Qué Bogotá nos espera después de la pandemia

Qué Bogotá nos espera después de la pandemia

A cien días de gobierno de Claudia López hay que juzgarla por cómo afrontó la pandemia. 

Qué ciudad nos espera después de la pandemia

La pandemia ha evidenciado, con mayor profundidad, las necesidades de ciudad a nivel planeación, movilidad y de otros temas.

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Foto: Mauricio Moreno

Por: Bogotá
06 de abril 2020 , 02:26 a. m.

Esta semana se cumplen cien días de gobierno de Claudia López como alcaldesa de Bogotá. Cien días que pasarán a la historia como el arranque de una administración que vio alterado su programa de gobierno fruto, entre otras cosas, de una pandemia que puso todo patas arriba y a ella y a su equipo a buscar estrategias de ‘guerra’ para afrontar la emergencia y proyectar, nada más y nada menos, que la ciudad de la postcrisis en los albores del nuevo siglo.

Difícil hacer un balance de gobierno en circunstancias tan excepcionales. Todo ha quedado en el papel. En la formulación de un Plan de Desarrollo que tendrá que ser revisado y ajustado, tanto en lo presupuestal como en los énfasis. Ahora las prioridades son y serán otras. Por si hay que hacer un balance, a López hay que juzgarla por el talante demostrado en estos tres meses, que han constituido, sin duda, el desafío más grande que haya tenido que sobrellevar gobernante alguno en la capital.

De manera premonitoria, López había vaticinado que se había preparado para gobernar una ciudad y encontró otra. Y no era la de la pandemia. Era la de las protestas callejeras a las que también apagó el covid-19. Durante los primeros dos meses prácticamente no hubo día sin manifestaciones. Y luego vinieron dos emergencias ambientales que obligaron a tomar medidas extremas, como extender la restricción del carro particular todo el día, incluyendo fines de semana.

Nadie imaginaba que pocas semanas más tarde estaría frente a millones de bogotanos poniendo la cara para decirles que había que resguardarse en casa y que la ciudad entraba en una especie de parálisis obligatoria.

Desde ese punto de vista hay que decir que la alcaldesa y su equipo han estado a la altura de las circunstancias. Su estilo fresco, su capacidad para comunicar y la seguridad que proyecta han permitido que los mensajes calen y que hasta sus detractores reconozcan tales virtudes. Y lo ha hecho sin guardarse nada, lo que a algunos sectores ha incomodado.

Tal vez ese exceso de franqueza la lleva a decir cosas que se prestan para malinterpretaciones, como insinuar que a los venezolanos debe atenderlos el Ejecutivo. Ahí pareciera que la arrogancia se lleva por delante otros logros mucho más significativos, a decir de sus opositores, todo lo cual desató una ola de trinos en su contra en las redes sociales. El liderazgo para afrontar la crisis sanitaria ha quedado plasmado en los sondeos de opinión. Es hoy por hoy una de las mandatarias con mejor imagen. Sus relaciones con el presidente Iván Duque han sido respetuosas. Ambos saben lo que se juegan en esta coyuntura y saben también que el uno depende del otro.

Por todo lo anterior, a Claudia López hay poco que reclamarle sobre resultados en términos de plan de gobierno. Hay que juzgarla por la manera como ha tenido que lidiar con protestas, crisis ambientales y la pandemia global, tres desafíos que no estaban en sus cuentas y para los cuales no contaba con experiencia alguna como gobernante. Pero de ellos ha salido, hasta el momento, bien librada.

Dicho esto, la verdadera prueba de fuego para su gestión comenzará cuando la pandemia empiece a ceder. Bogotá no volverá a ser la misma. Las mejoras obtenidas en índices de pobreza, crecimiento económico, inversión en infraestructura, recreación y optimismo frente al futuro pasan hoy a ser cuentas en rojo. La cultura de pago de los bogotanos ha quedado golpeada. Las arcas públicas, mermadas. Y si bien sectores sociales como mujeres, jóvenes y adultos están hoy en el foco de las ayudas, lo que contemplaba la estrategia de gobierno para ellos iba a otro nivel.

¿Cómo cambiará la ciudad? ¿Dónde estarán ahora sus prioridades? ¿Qué nos espera? EL TIEMPO reunió a varios expertos en temas urbanos que intentan dar luces sobre estos interrogantes. La mayoría coincide en que es difícil preverlo y que todo dependerá, como con los aviones de guerra, de qué tan averiada termine la máquina y qué tan dispuesta este a emprender vuelo después de ser sometida a las incesantes ráfagas del destino.

Hay que hablar de una ciudad cercana

Elkin Velásquez, director
de ONU Hábitat Latinoamérica.

