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Los retos de la renta básica para los hogares más pobres
Pobreza en Bogotá

Las familias en condición de pobreza y vulnerabilidad aumentaron en Bogotá como consecuencia de las medidas de aislamiento para conten er la pandemia.

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Carlos Durán. EFE

Los retos de la renta básica para los hogares más pobres

Expertos analizan los pros y contras del programa de ingreso mínimo para familias de menos recursos.

Con el aislamiento preventivo y el cierre de la mayoría de actividades económicas, como consecuencia de la pandemia, miles de familias bogotanas perdieron sus empleos o la posibilidad de generar ingresos para su subsistencia. Esto llevó a la Alcaldía a crear el programa Bogotá Solidaria en Casa, para ayudar a 350.000 hogares pobres y 150.000 vulnerables.

Esas ayudas se efectuaron a través de transferencias monetarias –que contaron con recursos de la Nación y llegaron a 670.940 hogares–, además de mercados, comida caliente, bonos canjeables y arriendos, entre otros.

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Pero como la crisis sanitaria se prolongó y el impacto en la economía de las familias fue aún mayor, la decisión de la alcaldesa Claudia López fue crear un programa permanente para poder mantener los apoyos económicos a los hogares más necesitados.

Ese programa se llama Renta Básica, que en parte es la extensión de Bogotá Solidaria. Se trata de un subsidio que la Administración Distrital quiere entregarles a las familias pobres y vulnerables. De hecho, este nombre ya reemplazó al de Bogotá Solidaria en las bases de datos de la Alcaldía.

Adriana Córdoba, secretaria de Planeación, explicó que hace parte de la política social integral del Distrito contemplada en el plan de desarrollo 2020-2023 y que busca superar la pobreza y las inequidades. Se trata de un ingreso mínimo garantizado que toma como base los valores de Bogotá Solidaria –que fueron estimados sobre los gastos alimentarios–, pero estos pueden ser modificados.

Las transferencias que reciben actualmente las familias beneficiarias se componen de una parte del Gobierno Nacional y otra de la Alcaldía. Así las cosas, a cada hogar en condición de pobreza le consignan 240.000 pesos. Y a los vulnerables, 180.000. Sin embargo, el Gobierno Nacional anunció que extenderá su programa Ingreso Solidario hasta junio de 2021, y que está buscando cómo lo prolonga.

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Este ingreso mínimo garantizado es parte de una política social integral, de superación de la pobreza, de disminución de las inequidades que hay, principalmente,
en los hogares

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Los expertos consultados por EL TIEMPO están de acuerdo sobre la urgencia de un programa como estos en un panorama de crisis sanitaria, económica y social que impactará a la ciudad durante varios años.

Sin embargo, tienen preguntas sobre cómo se financiará, por cuánto tiempo, de cuánto será el monto, quiénes serán los beneficiarios, si habrá alguna contraprestación, cómo hacer para que no desestimule la búsqueda de empleo y qué hacer para que no se convierta en un tema político.

El economista Roberto Angulo, uno de los expertos que trabajó en el diseño de Bogotá Solidaria en Casa y en los instrumentos de focalización, destaca el programa y afirma que antes de la pandemia la administración actual venía trabajando en el diseño de un ingreso mínimo.

Angulo plantea que la renta básica tiene retos por definir, como el monto y que este sea regular y cómo se financiará, teniendo en cuenta que, en principio, los recursos de la Nación van hasta mediados del próximo año.

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En su opinión, también hay que establecer si va a llegar solo a la población pobre, que podría ser en un rango de entre 10 y 15 por ciento de los habitantes de la ciudad, y si también estarán los vulnerables. Además debe llevar a definir hasta cuándo va a ir la renta básica de emergencia y hasta cuándo en la pospandemia.

Por todo esto, explica Angulo, es necesario “hacer una modernización de la política social del Distrito”, lo cual implicaría revisar “dónde se va a hacer, quién se va a transformar, quién va a poner la plata, qué servicios van a cambiar”.

Luis Carlos Reyes, docente de la Universidad Javeriana y experto en economía pública y economía del desarrollo, dice que extender en el tiempo el subsidio no significaría un impacto “dramático para las finanzas de la ciudad” y que en la actual coyuntura no dar esa ayuda sí sería un problema serio para las familias.

No obstante, considera que es clave conocer los ingresos de los hogares, por trabajo u otros programas del Estado, porque, asegura, los beneficiarios deben ser las personas de menos recursos. “Es importante también fortalecer la coordinación de los gobiernos distrital y nacional”, advierte.

