el parque. Me explicó que las mujeres ganaban buena plata por prostituirse. Empecé en Patio Bonito pero yo nunca había hecho eso.

Nilson Diaz y Carolina Galván en el momento de su captura.

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

¿Qué piensa de su familia?
Les agradezco por apoyarme a pesar de tanto dolor. Yo deseaba salir adelante y demostrarles a ellos que era útil. Le doy las gracias a la suegra de mi hermana por todo lo que hizo. Le pido perdón a todos por lo que pasó. Nunca imaginé que esto fuera a pasar.

¿Por qué no pidió ayuda a la policía?
Por miedo. Nilson me decía que no lo denunciara. 

REDACCIÓN BOGOTÁ

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