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Cara a cara sobre el POT de Bogotá
Panorámica de Bogotá, POT

El POT es la hoja de ruta que tiene la ciudad. Hace 17 años no existe un plan.

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Diego Lozano. EL TIEMPO

Cara a cara sobre el POT de Bogotá

El POT es la hoja de ruta que tiene la ciudad. Hace 17 años no existe un plan.

Dos miradas sobre el proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial, sobre puntos que generan debate.

De un lado, está la secretaria de Planeación, quien estuvo al frente de la formulación, y destaca aspectos de la hoja de ruta para la ciudad, y por otro lado, la del colectivo Futuros Urbanos, que advierte sobre puntos clave del plan que generan debate.

(Le puede interesar: Si hay densificación, ¿cómo se protegerán los patrimonios bogotanos?)

‘La Bogotá que merecemos tener’

María Mercedes Jaramillo
Secretaria de Planeación


Llevamos más de 10 años fracasando en llegar a un acuerdo sobre el POT y pagando las consecuencias de tener una ciudad sin un plan de largo plazo.

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es el que determina dónde y cómo vivimos dentro de la ciudad, cómo cuidamos nuestra estructura ecológica principal, y el que orienta la inversión social y de infraestructura, pública y privada, por al menos 12 años. Sin embargo, llevamos más de 10 años fracasando en llegar a un acuerdo sobre el POT y pagando las consecuencias de tener una ciudad sin un plan acordado de largo plazo.

Con sentido de urgencia, este POT afirma con contundencia que Bogotá no se expandirá más. Vamos a mejorar el suelo y la ciudad que ya ocupamos. No habrá más ambigüedad sobre el futuro de la reserva Van der Hammen ni sobre la preservación de la zona rural del norte; ni sobre la capacidad de retención de aguas lluvias que ofrecen naturalmente los humedales. Nuestra propuesta de POT determina que todos esos suelos ambientales y rurales serán protegidos y reverdecidos, no endurecidos ni urbanizados. Ampliaremos la estructura ecológica principal en 30 por ciento de área y múltiples estrategias para su conservación y reverdecimiento como, por ejemplo, que por cada árbol que deba talarse se tendrán que sembrar al menos 5 nuevos.

Foto:

Archivo particular

Bogotá necesita no solo viviendas para atender las demandas habitacionales, sino sobre todo soportes urbanos que mejoren la calidad de vida: un sistema de movilidad multimodal y menos contaminante; una red de equipamientos del cuidado como educación, salud, adultez y primera infancia; suelo para que se ubiquen las industrias actuales y futuras que generen empleo formal, y una adecuada integración regional.
Este POT conduce a Bogotá hacia la movilidad limpia, con 2 trenes regionales, 5 líneas de metro, 7 cables, 400 kilómetros adicionales de cicloinfraestructura y andenes. Del mayor valor que estas inversiones generarán, se capturará una parte para equilibrar la ciudad, estimulando la ubicación de vivienda de interés social en las áreas más centrales y la ubicación de empleos en el sur de la ciudad.

También: Las cinco apuestas del POT para la vivienda

Este POT es para las mujeres, especialmente las cuidadoras, y por eso territorializa el Sistema Distrital de Cuidado a través de la red de 45 manzanas del cuidado, que agrupan equipamientos que relevan a estas mujeres de esa carga inequitativa que les impide dejar de cuidar a otros y cuidarse a sí mismas, educarse y conseguir un buen trabajo.

Este es el POT de las mujeres, los ambientalistas, los animalistas, los empresarios, los artistas, los artesanos, los constructores de ciudad, y los jóvenes que reclaman un mejor presente y futuro. Después de 10 años discutiendo debemos decidir la Bogotá que merecemos tener.

Un pulso de poder por el territorio

Ómar Oróstegui
Director Futuros Urbanos


Tenemos nuevamente la oportunidad de imaginar el futuro para definir los lineamientos del desarrollo urbano de la próxima década. La última vez que lo hicimos fue en 2004, cuando se expidió el actual Plan de Ordenamiento Territorial – POT y sobre el cual se han intentado realizar varias modificaciones en los últimos años, pero sin éxito.

Después de varios meses, y cumplir con los procesos estipulados por la ley, hoy la ciudad conoce la propuesta oficial que la Administración presentó al Concejo para su discusión y posterior aprobación o negación.

Ómar Oróstegui,
Director
Futuros Urbanos.

Foto:

Ómar Oróstegui

No será fácil el debate dada la sensibilidad de varios temas que incluye la propuesta. Por ejemplo, la conformación de 33 localidades a través de la figura de ‘Unidades de Planeamiento Local’ sin concertación ciudadana para la delimitación, creación y eliminación de varias de ellas, hecho que, seguramente, traerá tensiones con las comunidades locales pues no se pueden desconocer los procesos sociales y culturales que han dado lugar a estos territorios.

También habrá cierto malestar frente a la prohibición de los cerramientos en antejardines y áreas privadas en determinadas construcciones, o la obligación de los propietarios residenciales de realizar las obras de adecuación y mantenimiento de los andenes frente a su predio. A esto se suma, la propuesta de ‘primeros pisos activos con mezcla de usos en zonas residenciales’ y el propósito de localizar equipamientos públicos en cualquier parte del suelo urbano, pues, entre otras cosas, se plantean construir en zonas deficitarias 60 equipamientos educativos y 24 hospitales, por citar algunos ejemplos.

(Lea: ¿Es cierto que el POT avalará prostíbulos y moteles en zonas residenciales?)

Es importante que los ciudadanos se informen no solo con el documento, que de por sí es extenso (608 artículos y 463 páginas), sino que descarguen los mapas oficiales para comprender qué pasará con el sector donde actualmente reside, qué cambios vienen y qué tipo de infraestructura se proyecta.