Es importante también fortalecer la coordinación de los gobiernos distrital y nacional

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Reyes señala que las experiencias internacionales, como el caso de Kenia y Finlandia, indican que estos subsidios no tienen un efecto negativo en la búsqueda de trabajo ni llevan a las familias a “mecatearse” la plata. Todo lo contrario.

“En población de muy bajos ingresos les puede estar proveyendo recursos para cosas absolutamente claves, como sacar adelante a sus familias, y romper ese ciclo de pobreza”, asegura el experto.

Adrián Garlati, profesor de economía de la Javeriana y consultor del Banco de la República y del Banco Mundial, se identifica con Reyes en el sentido de que es necesaria la ayuda económica y esta que sí mejora las condiciones de los hogares. Sin embargo, cree que ese tipo de programas deberían enfocarse “en brindarles ayuda a las familias para que consigan trabajo, más si ya están identificadas.

“De esa manera, se pueden planear las ayudas económicas, como apoyo a microemprendimientos o subsidios al desempleo, a quienes demuestren estar realmente buscando trabajo”, explicó Garlati.

Y el exsecretario de Hacienda de Bogotá Carlos Alberto Sandoval considera que la renta básica es una buena idea, pero pide ser cuidadosos en las herramientas para definir la población beneficiaria. También insiste en que se debe coordinar con el Gobierno Nacional, para que no terminen personas recibiendo ayuda cuando no la necesitan.

La concejal Marisol Gómez, quien ha expresado sus críticas al alcance de Bogotá Solidaria, considera que se necesitan unas bases de datos más rigurosas que el Sisbén, “que tiene identificados a los pobres históricos, pero no a los que dejó la pandemia”, manejados desde el gobierno central, con mucha transparencia y rendición de cuentas al Concejo y a los ciudadanos "sobre a quien se le entrega la plata, para que no se vuelva botín de los alcaldes locales".

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Dos historias de beneficiarios de Bogotá Solidaria*‘Estoy muy agradecida y no tengo por qué quejarme’

“Soy Aura Castillo, vivo en Ciudad Bolívar con mi esposo y mi hijo de cinco años. Gracias a la Renta Básica podemos comprar mercado y cubrir las necesidades del niño, y cuando sobra nos ayudamos de ahí para pagar los servicios.

A raíz de la pandemia mi esposo se quedó sin empleo. Desde ahí nos ha tocado rebuscar en lo que salga. Él sale a buscar el dinero en lo que haya, y yo aporto los 240.000 pesos que recibo de la Alcaldía. No tenemos más entradas. Ambos hemos pasado hojas de vida, pero nada, nunca hay una respuesta. Con la plata del subsidio nos alcanza para comprar un mercado básico: arroz, leche, huevos, implementos de aseo.

Pero en realidad nos dura como máximo 15 días, de ahí en adelante nos toca mirar cómo sobrevivimos con la plata que pueda reunir mi esposo.
El giro llegó en el momento que más lo necesitábamos, no teníamos nada de dinero.

En julio no me giraron, pero la plata de agosto llegó por el valor de 480.000 pesos, lo de dos consignaciones. Somos de estrato dos y vivimos en una casa familiar, esa es una gran ayuda porque no tenemos que pagar arriendo, únicamente hay que dar para los servicios, pero en eso nos ayuda mi papá, que es el dueño de la casa, y no nos cobra mucho por que sabe cuál es nuestra situación.

Estoy contenta y agradecida con este incentivo porque sé que no a todos les dan la plata. Conozco casos que reciben 160.000 pesos y no 240.000 pesos como yo. Incluso creo que no es poquito; a pesar de que solo nos alcanza para suplir las necesidades básicas, es una ayuda inmensa para mi familia”.

‘Llevo dos meses sin recibir la ayuda’

“Mi nombre es Ana Lucía Sánchez y hace dos meses que no recibo la Renta Básica.
A nosotros nos estaban girando por medio del Banco Caja Social y nos hicieron dos desembolsos hasta el mes de junio, pero a partir de allí no nos han vuelto a consignar.

Los giros que nos hicieron fueron por 160.000 pesos, con eso pagamos el agua, la luz y el gas, y lo que sobró, que no fue mucho, lo usamos para comprar algo de mercado.

Vivo en San Cristóbal con mis 3 hijos, dos mayores de edad que trabajan por días, y el otro aún está estudiando en el colegio. Mi esposo trabaja con un señor que le da unos turnos sacando materia prima para hacer bolsas, y yo me dedico al hogar.
Entre todos costeamos lo que podemos, pero llegamos muy apretados a fin de mes. Lo de la Alcaldía era una gran ayuda, pero no supimos por qué no nos ha vuelto a llegar”.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR DE BOGOTÁ
​@guirei24
guirei@eltiempo.com

*Con la colaboración de Andrés Felipe Orjuela

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