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El mercado detrás del hurto de las láminas de puentes
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Siguen las trampas mortalesSiguen las trampas mortales
puente de la carrera 30

Mauricio Moreno. El Tiempo.

El mercado detrás del hurto de las láminas de puentes

La Policía señala a las chatarrerías de comprar ese material para transformarlo en otros elementos.

El hurto de las láminas de aluminio de los puentes peatonales es mucho más frecuente de lo que se pensaba. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) reporta que durante el año pasado fueron robadas 780 láminas en diferentes estructuras en la ciudad.

(Le puede interesar: Si no lo roban, corre el riesgo de caerse: otro puente con huecos mortales)

Solo en lo que va de 2022 se han conocido tres casos. El último es el del puente de la carrera 30 con calle 26, cerca del Hospital Universitario Méderi. El caso se conoció esta semana porque tres mujeres resultaron heridas cuando intentaban cruzar los huecos y terminaron golpeándose y con lesiones en sus extremidades inferiores. Ellas debieron ser hospitalizadas.

Pero el hurto de este material es movido por un mercado ilegal que maneja chatarrerías en la ciudad. Según la Policía Metropolitana, algunos de esos establecimientos les compran dichas láminas como chatarra a habitantes de la calle.

“Infortunadamente, hemos podido detectar que las personas que hurtan estos elementos de aluminio generalmente son habitantes de calle, quienes aprovechan la soledad de la madrugada para robarlos, van y los venden a las chatarrerias, y estas les pagan un mínimo de dinero”, indicó la coronel Diana Rojas, comandante de la Policía de la localidad de Tunjuelito.

Sin embargo, no solo son hurtadas las láminas del piso de los puentes, también las barandas laterales de soporte y las chapas de los escalones de acceso.

(También: El puente peatonal de la carrera 30 se volvió una trampa mortal)

Otro caso que se ha vuelto un peligro para los transeúntes es el puente peatonal de la carrera 30 con calle 6.ª. En una extensión de casi 4 metros fue robado el piso y allí solo quedan las vigas verticales de la estructura, por las que algunos osados cruzan arriesgando sus vidas.

La mayoría de los casos registrados se presentan en la avenida NQS, donde el IDU repuso esos elementos robados en 20 puentes, con una cobertura de 67,25 m².

El aluminio sí es reciclable y dentro del mercado es uno de los materiales que son más costosos por su composición

Esta misma acción se llevó a cabo en la autopista Sur, donde la entidad repuso un área de 12,22 m² en cinco puentes; en la autopista Norte, en tres estructuras (0,46 m²); en la calle 80, en dos (3,58 m²); en la avenida Suba, en uno (0,88 m²), y otro más en Las Américas (0,92 m²), para un total de 85,31 m² reparados.

Las autoridades explican que el modo de operar de los delincuentes consiste en ubicar los puntos en los que las láminas o los materiales a ser hurtados están más sueltos, los desvalijan con herramientas como destornilladores, y, posteriormente, se dirigen a establecimientos donde esa chatarra la procesan y la convierten en otros elementos de metal, que luego ponen a la venta.

“Quienes compran, las funden y elaboran otros elementos que venden y así se están lucrando de una actividad ilícita”, concluye la coronel Rojas, quien recalca el llamado para que los propietarios de las chatarrerías se abstengan de recibir elementos como láminas de aluminio, cestas de basura y tapas de alcantarilla, pues estos son bienes públicos.

Michael Pérez, líder de la empresa de reciclaje Reciclosocial, cuenta que al mes pueden llegar en promedio dos o tres personas interesadas en vender estos materiales; sin embargo, ellos no los reciben, ni los compran, porque saben que es una práctica ilegal.

“El aluminio sí es reciclable y dentro del mercado es uno de los materiales que son más costosos por su composición. El kilo puede llegar a costar entre 5.000 y 6.000 pesos”, dice Pérez, quien, además, explica que las recientes jornadas de protestas podrían estar influyendo en el robo del mobiliario público.

“En diciembre llegaron más o menos tres personas a vender señalizaciones o rejas, esto puede derivar de la vandalización de los espacios públicos”, agrega.

Como lo había denunciado EL TIEMPO, en un reciente informe, este es un fenómeno que se ha vuelto cada vez más recurrente en la ciudad. Hasta el mes de octubre de 2021 habían sido vandalizadas y robadas 1.012 señales verticales de los paraderos zonales del SITP. Además, según la Uaesp desde 2018 hasta agosto de 2021 un total de 7.932 cestas de basura habían sido hurtadas en la capital.

Por lo pronto, el IDU ha anunciado la campaña #ParateEnLaRaya, con la que invita a los ciudadanos a reportar el hurto de láminas de puentes a través de la línea de emergencia 123.

DIEGO LOZANO
CON REPORTERÍA DE JONATHAN TORO 
REDACCIÓN BOGOTÁ

¿Conoce de más puentes peatonales o mobiliarios públicos afectados por el hurto? Escríbanos a: lozdie@eltiempo.com 

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