Por otro lado, aunque suena interesante, hay que analizar con detenimiento la no exigencia de un mínimo de área destinada a estacionamientos para determinadas edificaciones y su impacto en el valor del metro cuadrado construido pues, con seguridad, los constructores optarán por reducir el número de parqueaderos disponibles, sobre todo en sótanos, cuya excavación tiene un valor considerable en los costos de cualquier obra. Esto podría significar elevar el valor de los estacionamientos en edificios nuevos, por su escasez, y que la vivienda usada tenga un atractivo adicional. Ahora bien, esta idea no es mala per ce si se concibe para el desarrollo de vivienda alrededor de los corredores de transporte público.

Frente a este último punto, el POT proyecta 580.000 viviendas, una cifra inferior a lo proyectado por el DANE en relación con el millón de hogares nuevos que calcula tener la ciudad al 2034. Sin embargo, hay que resaltar las apuestas por la vivienda social (cerca del 56% será para la población de menores ingresos) y el interés por reglamentar la configuración de metros mínimos para la construcción de vivienda. En VIS-VIP, 42m2, y NO VIS, 36 m2. Un tema sensible pero sensato, dado la tendencia reciente de apartamentos con menos de 20m2. Esa discusión no será fácil con las empresas constructoras que, valga decir, este POT les ofrece varias ventajas para el desarrollo inmobiliario, en particular en altura, en muchas zonas de la ciudad, entre ellas, alrededor de los correderos de movilidad que se tienen proyectados al menos en los planos.

Y digo al menos, porque no veo posible que en 12 años podamos tener 5 líneas de metro (97 km), 3 regiotram (37,09), 17 corredores verdes de alta capacidad (101 km), 4 corredores verdes de media capacidad (19 km) y 7 cables aéreos. Pero que estén contemplados significa una ventaja para los constructores y la rentabilidad de su inversión en las zonas que especifica dicho trazado.

En términos de movilidad sostenible, son acertadas las apuestas por un sistema multimodal a lo largo y ancho de la ciudad, así como el hecho de reconocer la importancia de los desplazamientos no motorizados -a pie, en bicicleta, patinetas y otros-. Esto, además del impacto en la gestión de movilidad, trae beneficios ambientales y en la calidad del aire.

En el marco ambiental del POT, también se contemplaron: la creación de 2 nuevos humedales: Tingua Azul y Hyntiba - El Escritorio; la creación de Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA); acometidas eléctricas en los estacionamientos de las edificaciones para la recarga de vehículos eléctricos y la obligación para que en nuevas edificaciones sea dispongan conductos de 3 ductos -shuts- para la separación de residuos en la fuente. Este es el camino correcto si queremos llegar a ser una ciudad sostenible.

En una línea similar se sitúan las apuestas por mejorar el espacio público con el aprovechamiento económico de las zonas bajo los puentes peatonales y vehiculares, así como en las culatas en predios remantes de obra pública y el soterramiento de redes de servicios públicos y TICs. No obstante, valdría la pena revisar si esto es suficiente para llegar a ser una ciudad inteligente y si en realidad el marco normativo propuesto soluciona la ocupación y uso indebido del espacio público por parte de las ventas informales en contraprestación con las exigencias que se establecen para las actividades comerciales formales.

El Concejo tiene 90 días para debatir este POT, en donde tendrá que poner más atención sobre temas que no estaban priorizados en la agenda pública y las lecciones aprendidas de la pandemia, como el entorno urbano de proximidad, el hacinamiento en la vivienda, las normas de eco-construcción en edificios y oficinas y el uso del transporte público masivo.

Hay que recordar que las ciudades no son estáticas; son espacios que cambian, evolucionan y se desarrollan con el tiempo, gracias a la voluntad de los individuos que las habitan, pero también de aquellos que las diseñan y construyen.

Proceso largo

El POT comenzó a gestarse en mayo de 2020, cuando se inició el proceso de consulta con la ciudadanía, en el cual se recibieron 27.000 aportes. Fue presentado a la CAR, al Consejo Territorial de Planeación Distrital y al Concejo, el 10 de septiembre, que tiene 90 días para discutirlo, aprobarlo o negarlo.

El plan vigente

Las tres últimas administraciones distritales han tratado de revisar y actualizar el Plan de Ordenamiento Territorial que se aprobó en 1994 y aún se encuentra vigente. La última vez que se intentó expedir un nuevo POT fue en la administración de Enrique Peñalosa, pero fue negado por el Concejo.

Un documento técnico

El POT Reverdecer a Bogotá 2022-2035 es un documento técnico, que tiene 463 páginas y 608 artículos, anexos y cartografía, y su lectura es clave para comprender los cambios que se proponen para la ciudad, en cuanto a uso del suelo, infraestructura, mobiliario y medioambiente, entre otros.

(Para seguir leyendo: Los cambios claves que le esperan a Bogotá con el nuevo POT)

Carácter ambiental

Uno de los aspectos destacados del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial es que reconoce y protege la estructura ecológica principal de la ciudad como la de mayor jerarquía y ordenadora del territorio. De hecho, la amplía en un 30 por ciento, es decir que pasará de 95.000 hectáreas a 124.000.

Aspecto innovador

Un tema innovador, y así lo reconoció el Consejo Territorial de Planeación Distrital, es que por primera vez se institucionaliza y territorializa el Sistema de Cuidado, una estrategia para mujeres, niños, adultos mayores y personas en condición de discapacidad, consolidando una red de equipamientos.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR DE BOGOTÁ
REDACCIÓN EL TIEMPO

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