“La sociedad va a quedar con ‘reflejos’ de la pandemia y las cuarentenas. No van a querer moverse grandes distancias, buscarán acceso cercano a servicios y eso lo tendremos que asegurar barrio a barrio. En París, por ejemplo, ya se habla de promover la ciudad de los ‘15 minutos’. A nosotros, desde América Latina, nos corresponde hablar de las ciudades cercanas, de los tejidos de los barrios, del derecho a la vivienda digna y de prestar atención a las periferias.

Se suma también el reto de garantizar el acceso a los servicios públicos, especialmente al agua y al alcantarillado. Y se hace evidente la necesidad de garantizar la conectividad y el acceso a internet. Estos y otros temas de la nueva agenda urbana se están haciendo más fuertes en este momento”.

Ocupar el espacio de manera inteligente

Mario Noriega,
experto urbanista.

“El tema crítico será la densidad. En el mundo hemos visto que ciudades como Nueva York, Milán o Madrid, donde la densidad es alta, se concentró la covid-19. El problema es que en Bogotá se ha hablado que la densidad y la ciudad compacta es buena, pero no con el respaldo de cifras ni conceptos técnicos. La densidad es buena, pero está asociada a un número. El reto que viene después de la crisis es que el Plan de Desarrollo y el POT revisen juiciosamente el tema y planteen qué hacer en zonas de densidad crítica en Bogotá. De nosotros depende que la covid-19 no sea solo un desastre, sino una oportunidad para aprender. Lo clave es ocupar el espacio de manera inteligente y teniendo en cuenta las dinámicas sociales de cada lugar”.​

El transporte sostenible  y un tráfico calmado

Darío Hidalgo,
consultor en movilidad.

“Los días de cuarentena nos muestran que menos tráfico de transporte particular y privado trae menos muertes viales y mejor calidad del aire. Por eso, al volver a la actividad en la ciudad podemos aprovechar la oportunidad para fortalecer las experiencias de viaje en transporte público, en bicicleta y a pie. Es clave subir los niveles de satisfacción en TransMilenio y SITP, y ofrecer un tráfico calmado, con menos exceso de velocidad y menos inseguridad para que los ciclistas y los peatones anden seguros. Se tratará de seguir ofreciendo oportunidades alternativas, eficientes, limpias y seguras al carro y la moto. Así tendremos un nuevo normal, más sostenible, solidario, equitativo y seguro; no volveremos a lo de antes, estaremos mucho mejor”.

¡Ojo! Estos son los nuevos ajustes al sistema TransMilenio

Vista aérea de la avenida El Dorado.

Foto:

TransMilenio

Cambiarán nuestros hábitos y costumbres

Omar Oróstegui, director  del programa Bogotá Cómo Vamos.

“Esta coyuntura nos obligó a innovar, adaptarnos y reaprender. Ha sido una gran prueba de altruismo social y resiliencia colectiva. La forma en que vivimos la ciudad cambiará, pues nuestros hábitos y comportamientos se adaptarán a una nueva realidad. Los cambios de reflejarán de múltiples maneras. Desde cómo nos movemos en la ciudad y la forma en que nos comunicamos hasta la afectación que se verá en los espacios de trabajo y diversión. Mientras se encuentra la vacuna (contra el coronavirus), posiblemente seremos una sociedad hiperconectada en lo digital y aislada en lo social. Con una alta dependencia a la tecnología y al comercio digital”.

Es una oportunidad para  el medioambiente

Daniel Bernal
Ambientalista e investigador de calidad del aire

“Estamos haciendo lo que nunca habíamos hecho por el medioambiente, pero solo porque el virus nos obliga”, menciona Daniel Bernal, ambientalista e investigador de calidad del aire, quien afirma que luego de salir de la cuarentena la ciudad tiene varias retos: “La mala calidad del aire es un coctel para las enfermedades respiratorias, y justo cuando llegó el virus estábamos en las peores condiciones. Ahora con el aislamiento tenemos unos indicadores que hace mucho tiempo no teníamos, unas mejorías impresionantes, eso se tiene que volver una prioridad y se debe tomar en serio, hay que transformar todas las actividades contaminantes”.

“No podemos dañar lo que se ha mejorado, Bogotá tiene que salir de la cuarentena de forma gradual, de lo contrario el impacto va a ser muy perjudicial porque vamos a pasar de bajos niveles de ruido, de contaminación del aire y mejoras en los ecosistemas a una producción altísima en poco tiempo para recuperar la economía y entonces no habrá servido de nada”, asegura.

Resaltó que “el Distrito tiene que convertir la inversión ambiental en una prioridad, la cuarentena nos está enseñando todo lo que se daña por nuestros malos hábitos, y ahí tiene que haber una cuota ciudadana, pero todo el esfuerzo de la Administración”.

