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En TransMiCable no hay robos ni colados ¿Cuál es la clave del éxito?
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La cultura ciudadana se respira en TransMicable¿Cuál es la clave del éxito?Los mismos habitantes de Ciudad Bolívar lo cuidan y defienden, no hay desorden, nadie irrespeta al otro, los robos son aislados, casi nulos y el nivel de aceptación de los usuarios superó el 98 por ciento.
TransMiCable

Rodrigo Sepúlveda. Archivo EL TIEMPO

En TransMiCable no hay robos ni colados ¿Cuál es la clave del éxito?

Los habitantes de Ciudad Bolívar lo cuidan y defienden. No hay desorden y los robos son aislados.

En noviembre del año 2020, cuando la ciudad de Bogotá ardía, literalmente, por culpa de varios actos vandálicos, los usuarios del sistema TransMiCable en Ciudad Bolívar se comenzaron a comunicar, no para atentar contra este, sino para hacer una cadena humana y protegerlo incluso con sus cuerpos.

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Lo quieren, lo respetan, lo cuidan y eso se siente apenas se pone un pie en este impecable lugar. Y no significa que no existan normas; de hecho, son muy claras y la gente las respeta sin armar polémicas. Saben que todo comienza por entender qué es lo que le puede molestar al otro.

Permanezca sentado durante el viaje, evite hacer movimientos bruscos, nunca bloquee o fuerce las puertas, no dañe ningún elemento de esta cabina, no ingiera alimentos ni bebidas, no arroje objetos ni deje basura; si oye música, utilice audífonos, no fume ni consuma sustancias psicoactivas y en caso de emergencias llame a la línea 123. Estas nueve normas de comportamiento básicas hacen parte de la cultura TransMiCable, pero no son las únicas claves del éxito.

EL TIEMPO hizo un recorrido por el lugar y habló con los funcionarios que hacen posible esa extraña sensación de tranquilidad que no se siente en otros medios de transporte de la capital.

Ellos funcionan con un cronograma que le envían cada seis meses a TransMilenio y lo confirman cada mes. Según Rafael Salas, director de operaciones, en este se indican las horas de apertura y cierre y las velocidades a las que deben ir, dependiendo de las horas pico y las valle. El horario para los días hábiles es de 4:30 de la mañana a 10 de la noche y el domingo desde las 5: 30 de la mañana a las 9:30 de la noche. Al TransMiCable se accede por el portal El Tunal, ubicado en la calle 56 sur n.° 23-65.Mientras que hace tres meses se estaba manejando un promedio de 27.000 usuarios al día, ahora el promedio subió a 30.000. Todos llegan a su lugar de destino en 163 cabinas, de las cuales tres siempre están parqueadas porque son con las que se hace rotación mientras se realizan mantenimientos, inspecciones y rutinas preventivas.

Octubre fue muy complicado. Tuvimos varios días de detenciones. Ha caído bastante agua

Y es que los usuarios se sienten seguros y no discuten ni siquiera cuando hay contingencias. Eso pasa porque les informan a tiempo las novedades. La más común es cuando se detiene el sistema por tormentas eléctricas. Ese ha sido un motivo recurrente este año. “Octubre fue muy complicado. Tuvimos varios días de detenciones. Ha caído bastante agua”, dijo Salas.

El experto explicó que ellos cuentan con un instrumento ubicado en la estación Manitas, que, por medio de un software, les indica cuándo hay posibilidad alta de tormentas eléctricas. “Nos dice cuántas descargas han caído en determinada zona y así sabemos cómo darle paso al protocolo y procedemos a cerrar estaciones”. Cuando eso pasa, no solo se activa la seguridad, sino que un equipo de gestión social envía mensajes informativos a través de los canales sonoros y visuales del TransMiCable. La gente entiende cuando esto pasa porque antes han hecho campañas en donde se explican las razones para parar la operación en tormentas. Lo mismo pasa cuando hay sismos. “Eso nos pasó un 24 de diciembre de 2019 a las 2 de la tarde”, recordó Salas, quien explicó que parte del respeto hacia los usuarios está en mantenerlos informados de cualquier novedad. “Siempre nos satisface que la gente entienda por qué a veces hay que tomar decisiones”.

No se pierde un alfiler

Es que en una ciudad tan conflictiva el cable se convierte en una especie de aislante de esa realidad de la otra Bogotá

El fin de semana pasado una mujer fue llamada por el personal de seguridad del sistema. Había perdido 400.000 pesos entre monedas y billetes durante su recorrido y querían devolvérselos. Ella, incrédula, llegó y contó una a una las monedas, pero se percató de que no le faltaba ni una. Lloró de la emoción y no sabía cómo darle las gracias al personal. Eso, sin duda, genera un manto de confianza. Bueno y es lo normal, lo que debería pasar siempre, pero por alguna extraña razón la ciudadanía piensa que ese es un acto inusual.

