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Reactivación sí, pero no a costa de ruido y contaminación en Bogotá
Nueva Realidad en Bogotá

Foto de la carrera 30 el pasado 29 de agosto. 

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César Melgarejo. EL TIEMPO

Reactivación sí, pero no a costa de ruido y contaminación en Bogotá

Autoridades y expertos hacen un llamado a no perder de vista la calidad del aire ni el ruido. 

Puede que pase la pandemia de covid-19, pero los efectos de las crisis ambientales en la salud de los bogotanos se quedan. Este es el mensaje que envió la Secretaría de Ambiente junto con una invitación: que la reactivación económica y la ‘nueva realidad’ se hagan con el medioambiente y no a costa de él.

“En estos meses de pandemia hemos aprendido mucho, y tenemos que aplicar ese aprendizaje en una reactivación saludable no solo para nosotros, sino para ese ecosistema en el que vivimos. Tenemos que tomar decisiones importantes en varios frentes: el ruido y la calidad del aire”, manifestó Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente. Precisamente, fue en ruido y en calidad del aire donde hubo una sustancial mejoría mientras la ciudad estuvo en confinamiento.

(Le puede interesar: Calidad del aire de Bogotá, ¿de vuelta a la ‘mala normalidad’?)

Calidad del aire

En un consolidado de los últimos cinco meses, se tiene que la reducción de los niveles de material particulado fue del 44 %. Esto es una disminución frente a los logros obtenidos al principio de la cuarentena. En abril, por ejemplo, el material particulado llegó a bajar hasta en un 80 %.

Aunque con todo y reactivación los niveles de concentración de material particulado PM2,5 no han sido alarmantes –la mayoría de las estaciones reportan niveles favorables o moderados, y solo el 30 de agosto se registró un nivel regular en la estación Kennedy-Sevillana–, esto no quiere decir que el asunto deba descuidarse y que solo se hable de calidad del aire cuando se activen las alarmas, como ocurrió en el primer trimestre, cuando la ciudad estuvo casi un mes en alerta ambiental.

Por eso volverán los operativos de prevención y control de fuentes móviles y fijas en sectores industriales, comerciales y de servicio. Además, el Distrito apoyará los procesos de conversión de energías hacia la sostenibilidad.

“Reciclaje, reuso de materiales, negocios verdes, bioeconomía... acérquense a la ventanilla de negocios verdes de la Secretaría de Ambiente. Siempre vamos a continuar en nuestra invitación a los transportadores de carga y a las pequeñas y medianas industrias a que continúen en el proceso de transformación”, indicó Urrutia.

Incluso, hay ciudadanos que ya ven con preocupación el tráfico y cómo este podría tener efecto no solo en la movilidad, sino en las emisiones de contaminantes.

“Es bueno que nos parezca aterrador, para que pensemos en cambiar. Ahora, la solución no creo que sea el pico y placa, porque la gente seguirá comprando el segundo o tercer carro, o moto, para saltarse la norma. Creo más en el cobro por congestión o en promover medios menos contaminantes: transporte público (que viene renovando su flota), bicicleta, micromovilidad eléctrica”, asegura Néstor Rojas, investigador de calidad del aire de la Universidad Nacional.

Insiste también que, aunque la situación económica sea difícil, las empresas deben procurar no dejar de invertir en conversión energética o, al menos, no empeorar los niveles de emisiones.  

Pero expertos y organizaciones también apuntan a que la autoridad ambiental deberá prestar atención a la afectación de calidad del aire en zonas específicas. El último informe de Bogotá Cómo Vamos indica, con información del Distrito, que la estación Kennedy-Sevillana registró niveles de PM2,5 por encima de la norma nacional en 149 de los 365 días de 2019 y de PM10 en 39 de los 365 días. Es decir, los habitantes de este punto del suroccidente están más expuestos a factores que pueden derivar en enfermedades respiratorias. Con ellos, la ciudad tiene una deuda.

El ruido

La Red de Monitoreo de Ruido Ambiental de Bogotá detectó que el ruido ambiental en la cuarentena bajó hasta en un 82 % en el día y en un 92 %  en la noche con respecto a los niveles que se manejaban antes del confinamiento.

“La localidad con mayor reducción de ruido ambiental en los últimos fines de semana de marzo a agosto fue la localidad de Chapinero, en especial en la zona T y en Marly, seguida de Usaquén”, reporta la Secretaría de Ambiente. Y agrega: “La reducción de ruido en la autopista Norte ha sido constante, pues se redujo el tráfico de buses de colegio e intermunicipales”.

La reducción del ruido 

Según las cifras de la Secretaría de Ambiente, la reducción de ruido ambiental fue de la siguiente manera: 

- En el último fin de semana de marzo, la reducción de ruido ambiental fue de 50 % en el día y de 37 % en la noche.

- En el último fin de semana de abril, la reducción de ruido ambiental fue de 65 % en el día y de 73 % en la noche.

- En el último fin de semana de mayo, la reducción de ruido ambiental fue de 45 % en el día y de 62 % en la noche.

- En el último fin de semana de junio, la reducción de ruido ambiental fue de 53 % en el día y de 56 % en la noche.

- En el último fin de semana de julio, la reducción de ruido ambiental fue de 10 % en el día y de 30 % en la noche.

- En el último fin de semana de agosto, la reducción de ruido ambiental fue de 35 % en el día y de 36 % en la noche.

“El ruido se mide con sonómetros, que detectan las variaciones de presión del aire que generan las ondas sonoras. Registran una magnitud denominada decibeles (dB), y su rangos que se encuentran en el ambiente pueden oscilar entre 40 y 120 dB. Entre 70 y 80 dB, aproximadamente, pueden generar problemas de salud asociados con ansiedad, estrés crónico, agresividad, aumento de presión sanguínea y problemas cardiacos, también cuando la exposición es muy prolongada. Los niveles permisibles para sectores residenciales están en 65 dB”, explica David Olaya, investigador del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana.

Actualmente, las zonas más ruidosas de la ciudad son la zona T, Chapinero, El Restrepo, Santa Bárbara en la 116, Marly en la calle 51, Galerías en Teusaquillo, la avenida Boyacá con Primero de Mayo y la autopista Norte con calle 170. Y es de esperar que los niveles 'normales' regresen a medida que la economía se reactive.

Con la reactivación de la economía, pues se incrementarán el tráfico de vehículos y de aviones, el comercio y demás actividades generadoras de ruido

"Con la reactivación de la economía, pues se incrementarán el tráfico de vehículos y de aviones, el comercio y demás actividades generadoras de ruido. Las actividades industriales también aportan ruido de manera significativa", asegura Olaya, y llama la atención sobre localidades como Chapinero, Kennedy, Puente Aranda y zonas aledañas al aeropuerto. Hay que decir, además, que el 80 % del ruido en Bogotá es causado por el tráfico vehicular, que también ha regresado.

Por eso, la secretaría invita no solo a preferir, cuando se pueda, la movilidad peatonal y en bicicleta, sino también a aportar a la reducción del ruido con acciones individuales como “hablar en lugares públicos o privados en un tono de voz moderado, no usar parlantes en espacio público y utilizar con volumen moderado los dispositivos de audio y televisión”.

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