Por último se refirió a los hábitos de consumo. “Bogotá es una ciudad que todo el tiempo está produciendo cosas, eso no está mal, pero tenemos que empezar a reducir nuestro nivel de consumo, dejar de comprar por moda, cocinar nuestros productos, todo lo que estamos haciendo hoy por obligación, pero que ambientalmente deberíamos hacer siempre”.

‘Hay que pensar la cultura más allá del entretenimiento’

Armando Silva
Filósofo y semiólogo

“La pandemia tiene que enseñarnos a ser más críticos, profundos, reflexivos y más serios con las problemáticas sociales, y todo eso debe transformar la cultura de aquí en adelante”. Silva sostuvo que “por primera vez el Estado volteó a mirar a los sectores más populares, y eso va a cambiar la perspectiva, en términos culturales eso tiene que transformar las expresiones y los propósitos del arte urbano, lo que sigue es que tenemos que aprender a ser más ingeniosos”.

“No podemos seguir pensando en que hay que atacar a uno o al otro y vivir echándose culpas, eso tiene que cambiar, lo que está mal es la ideologización de la cultura, ahora tendremos que ser más creativos y responder más allá de eso” reflexionó Silva.

Para el filósofo, “el coronavirus nos ha hecho pensar en lo local, en lo barrial, hemos volteado a mirar a nuestros vecinos, y al salir de esto se deben fortalecer las manifestaciones culturales más locales, ese es uno de los retos, porque esto nos está conectando con nuestra realidad más próxima”.

“Lo que sigue es pensar la cultura más allá del entretenimiento, la gente ha comenzado a leer, ha creado juegos de mesa, está haciendo yoga, está pensando y saliendo de la alienación urbana, y seguir generando eso tiene que ser una apuesta desde la cultura”.

Silva también hizo un llamado a “ ‘desfutbolizar’ el mundo”, pues para él el covid-19 “demostró que (aquel) es el gran derrotado y que nos tenía adormecidos, ahora hay que cambiar el discurso y Bogotá tiene que estar preparada para las nuevas manifestaciones”.

Los tres retos fundamentales  que tiene el sistema de salud

John M. González, M. D., Ph. D., profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes

La pandemia ha hecho aún más evidente la falta de comunicación y articulación entre los  diversos actores del sistema de salud. Igualmente, es visible un conflicto entre las diferentes colectividades y organizaciones, ya que parecen existir varios representantes en cada una de las áreas, como, por ejemplo, los gremios médicos.

Entre los cambios que se pueden introducir prima la ampliación de los canales de comunicación entre las entidades gubernamentales y otras instituciones académicas, científicas o gremiales, la implementación de una mejor articulación entre el Distrito y la Nación, y la delimitación respecto a que entidades participan en las discusiones de temas fundamentales y aquellas directamente involucradas en los procesos.

Se debe minimizar, en lo posible, requerimientos en certificaciones y habilitaciones, e incluir la virtualidad en diversos procesos administrativos. ¿Qué debemos mejorar hacia el futuro? Son tres retos fundamentales: un sistema de vigilancia en salud con un flujo de información continuo y abierto, un sistema de centralización de datos e información y un inventario actualizado y dinámico de las capacidades.

Se necesita un gran programa para expandir la economía

Juan Carlos Pinzón, presidente de la fundación ProBogotá Región

Nos vamos a encontrar una economía en recesión y por lo mismo vamos a necesitar un gran programa de recuperación económica, que toque varias cosas. Primero, en esta transición, colocarle recursos suficientes a cada familia para que tenga comida en su mesa. Segundo, darles a los distintos negocios, sobre todo pequeños y medianos, la posibilidad de congelar parte de su cartera, para que puedan retomar su actividad.

Y, de inmediato, tener un gran programa que busque expandir la economía. Bogotá tiene varios proyectos y recursos para gastar. Tiene un metro por hacer, un tren de cercanías para la región, hay varias troncales de TransMilenino, y, seguramente, hay que acordar con el Gobierno Nacional un gran programa de vivienda en las zonas vulnerables, para que en los próximos 18 o 24 meses haya una cantidad de obras que muevan toda la cadena industrial y se genere una gran cantidad de empleo.

Otro tema que tendrá que considerarse es la sustitución de importaciones, que les permita a ciertas industrias reconvertirse para poder fabricar en el país cosas que se necesiten y que en esta crisis mundial algunos mercados las van a restringir o concentrar. Esa es la manera de cuidar la salud y cuidar el bolsillo. Estas dos cosas deben tener ese equilibrio para que salgamos fortalecidos y adaptados.

REDACCIÓN BOGOTÁ 

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