César Augusto Durán, jefe de seguridad del sistema TransMiCable y quien trabaja para el consorcio Cable Móvil,dice que la clave del éxito es cómo se logra que el usuario se sienta cómodo desde que ingresa. “Usted entra y todo está limpio, huele a rico, no hay vandalismo, no hay rayones”.

En el sistema no se permite la actividad de ventas ambulantes porque hay antecedentes de que por esta causa se generan muchas otras problemáticas y hechos de violencia. “Durante cuatro años no se ha detectado ni un solo hurto en el sistema”.

Lo que pasa es que el viaje es tan plácido que la gente se desconecta y suele olvidar sus pertenencias en las cabinas porque como tienen wifi gratis se quedan inmersos en sus asuntos. “Es que en una ciudad tan conflictiva el cable se convierte en una especie de aislante de esa realidad de la otra Bogotá”, dijo Durán, quien dice con orgullo que el nivel de aceptación de los usuarios siempre ha estado en el 98 por ciento. “Es que esto le trajo bienestar a la gente. Nuestro lema es: Somos felices transportando sueños y eso hacemos. Nuestra prioridad es la vida de las personas. “Si se detecta algún objeto extraño abandonado hay perros entrenados que detectan si hay algún riesgo por presencia de explosivos, pero si se descarta la amenaza hay todo un protocolo para registrarlo, guardarlo e inventariarlo hasta que su dueño aparezca. Y así han entregado computadores, bolsos, billeteras, dinero, celulares, entre un sinfín de objetos.

En el lugar también opera la empresa de seguridad privada Atlas, que cuenta con personal calificado y con un enfoque obligatorio de tratar bien a la gente. “En total somos unos 100 vigilantes y al día, por turno, hay unas 35 personas atendiendo las 24 horas del día”. Ellos evitan que se presenten aglomeraciones, hurtos o vandalismo y saben que la comunidad los apoya.

Colados

El equipo de seguridad también ha logrado impresionantes cifras en lo que tiene que ver con los colados.

Parte de su éxito está en un tipo de torniquete antievasión que, aunque son costosos, han resultado ser bastante eficientes en la causa. Pero no es solo la tecnología. Hay personal siempre atento a que se respeten las filas y la tranquilidad para el ingreso al sistema.

En el TransMiCable hasta los perros callejeros se sienten seguros porque descansan plácidos sobre los tapetes sin que nadie les haga el feo. “Aquí rescatamos a una perrita que fue atacada a puñal. Le hicimos todas las curaciones médicas y hoy en día vive en una casita que le hicimos. Le damos comida y está superhermosa, gordita. Se salvó”, dijo Durán.

La comunidad

“El cable nos dio calidad de vida. Llegó para cambiarnos. Por eso, durante las protestas, convocamos a los líderes y no permitimos que lo dañaran”, dijo Jency Melo, líder deportiva y cultural del barrio Juan Pablo Segundo.

Y es precisamente ese sentimiento el que perdura en cada ciudadano. Katherine Manzanares Rico, coordinadora de Responsabilidad Social, dice que nada es gratuito. Desde el comienzo del proyecto hubo planeación y se tuvo en cuenta a la comunidad y sus necesidades.

Saben que el cable tiene una influencia directa e indirecta en el territorio. La primera abarca unos 50 barrios beneficiados de Ciudad Bolívar y no solo por la movilidad, sino porque el cable le ha dado paso a movimientos culturales, artísticos, sociales, entre otros. Incluso, en el recorrido está plasmada la historia del transporte en las paredes.
Los residentes tienen cerca del cable el Museo de la Ciudad Autoconstruida, gimnasio al aire libre, canchas de fútbol apoyadas por la empresa y ni qué hablar de los impresionantes murales que ahora adornan algunas paredes del barrio. “Incluso, hemos hecho siembra de árboles”, dijo Melo.

Ella sabe cuánto sirve el poder de la información, de las campañas, que el sistema permita detectar si hay una persona con necesidades especiales que requiera algo y ayudarla, que se sienten cómodos con el botón de pánico si sienten miedo, que no tengan que soportar trasteos porque la gente respeta las reglas. “Antes incluso de que el cable funcionara, la gente ya sabía las reglas, cosas tan sencillas como usar audífonos porque no a todos nos gusta la misma música”.

Todo funciona tan bien aquí que hasta las personas con vértigo, que logran subirse la primera vez, ya no se quieren bajar después.

CAROL MALAVER
SUBEDITORA DE BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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