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Solano, el capitán de la Sijín que murió tras ser atacado por vándalos
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City Noticias En Vivo: 30 de abril de 2021City Noticias En Vivo: 30 de abril de 2021.
Capitán de la Sijín, Jesús Alberto Beltrán

Archivo particular.

Solano, el capitán de la Sijín que murió tras ser atacado por vándalos

Jesús Alberto Solano Beltrán  falleció tras días de luchar por su vida. 

La noche del 28 de abril los ánimos se caldearon en Soacha. La protesta legítima se vio interrumpida por vándalos que buscaban saquear algunos comercios del sector de San Mateo.

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Caída la tarde, arribaban desde diferentes sectores con la intención de destruir cuanta reja o puerta se les atravesara en el camino. No pasó mucho tiempo para que la situación se desbordara. Los delincuentes agarraban piedras o, incluso, partes del mobiliario urbano para lograr su cometido, y hasta reaccionaron de forma violenta cuando los policías intentaban controlar los desmanes.

En medio de esa tensa situación, Jesús Alberto Solano Beltrán, jefe de la Unidad Investigativa de Soacha, intentaba detener el robo en un cajero automático. Justo en ese momento fue abordado por cuatro sujetos que, sin pensarlo, arremetieron en contra de su vida.

El ataque fue violento y con armas blancas, en la autopista Sur con calle 22, diagonal al cajero automático de Bancolombia.

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“Este es un infiltrado, infiltrado, tiene chaleco, es un policía. Lo van a dejar morir sus propios socios”.

Durante el ataque perdió el arma de dotación, su pistola, el carné policial y hasta su radio de comunicaciones marca Motorola.

Pero lo más aterrador fue cuando los agresores descubrieron que tenía puesto un chaleco antibalas.

“Este es un infiltrado, infiltrado, tiene chaleco, es un policía. Lo van a dejar morir sus propios socios”.

Todo esto pasaba mientras se desangraba en medio de una calle polvorienta y llena de rezagos de los disturbios mientras le gritaban: “¡Infiltrado!, ¡infiltrado!”.

Tenía al menos cuatro puñaladas en diferentes partes del cuerpo. Aunque los hechos son todavía muy difusos, se sabe que fue auxiliado por sus compañeros y por algunos miembros de la comunidad y llevado hasta un parqueadero de la zona mientras la turba seguía haciendo y deshaciendo.

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Pero no paraba la angustia. Tenían que salvarle la vida, y cuando se pensaba que no se podía hacer nada apareció un paramédico. Con escasos insumos le brindó los primeros auxilios, e hizo hasta lo imposible para contener la hemorragia mientras llegaba una ambulancia. Pero esto tampoco fue fácil, pues las vías estaban bloqueadas y era complicado llegar con prontitud. “Cuando arribó, con ayuda de los oficiales del Esmad, se bajó la camilla. Todo fue muy lento y había que ayudar”, dijo el paramédico. Solano hacía lo posible para seguir consciente, pero sentía que las fuerzas se le esfumaban del cuerpo.

“Cuando arribó, con ayuda de los oficiales del Esmad, se bajó la camilla. Todo fue muy lento y había que ayudar”

Luego de tantos minutos de angustia, el capitán de solo 34 años pudo ser trasladado hasta el Hospital Cardiovascular de Soacha, en donde finalmente pudo ser atendido de urgencias.

Pasó muchas horas intubado y había  venido evolucionando, su estado de salud era muy delicado, su condición era inestable y en las últimas horas había sido sometido a una nueva cirugía. No valieron todos los esfuerzos, Solano murió  el viernes 30 de abril a eso de las 6 de la tarde. Su familia está sumida en la tragedia. 

El hecho ha sido repudiado. Incluso, el alcalde de Soacha, Juan Carlos Saldariaga, se pronunció al respecto y decidió implementar toque de queda y ley seca en el municipio, y pedir más presencia de la Policía y el Ejército para contener la crisis de orden público. “Las marchas se convirtieron en actos vandálicos en la noche gracias a delincuentes que quisieron aprovechar las circunstancias para hacer de las suyas”. Tampoco autorizó las marchas del día siguiente; sin embargo, estas se llevaron a cabo.

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Pronunciamiento alcalde de SoachaEl alcalde de Soacha, Juan Carlos Saldariaga, se pronunció sobre la muerte de Jesús Alberto Beltrán, capitán de la Sijín.

Alcalde de Soacha, Juan Carlos Saldariaga

Foto:


Archivo particular.

El gobernador de Cundinamarca, Nicolás García, también reaccionó ante lo sucedido. “Lamentamos la muerte del capitán de la Sijín de Soacha . Dejamos de entregar 480.000 vacunas por todos estos hechos; en lugar de estar luchando contra el coronavirus, hoy estamos luchando entre nosotros”. El caso de Alberto Solano Beltrán no fue la única agresión cometida contra un policía durante las protestas.

Una patrulla de la policía fue vandalizada mientras circulaba por la calle 26 con carrera 30. Un video muestra el momento en que una turba ataca a los policías con palos, piedras y hasta patinetas. Todos los vidrios del vehículo fueron destruidos, y el techo y las puertas fueron pintadas. Tuvieron que mediar más policías y gestores de convivencia para aplacar la situación y rescatar a los policías.

Sin embargo, en otros videos, la ciudadanía ha denunciado que antes del ataque los conductores de la patrulla , en una maniobra de reversa, casi atropellan a un motociclista y que esto fue lo que exacerbó los ánimos.

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‘Nos querían quemar vivos’

Momentos de pánico también vivió la patrullera María Angélica Delgado, de solo 21 años. El 28 de abril, a eso de las 4 de la tarde, ella y doce policías más que resguardaban el edificio Fenalco, en la carrera 4.ª n.º 19-85, fueron atacados por una turba que se hacía pasar por manifestantes. “Nos gritaban ‘cerdos’, nos decían que nos muriéramos . Muchos de los que salieron de la plaza de Bolívar llegaron a ese lugar a insultarnos”.

El ataque fue tan violento que les jalaban los pies y buscaban a como diera lugar despojar a los policías de los escudos protectores. “Nosotras tratábamos de protegernos, pero ya no estábamos resistiendo. Nos estaban tirando muchas piedras”.

María Angélica sintió que uno de los agresores le golpeó el brazo izquierdo . “Yo sentía mucho dolor. Ese mismo hombre se fue con mi escudo, gritando, como si fuera una victoria”.

“Nosotras tratábamos de protegernos, pero ya no estábamos resistiendo. Nos estaban tirando muchas piedras”

Ella contó que así como los golpearon, hubo muchas otras personas que los auxiliaron. “A nosotros nos odian son los vándalos, muchos ciudadanos de bien sí nos defienden”.

De hecho, una de esas personas prestó su camioneta , arriesgando su seguridad, para llevarla a ella y a otras dos patrulleras heridas al hospital de la Policía. “Quedé con un trauma contundente en el brazo izquierdo. Pero lo más terrible de ese momento fue sentir que nos querían prender fuego”.

La patrullera cuenta que solo pensaba en su familia, que vive en el departamento del Tolima. “Yo solo le pedí a Dios volverlos a ver”.

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REDACCIÓN BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com 

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